domingo, 3 de enero de 2010

La nación Aonikenk: una mirada actual

La nación Aonikenk: una mirada actual


El acercamiento inicial a las culturas cuantitativamente menores ha sido agresivo involuntariamente en el mejor de los casos. Si vemos los tres aspectos de la situación actual, encontramos que es parte de la misma problemática; la cultura predominante y sus sistemas de desarrollo sobre la que no lo es.

Mi actividad profesional en la arquitectura me llevó a trabajar en la provincia de Chubut del sur argentino, en la construcción de edificios para viviendas. Por un proyecto privado de recuperación de un histórico hotel ubicado en la cordillera, y vecino a la presa de Amutui Quimei, tomé contacto con algunas aldeas mapuches y aonikenk (tehuelches) vecinas.

Por la cercanía de ese emprendimiento a estas aldeas, pronto mis inquietudes se centraron en los efectos y consecuencias a mediano y largo plazo que tendría aquel complejo.
Subyacía la cuestión del desarrollo turístico zonal, la conservación ambiental, la permanencia nativa y principalmente el trato de la tierra como elemento integral y principal motor de desarrollo y sustento para estos pueblos.

En los primeros encuentros quedaron expuestos los problemas de tierras, desarrollo socio-económico y unificación étnica. Los aspectos más comunes a la condición actual de las naciones indias es el resultado de la interpretación de su cultura por medio de otra cultura predominante.

El acercamiento inicial a las culturas cuantitativamente menores ha sido agresivo involuntariamente en el mejor de los casos. Si vemos los tres aspectos de la situación actual, encontramos que es parte de la misma problemática; la cultura predominante y sus sistemas de desarrollo sobre la que no lo es.

Una respuesta que encontramos positiva y dio rápidamente resultados fue pensar desde la cosmovisión india; nos pusimos como parte de la situación, para encontrar la solución necesaria.

Sirven como ejemplos aplicados las conclusiones de procesos legales acontecidos en años recientes en las naciones mapuche, wichi y koya con intervención de la justicia provincial y nacional y aplicación de leyes específicas a lo indígena y enmarcado en la Constitución Nacional; situaciones que dan impulso a considerar el derecho indígena consuetudinario o tradicional en el mismo valor del derecho positivo.

Decimos que si podemos interactuar entre la cultura dominante y la cosmovisión india, podemos generar y dejar generar un espacio de crecimiento y desarrollo auténtico de las naciones indias.

Históricamente la tendencia ha sido perpetuar el asistencialismo como solución y trato del tema indígena. Esto inició un deterioro social importante en los pueblos nativos.

Debemos pensar además que el hábitat milenario ha cambiado, y en un futuro cercano el cambio es definitivo. Esto implica la imposibilidad de volver a costumbres, trabajos y recursos antes disponibles. En base a las políticas que se vienen implementando, los problemas que surgieron en el encuentro de las culturas europea y americana nativa, solo se han acentuado, dejando un horizonte poco optimista para la visión del pueblo aborigen.

Surge entonces la actitud de revalorizar y rescatar lo que reconocemos como nuestro origen.
Creemos que la colaboración debe ser un intercambio, una actitud de crecimiento y aprendizaje mutuo.
Por esto venimos trabajando en la divulgación de la cultura y cosmovisión india con los programas escolares de la etapa primaria de la educación pública.

En lo productivo proyectamos aplicar procedimientos no agresivos de transmisión de tecnología para mejorar aplicaciones originales y autóctonas, respetando la propiedad intelectual, procedimientos y conocimientos tradicionales.

Planificamos la protección y optimización de recursos naturales compartidos, en procesos de explotación industrial y comercial. Entra en esta observación la actitud que el estado nacional toma sobre tierras, bosques y cursos de agua.

El gran tema indígena genera un compromiso profundo en los que podemos llegar a generar cambios en una visión integral, que somos todos y cada uno de los que empezamos a ver nuestra pertenencia a esta región, como partes integrantes de los elementos naturales. Definitiva herencia conceptual que no debemos y no podemos ignorar.

La nación aonikenk

La nación originaria aónikenk, trae consigo gran parte de la historia y conocimiento de la región. En la Patagonia Argentina existen cerca de 1400 miembros disgregados en un 70%, ya que sólo un pequeño grupo permanece viviendo en comunidad. Estos datos no son oficiales por no existir un censo indígena más actualizado que el de 1968. Son relevamientos propios, de otros investigadores colegas y de instituciones educativas regionales.

Hoy las condiciones de vida y subsistencia de estos aonikenk están relacionadas con los trabajos que realizan, empleados en puestos de estancias apartados, incluidos a industrias regionales de forma temporal como la esquila, criando ovejas y animales de granja y comercializando pocos objetos artesanales, mayormente tejidos, incluidos además en la oferta turística.

Existen sin embargo asentamientos aislados de grupos o clanes que hemos descubierto en lugares remotos, alejados, autoabastecidos en una compleja interacción medioambiental, dependiendo del entorno y siendo parte del mismo. Así como en otras zonas del país y con otras naciones indias, el uso y abuso de la tierra por un sistema económico moderno, terminó por absorber a los individuos de estos pueblos desposeídos de su principal recurso, la tierra apta, los cursos de agua, que de otra forma no hubieran encontrado sustento.

Las tierras que fueron otorgadas a las naciones indias nunca fueron entendidas desde un propósito de autodesarrollo económico y social de su reserva cultural. Más bien nunca se entendió la importancia que podría tener en el desarrollo regional cada práctica india de uso del suelo, el conocimiento ancestral del equilibrio ambiental y el cuidado de la biodiversidad de la que somos parte componente.

La existencia de leyes provinciales y nacionales no presume la existencia de generadores sociales o tecnológicos de condiciones de vida aceptables desde la mentalidad nativa. Más bien se ha creado un andamiaje asistencialista gubernamental y privado, sin permitir nuevos caminos en la economía actual de la región, sino insistiendo con la adaptación de sus culturas al mecanismo de oferta y demanda modernos.

Estos criterios administrativos generaron lo que ahora llamamos desculturización, desarraigo, subdesarrollo, marginalidad, pobreza de personas que pertenecen nada menos que a una nación india, originaria de nuestra región.

Los aonikenk sobrevivientes no están ajenos a estas circunstancias. Han perdido casi todo lo que puede perder un pueblo. Fueron adaptando sus formas de desarrollo a las posibilidades diarias. Pero siguen sobreviviendo. Nada habla mejor de su fortaleza como la superación de todas las adversidades posibles.

Hace más de cien años se plasmaron las primeras leyes tratando el tema de las naciones indias originarias como un factor de conflicto. Este mecanismo generó gran dispersión de estas naciones que durante décadas se agravó con la falta de políticas indigenistas. En este tiempo estamos más que obligados a rever todo el enfoque desde la mentalidad de ser partes de un todo completo.

Boletín Revista Ser Indígena - Junio 2003
http://revista.serindigena.cl/junio03/actualidad_aonikenk.htm

* Gustavo Lattanzi
Arquitecto
gushttar@gmx.net

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