martes, 6 de enero de 2009

Ego y Espíritu (Fábula)

Ego y Espíritu (Fábula)

Dos bebés se encuentran en el útero, confinados en las paredes del seno materno y mantienen una conversación. Para entendernos, a estos gemelos les llamaremos Ego y Espíritu.

Espíritu le dice a Ego:

* Sé que esto va a resultarte difícil de aceptar, pero yo creo de verdad en que hay vida después del nacimiento.

Ego responde:

* No seas ridículo. Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando que hay algo mas aparte de esta realidad? Acepta tu destino en la vida. Olvídate de todas esas tonterías de vida después del nacimiento.

Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no le permite permanecer en silencio durante más tiempo.

* Ego, no te enfades, pero tengo algo más que decir. También creo que hay una madre.

* ¡Una madre! – exclama Ego con una carcajada -. ¿Cómo puedes ser tan absurdo? Nunca has visto una madre. ¿Por qué no puedes aceptar que esto es lo único que hay? La idea de una madre es descabellada. Aquí no hay nadie más que tú y yo. Esta es tu realidad. Ahora cógete a eses cordón. Vete a un rincón y deja de ser tan tonto. Créeme, no hay ninguna madre.

Espíritu deja, con renuncia, la conversación, pero la inquietud interior puede con él acabo de poco.

* Ego – implora Espíritu - , por favor, escucha, no rechaces mi idea. De alguna forma, pienso esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimiento que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y eses estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y lo experimentaremos muy pronto.

* Ahora sé que estas completamente loco – replica Ego -. Lo único que has conocido la oscuridad. Nunca has visto la luz ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea? Esos movimientos y presiones que sientes son tu realidad. Eres un ser individual e independiente. Este es tu viaje. Oscuridad, presiones y una sensación de estrechamiento a tu alrededor constituyen la totalidad de la vida. Tendrás que luchar contra eso mientras vivas. Ahora, aférrate a tu cordón y, por favor, estate quieto.

Espíritu se relaja durante un rato, pero al fin no puede contenerse por más tiempo.

* Ego, tengo una cosa más por decir, y luego no volveré a molestarte.
* Adelante – responde Ego -, impaciente.
* Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad no solo va a llevarnos a una nueva luz celestial, sino que cuando eso suceda vamos a encontrarnos con la madre cara a cara, y conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora.
* Estás totalmente loco. Ahora si que estoy convencido.


(Adaptación de una historia redactada por Henri J.M.Nouwen)

Wayne W.Dyer (Tus zonas sagradas)

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