domingo, 14 de junio de 2009

SIMBOLISMO DE L A LUNA

Se han atribuido siempre al influjo de la Luna las condiciones de nuestro sistema nervioso. Locos, epilépticos y neuróticos están realmente más agitados en los días de Luna llena, mientras que la siniestra figura del “Iobizón” se presenta precisamente en esta fase lunar, que parece tener el poder de desencadenar el instinto más cruel en lugar de la razón.

En los tiempos de los griegos y los romanos, se creía comúnmente que algunos hombres podían trasformarse en animales y que, en las noches de Luna llena, otros se trasformaban en lobos a causa de prácticas mágicas negativas o por efecto de entidades malignas que se adueñaban de su voluntad.

Según la leyenda narrada por Ovidio en las “Metamorfosis”, un día Licaón, queriendo poner a prueba la omnisciencia de Júpiter, le ofreció un plato de carne humana en lugar de carne animal. Sin embargo, Júpiter no se dejó engañar y, muy ofendido, se vengó trasformando a Licaón en lobo: “Inútilmente él intentó hablar; pero desde ese momento sus fauces se cubrieron de espuma y tuvo sed sólo de sangre. Vagando entre los rebaños, deseoso de matar, los vestidos se le trasformaron en pelos y los miembros se le torcieron.

Anciano de aspecto como antes, rabioso por verse así, sus ojos centelleaban salvajemente, era el retrato de la locura”.

Sensitividad y locura, nacimiento y muerte, están estrechamente vinculados con el símbolo lunar.

Civilizaciones como la india, la griega o la irania pensaban que la Luna acogía a las almas a la espera de una nueva encarnación y ciertos animales como los delfines, dragones, serpientes, lechuzas y otros estaban asociados a la simbología del agua, a la magia y la fertilidad.

Si en el pasado algunas fases lunares eran consideradas portadoras de mal y de muerte, actualmente la cosmobiología está profundizando en la indiscutible relación que existe entre el comportamiento agresivo del hombre y de los animales y la periodicidad lunar.

La psiquiatra A. L. Lieber ha conducido un estudio sobre las “manifestaciones criminales y las fases lunares, observando que muchos delitos con trasfondo sexual ocurren en el curso de la Luna llena o de la Luna nueva. En efecto, parece que la energía lunar puede alterar el campo electromagnético humano, además del terrestre. El ser humano, así como la superficie de nuestro planeta, está compuesto por el ochenta por ciento de agua, y por consiguiente responde, aunque en distinta escala, al fenómeno de la atracción lunar. Así como la Luna hace subir el agua de los océanos, del mismo modo es capaz de producir un fenómeno de “alta marea biológica” que puede desequilibrar la estructura psicosomática del individuo, el cual, si ya está predispuesto por determinadas influencias en su mapa natal, puede desarrollar un estado general de alteraciones psíquicas y físicas que desemboquen en comportamientos aberrantes o locura homicida.

La luna como símbolo de inestabilidad y locura. Mitología. Simbología antigua. Simbolismo de la luna.

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