martes, 17 de febrero de 2009

LA ESTRELLA KACHINA DE LOS HOPI

LA ESTRELLA KACHINA DE LOS HOPI

Ciertas coincidencias lingüísticas
entre los indios Hopi y los antiguos
egipcios corroboran la validez de la
Teoría de la correlación de Orión.

GARY A. DAVID
EUA
www.theorionzone.com

Ascendiendo al amanecer desde las sombras subterráneas del kiva, los kachinas entran a raudales en la plaza iluminada por el Sol del pueblo más antiguo de América del Norte. Ellos caminan en fila india como una entidad al ritmo firme de un tambor. Una curva oblonga de espíritus bailarines se forma pronto dentro del espacio negativo creado por los grupos de abajo, viviendas de mampostería: un círculo sagrado dentro de la plaza, una gran rueda kachina girando en perfecta sincronización con los ritmos de las estaciones alrededor del corazón comunal de Oraibi. Diferentes danzas y canciones al Sol de los indios de las llanuras parecen perforar agresivamente el firmamento como rayos de luz, estas canciones de los Hopi proyectan un carácter más moderado y reservado, debido en parte a que están amortiguadas por las extraordinarias máscaras, que a veces incluso resuenan con un zumbido suave. Más esencialmente, sin embargo, la atención de este grupo nativo sedentario se enfoca principalmente hacia abajo de la tierra, rogando que asciendan las fuerzas de la fertilidad. Desde el alba hasta el anochecer, con sólo cortos intervalos de descanso, los cantantes que entonan las plegarias pisan sin tregua la tierra con una serie de pasos de baile, ayudando de ese modo al ciclo telúrico del crecimiento hortícola en un suelo sumamente áspero. Por fin el Sol se pone más allá del margen occidental del horizonte y desaparece, haciendo su descenso diario al mundo interior.

En el sentido más simple, los kachinas (también escrito como katsinam) son espíritus intercesores que pueden asumir la forma de múltiples objetos físicos, fenómenos, o criaturas del mundo. Bien diferenciados del panteón Hopi, ellos no son adorados per se, aunque ciertas deidades, como Masau'u, el dios de la muerte y el mundo inferior, pueden aparecer alternativamente como kachinas. Las familiares “muñecas” kachina (tihu) son simplemente representaciones de seres espirituales reales, talladas para los niños, y en tiempos modernos para vender a los turistas.

El rasgo más prominente de Sohu, o Estrella Kachina, es el de las tres estrellas de cuatro puntas verticales colocadas horizontalmente en hilera por encima de su cabeza. Éstas traen a la mente la constelación más importante en la cosmología de los Hopi, Orion, en particular su cinturón. Estas estrellas están intercaladas entre cuatro plumas del águila verticales. Este kachina tiene pelo lacio y oscuro, los ojos saltones, y dientes con forma de diamante. En su mejilla derecha hay pintada una cruz equilátera (la estrella), en su izquierda una luna creciente. Lleva puesta una camisa de gamuza con flecos y una falda hecha de radiantes plumas de pavo, las cuales son un extraño atuendo para un kachina. Como Barton Wright sucintamente observa: “Él no se parece al Kachina usual de los Hopi.” El arqueólogo del siglo 19 Jesse Walter Fewkes dice que Sohu tiene estrellas pintadas en sus antebrazos y piernas. Él sostiene látigos de yuca en ambas manos y una cola de piel de zorro detrás.

La palabra Hopi sohu (o soohu) significa sencillamente “estrella,” pero en su sistema de creencias las estrellas se conceptúan como entidades sobrenaturales, con aquel ser de Orión que es ceremoniosamente primordial. En los Textos de la Pirámide egipcios (una de la literatura funeraria más antigua del mundo) la palabra similar Sahu se refiere a “los dioses estelares de la constelación de Orión.”

Además, nosotros encontramos una comprobación importante para el dualismo cielo-tierra de la Teoría de la Correlación de Orión en los homófonos egipcios sahu, que significa “propiedad,” y su cognado sah-t que se refiere a “bienes raíces”, “propiedad”, “emplazamiento de un templo”, “hogar”, o “alrededores” Porque el término sahu se refiere simultáneamente a las estrellas y la tierra, este reflejo conceptual alinea los dos reinos, es decir, “...en la tierra como es en el cielo.” Éstas y otras correlaciones lingüísticas corroboran si no una migración de los Hopi del Viejo Mundo, por lo menos un contacto precolombino con marinos del Medio Oriente o de África de Norte, quizás fenicios o libios.


EL AUTOR es investigador independiente y escritor. Ha publicado varios artículos en el campo de la hipótesis del Antiguo Astronauta en diversas revistas especializadas y es además autor de dos libros: The Orion Zone y Eye of the Phoenix.


© Gary A. David, 2004-2008 – Todos los derechos reservados
Traducido y publicado con autorización expresa del autor

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