miércoles, 17 de diciembre de 2008

El calendario Turco de los 12 animales

El calendario Turco de los 12 animales
Antonio Romero

La situación geográfica de Anatolia ha configurado su vocación de plataforma de las diferentes migraciones que procedentes del Este o del Oeste han atravesado durante casi 10.000 años, y así el país ha vivido las distintas culturas, mereciendo el apelativo de "encrucijada de civilizaciones". Las regiones orientales de la actual Turquía aún conservan algunas de las más antiguas tradiciones relacionadas con el paso cíclico del tiempo.

Una vez más tenemos que remontarnos a las regiones centro-asiáticas del Altay - patria de los turcos - para recoger las primeras nociones de este arcaico calendario turco de los 12 animales. Sobre su origen existen diferencias según los investigadores; para unos, dada la mayor utilización y difusión a través de la cultura china, este calendario proviene de dicho origen; para otros, entre ellos el sabio francés E. Chavannes, seguramente el mayor investigador y traductor al francés de obras chinas, el calendario "de los 12 animales" es de origen turco aunque su área de expansión abarque China. Por otra parte, un calendario semejante, formado por animales en círculo, es diferente del pensamiento y tradición china, no encontrándose ejemplos de ello aparte del calendario, por lo que podemos decir que las características y formas son propias de Asia central.

Este calendario está ordenado en base al número 12 y es solar. El recorrido de la Tierra alrededor del Sol dura 365 días, 5 horas, 50 minutos y 47 segundos, es decir, 2 minutos y dos segundos más, lo que supone un día cada 720 años.

Según el conocimiento turco del tiempo, un día se encuentra dividido en 12 partes iguales que se llaman "cag" (era).

Además, otras unidades de tiempo son:

1 fen = 8.64 segundos

0.000 fen = 1 día

1 keh = 15 minutos

8 keh = 1 hora

12 horas = 1 día

El día comienza en el 5º keh de la primera hora o de la Rata.

Cada 12 años constituyen un ciclo, y cada 5 ciclos forman un "cag" - era -, que comprende entonces 60 años; también hay otro ciclo mayor de 180 años (3 x 60 años).

Cada grupo de 12, ya sean horas, meses o años, están regidos por cada uno de los 12 animales que forman el calendario, según este esquema, en el que ofrecemos el nombre turco para cada animal:



I
II
III
IV
V
VI
VII
VIII
IX
X
XI
XII


RATA
BUEY
TIGRE
CONEJO
DRAGON
SERPIENTE
CABALLO
OVEJA
MONO
POLLO
PERRO
CERDO


SICGAN
UD
BARS
TAVSAN
LU
YILAN
YOND
KOY
BICIN
TAGUK
IT
TONGUZ


En el calendario chino, el animal correspondiente al décimo lugar se transcribe como gallo, y en el doceavo aparece el jabalí, esto es, el cerdo salvaje.

El calendario de esta forma subsistió hasta el 216 d.C. entre los hunos asiáticos. En el Divan-i Lu-gat-it Türk (el primer libro turco) se narra como sigue el nacimiento del calendario:

"... uno de los Hakan (Reyes, Caudillos) quiere saber de una guerra que había ocurrido hacía unos años, pero sus consejeros se equivocan sobre su fecha. Por ello el Hakan reúne una Asamblea y propone que para que no se vuelvan a equivocar en el futuro se ponga un nombre a cada año según los doce signos del cielo. A la Asamblea le gusta la idea; saliendo después de caza, el Hakan da la orden de perseguir a los animales, quienes saltan al agua de un río tratando de alcanzar la otra orilla, y conforme iban saliendo del agua se le daba el nombre del animal al año..."

En Anatolia - dentro de la actual Turquía - todavía se conocen y se utilizan versiones de este "calendario de los 12 animales". En la región oriental, en las provincias de Kars y Erzurun, y en el sudeste, en la provincia de Kahramanmaras, así como en algunos otros pueblos, conservan esta costumbre y tratan de que cada trabajo a lo largo del año esté especialmente marcado y se adapte al nombre del mismo.

