miércoles, 17 de diciembre de 2008

NIGROMANCIA

NIGROMANCIA
Como es bien sabido el poder de la nigromancia proviene de la magia oscura. Esta magia
proviene del Caos, y es la más pesada y densa de las energías mágicas procedentes de los
vientos de la magia. Es esta magia la que el nigromante, en su gran locura, utiliza para efectuar
sus abominables hechizos. La nigromancia no es simplemente la animación de cuerpos. Ese es
un efecto sencillo plausible para cualquier aprendiz del Arte. Es conocido el efecto de la
animación, en el que el hechicero debe concentrarse mientras se desee que se mueva el
cadáver. En cuanto el hechicero se desconcentra el cadáver vuelve a caer al suelo.



Estamos hablando de la creación de seres de ultratumba, no de marionetas. El proceso de la
no-muerte es sutil y complicado, por lo que la gran mayoría de hechiceros no pueden llevarlo a
cabo por falta de voluntad o por falta de intelecto.



En primer lugar se debe invocar el alma del difunto, o al menos una parte, y apresarla a la
voluntad del nigromante. Cuanto más reciente es el cadáver, más fácil es invocar el espíritu del
desdichado, pues su contacto con el mundo de los vivos es más reciente y fuerte. Los espíritus
y almas en pena, aún estando más cerca de nuestro plano de existencia, pierden gradualmente
su contacto con el mundo y su propia entidad como antiguo ser humano, degenerando en un ser
sin una voluntad definida, y que actúa de forma caprichosa.



Una vez el nigromante está en poder de ese espíritu, debe encarcelarlo en el cuerpo que antes
fue su hogar. Aunque es posible hacerlo en cualquier cuerpo, la transición del alma es más fácil
si se trata de su antiguo cuerpo, esté en el estado en que esté. Esto es debido a que el espíritu
reconoce su propio rastro. Se conocen casos de espíritus imbuidos en cuerpos extraños a él, y
cuando pasa cierto tiempo, es posible que, si ha sido desterrado de ese cuerpo por cualquier
método o exorcismo, la vuelta a ese cuerpo sea más fácil que la primera vez. Aunque la criatura
no-muerta ya se encuentra en posición de tener iniciativa propia (siempre dentro de los límites
que le permite su creador) no tiene "vida". Ahora es el momento de infundir la energía necesaria
al cadáver para que pueda moverse y actuar.



Debido a la imposibilidad de encontrar energía vital por si mismo (excepto algunas criaturas
como los espectros) es necesario dotar a la criatura de una considerable cantidad de energía
mágica. Debido a la naturaleza propia del viento negro o magia oscura, cuanta más energía
oscura haya reunida, más energía oscura atraerá. Este fenómeno es altamente conocido por los
estudiantes de la magia, y ya demostrado mediante la formación de piedra de disformidad, que
no es más que energía oscura cristalizada. Por tanto, cuanto más energía se le de a la criatura,
más energía podrá acumular y por tanto más autonomía tendrá. Nótese que se habla de
autonomía, no de libertad. Si una criatura no-muerta es dotada de una pobre cantidad de
energía caótica, esta necesitará del nigromante para reponerla.



A veces, la capacidad de almacenaje de energía de la criatura es tal, que el propio cuerpo
material no soporta la tensión de la energía que bulle y crepita dentro de él. Esto genera la
desintegración del cuerpo, dejando el alma libre, pero con una manifestación física. La creación
de un espectro. Los espectros son criaturas que tienen una capacidad de almacenaje de magia
oscura excepcionalmente alta, normalmente proceden de las almas-cuerpos de hechiceros, pero
cualquier campesino podría bien tener esta facultad sin saberlo durante años y no demostrarlo
hasta que es revivido.



Por último decir, joven aprendiz, la estabilidad de las energías en juego es muy baja. Hay
elementos, como sabrás, que desestabilizan los campos de magia. Crear una descarga mágica
en forma de fuego o rayos es muy sencillo, se acumula energía y se libera en una forma
determinada. No necesita de una continuidad ni de un equilibrio. La no-muerte en cambio
necesita de un equilibrio de fuerzas.



Por desgracia, uno de los elementos cruciales de este equilibrio es la propia alma encarcelada.
Que al fin y al cabo, sigue siendo patéticamente mortal. Has de saber que los ojos de los
mortales solo verán su cuerpo físico, pero para ojos entrenados para ver más allá de la mera
apariencia, podrán ver una tenue forma imprecisa, que rodea al esqueleto.



Esta silueta es la energía oscura propia del esqueleto. El alma contenida en el cuerpo, sigue
creyendo que tiene uno, y gracias a su voluntad, el campo mágico adopta la forma que tenía en
vida. Si algo penetra ese campo, el esqueleto creerá que están atravesando su propio cuerpo, y
se creerá herido, aunque esto no sea cierto. Es por ello que una andanada de flechas es tan
mortal para un regimiento de esqueletos que para uno de hombres vivos. Para un nigromante
con pericia, le es posible suprimir este instinto primordial, pero es un esfuerzo inútil, pues es
menos costoso volver a crear el esqueleto.

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