viernes, 13 de junio de 2008

XXIX - ECLÉCTICOS DE ALEJANDRÍA

XXIX - ECLÉCTICOS DE ALEJANDRÍA

San Clemente de Alejandría - Historia de la filosofía166. Sometido el mundo al imperio de Roma, y aumentada la comunicación entre los pueblos, no se limitaron las escuelas a un pequeño círculo; empezando desde entonces el espíritu de propaganda que tanto se ha desarrollado en los tiempos modernos. Había, empero, algunos puntos que, llevando ventaja a los demás, eran los centros del movimiento filosófico. Descollaba entre ellos Alejandría, ciudad que había tomado grande importancia bajo los Ptolomeos, y que ofrecía a los estudiosos el aliciente de una biblioteca muy rica. Allí tuvo origen la escuela llamada ecléctica, que escogía de las demás lo que le parecía verdadero o más verosímil, sin ligarse con los principios de ninguna.

167. Las causas de la aparición de esta escuela parecen ser: la misma disolución a que había llegado la filosofía, disolución que inspiraba el deseo de reconstruir el sistema de los conocimientos humanos; la mayor comunicación de las ideas establecida por la unidad de mando concentrado en Roma, ayudada por la difusión de las lenguas, especialmente la griega y latina; y por fin, el impulso dado al espíritu humano por el cristianismo, que vino a revelar verdades antes desconocidas, aclarando además otras que los antiguos filósofos habían alcanzado con oscuridad y confusión. Natural era, pues, que los entendimientos poco satisfechos de las escuelas antiguas rechazasen la sumisión a la autoridad filosófica y que quisieran escoger entre las varias doctrinas lo que mejor les pareciera.

168. Descollaron en la escuela de Alejandría muchos cristianos: bastará nombrar a Potamón, San Justino, Atenágoras y Clemente de Alejandría, que nos ha dejado el conocido pasaje en que describe su método: «Por filosofía no entiendo la estoica, la platónica, la epicúrea o aristotélica; lo que estas escuelas hayan enseñado que sea conforme a la verdad, a la justicia, a la piedad, a todo esto llamo yo selecta filosofía.»

169. La escuela ecléctica, proponiéndose escoger de todas las doctrinas, propendía, naturalmente, al sincretismo, o sea a la fusión de los varios sistemas por medio de una conciliación. Semejantes empresas son harto peligrosas, pues queriendo dar un poco de verdad a opiniones encontradas, hay el riesgo de perderla por entero. Así se explican los extravíos de algunos miembros de aquella escuela.

170. Se ha escrito mucho en pro y en contra del eclecticismo; parece, sin embargo, que éste no es punto que pueda ofrecer dudas, si se fija bien el estado de la cuestión. ¿Qué se entiende por eclecticismo? ¿El buscar la verdad dondequiera que se halle? Entonces nadie dejará de ser ecléctico. Así lo profesaba San Clemente de Alejandría (168); en cuyo caso el eclecticismo no es más que el dictamen de la razón y del buen sentido. Si por eclecticismo se entiende la reunión de varios sistemas en uno, la manía de conciliar cosas contradictorias, la ausencia de principios que den trabazón y unidad a la ciencia, entonces el eclecticismo es el caos en filosofía, la negación de la verdad, la muerte de la razón.
Aclaremos estas ideas: el eclecticismo se refiere al método o a la doctrina; si al método, todos debemos ser eclécticos, porque todos debemos buscar la verdad dondequiera que se halle; si a la doctrina, no significa nada, o expresa la confusión de todas las doctrinas, y por consiguiente la ruina de la verdad.

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