Como en todos los pueblos antiguos, los números han tenido un papel fundamental en su vida social; así lo demuestran sus mitos, cuentos y leyendas, plagadas de ellos. Aún hoy se dicen en el lenguaje común con bastante frecuencia frases como éstas: "he dicho cuarenta veces...", "la condición del caballero es el 3", "se le echó de 9 sitios...", "en 7 días y 7 noches...", "ha paseado por las cuatro direcciones del mundo...", y otras cuyo contenido y significado generalmente no se sabe, pero que componen un importante tejido en el inconsciente y en el lenguaje de estos pueblos.

Como hemos indicado, el calendario está formado en base al número 12, que en el simbolismo universal representa al orden cósmico, unido a la idea del espacio y el tiempo, y geométricamente al círculo. Los otros dos números principales que aparecen son divisorios del 12; el 4, lo exterior y estático, que en el calendario representa las 4 estaciones y las 4 direcciones; y el 3, lo interno y dinámico, que representa los 3 meses que duran las estaciones. Podemos hacer observar también la disposición de los 12 animales alrededor de un círculo, ordenados de forma que los espacios intermedios son 12 espacios iguales que hacen referencia a los periodos de las horas, los meses y los años, indicando al mismo tiempo las medidas de las regiones y direcciones del mundo y del espacio.

De esta manera quedan unidos los conceptos de espacio y tiempo. En este aspecto coincide con el pensamiento chino, en el que el espacio y el tiempo son dos elementos inseparables y constituyen un principio fundamental.

El comienzo del año coincide con el de la Primavera, equinoccio del 21 de Marzo, y se festeja con la fiesta "Nevruz" o del "Año o Día Nuevo".
FIESTA DEL "NEVRUZ"

Esta fiesta, que marca el comienzo de un ciclo anual a partir del equinoccio, es una de las más importantes fiestas tradicionales turcas; la renovación, la revivificación, el florecimiento de la naturaleza, hacen recordar la unión entrañable de los pueblos turcos con su entorno natural.

La palabra "nevruz" tiene origen persa (nev = nuevo, vruz = día; es decir, "día nuevo"). Con este nombre se festeja en multitud de pueblos, desde el Turkistán chino hasta la Tracia occidental, y aún en Yugoslavia se encuentra más o menos adaptada esta fiesta.

También se la llama fiesta de "Ergenecon", nombre del mito que narra la liberación o salida de los "primeros" turcos del valle donde estaban encerrados desde hacía 400 años, y según esta tradición fue el día de Nevruz cuando se derritió la montaña de hielo, que previamente había señalado un lobo, y los liberó. Posteriormente a esa fecha junto con la exaltación de la Primavera, se celebra el nacimiento o expansión de la raza turca; generalmente se lee el mito al comienzo de cada fiesta.

El fuego, ya desde los primitivos mitos de los turcos del Altay, que narran cómo el Dios Ulgen lo regala a los hombres, es sagrado. Entre los yakut el fuego a utilizar en las ceremonias se conseguía frotando piedras. Como representante del Sol en la tierra se realizaban los juramentos ante él. Aún hoy está prohibido escupir al fuego, insultarlo o apagarlo con agua. También se cree que el fuego expulsaba y anulaba las enfermedades y los males. Asímismo se encuentra la costumbre de saltar sobre el fuego y echar resinas e inciensos sobre él, sobre todo en la fiesta de Nevruz con intención de limpieza y purificación.

Continuando con el fuego, también servía para fines adivinatorios. El saman, en determinados días, hace ofrendas y reza al fuego, y de los colores que salen de las llamas hace predicciones: si las llamas son verdes es señal de lluvias abundantes y de fecundidad, si son blancas habrá escasez, si rojas habrá guerra, si amarillas epidemia, y si son negras auguran la muerte de un gobernante o un largo viaje.

Otras manifestaciones propias de esta fiesta son los juegos y deportes tradicionales, que sirven para realzar la importancia de la misma. Entre ellos destacan el juego del "Gökbori" o lobo celeste; es popular sobre todo en el Turkistán y Afganistán; a caballo, los participantes se disputan la piel de un animal, que puede ser un lobo o un carnero, previamente preparada y rellena de arena (con un peso aPróximado de unos 40 kgs.), que debe ser depositada en el interior de un círculo (el adalet çemberi o anillo de la justicia). Es un juego peligroso, de demostración de fuerza y destreza.

También resulta típico el juego "Cirit": está más extendido en la república de Acerbaiyan en Rusia y en Anatolia, en la zona este de Turquía; es también a caballo, y consiste en disputarse una vara de aPróximadamente un metro; dos equipos se sitúan uno enfrente del otro a unos 100 mts., intentando por separado cada uno de sus componentes llevar a su bando la citada vara.

Además, como características comunes encontramos, las de recitar poesías y cantar baladas apropiadas, estrenar vestidos y hacer comidas especiales que se tomarán en los tres días que generalmente dura la fiesta.
EL CABALLO EN LA TRADICION TURCA

Es probablemente el animal, despues del lobo en su aspecto divino-simbólico, que más arraigado está entre los turcos, pues aparte del carácter mágico-simbólico del caballo, dado que los turcos son fundamentalmente nómadas y guerreros, han encontrado en él, más que un vehículo, una parte consustancial e inseparable en su vida.

Sobre su origen y generación existen varias leyendas; para los pueblos altaicos Ämongoles y turcos el caballo tiene origen celeste; los yakut dicen que los caballos de los héroes han llegado del mundo solar; también los samanes, para sus comunicaciones con el plano astral utilizan un caballo, o más bien su doble, llamado Pura o Argamak. Así el caballo es una criatura que trae las noticias de los mundos invisibles, que intuye los males que vendrán y que conoce al amigo y al enemigo. El es el ayudante de los héroes, es el amigo de armas. Si es necesario habla, da consejos a su dueño. Según una creencia mongol el caballo lleva al héroe al Infierno y lo devuelve. Afirman la existencia de unos caballos llamados Apsati, portadores de un Dios.

Otra leyenda nos dice que hay caballos alados, que tanto pueden volar como nadar, y se encuentran en el "lago de leche" bajo la montaña Kif. Al respecto el Profeta Hizir, buscando un remedio contra la muerte, vio a estos caballos, y no pudiendo cogerlos, derramó vino en el lago y pudo capturar una pareja, a quienes cortó sus alas y los apareó, generándose así la raza caballar.

Según las creencias islámicas, cuando Allah envió al Profeta Adam al mundo sacándole del Paraíso, lo envió en un caballo alado, y Adam, temiendo que pudiera regresar al Paraíso, le cortó las alas, bajando así la fuerza de sus alas a las patas. Este caballo tenía cuatro ojos cuando salió del Paraíso, pero al romperle sus alas y tener que quedarse en el mundo, lloró tanto que dos de sus ojos quedaron ciegos; estos ojos estaban situados encima de los actuales, y después de secarse dejaron los huecos que se notan.

Hay un mito que narra cómo aparecieron los más maravillosos caballos de raza, de un cruce entre un caballo salido del mar y una yegua que encontró, y cómo sus descendientes cruzaron nadando los mares.

Otro mito nos dice que los caballos se han creado de los Dioses y de los Dragones.

Los caballos de los héroes también han pasado a la fama con sus amos. A algunos de ellos, una vez muertos, se les hacía una tumba. También se les quemaba y las cenizas se enterraban con su dueño.

Bibliografía

Türk Töresi, Ziya Gökalp.
Türk Mitolojisi, Bahaeddin Ogel.
Tarih Dergisi.
Nevruz, Abdülhalik Cay.
Türk Mitolojisi, Murat Uraz.

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