domingo, 7 de marzo de 2010

INDIVIDUACION


INDIVIDUACIÓN

Posesionemos nuestra mente en la partida de un largo viaje, conociendo bien el significado del término "Arquetipo" (antiguo y modelo). Para el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, arquetipo es como un legado de ideas adquiridas a través del inconsciente colectivo en un esfuerzo por explicar la difundida similitud de imágenes observadas entre diversas culturas.

El Tarot es un juego de barajas misterioso de origen desconocido, que representan imágenes de este inconsciente colectivo a través de los "Arcanos" (conocimientos secretos) que representan un mapa simbólico del proceso de autorrealización desarrollado en la psique individual, que consiste esencialmente en imágenes.

Esta estructura que está repleta de sentido y propósito. la mente y el cuerpo son la expresión de una entidad única. Entonces este ser viviente aparece hacia fuera como el cuerpo material ,sin embargo, hacia adentro ,como una serie de imágenes de actividades vitales que tienen lugar dentro de este ,en un limitado número de patrones recurrentes: "Los arquetipos".
Las imágenes del Tarot siempre han ejercido fascinación, cuando se contemplan.
Intuimos que a través de ellas nos podemos introducir en "misterios ocultos", podemos explorar la riqueza de símbolos, cuentos y las múltiples posibilidades creativas que podemos encontrar y asociar a los Arcanos.
Sabemos ,además que el origen del Tarot no ha podido ser establecido con Precisión, existiendo referencias bibliográficas que apuntan su nacimiento al antiguo Egipto, en el libro de Thot, Dios egipcio de la magia y la adivinación, otros autores apuntan su origen en China, en la India, etc.

Sugieren también que la palabra Tarot deriva de dos palabras egipcias, TAR (camino) y RO (real), que significaría "el camino real de la sabiduría”.

Los veintidós arcanos o misterios mayores, representan por medio de símbolos alegorías, las experiencias colectivas compartidas por toda la humanidad (arquetipos del inconsciente colectivo).

En virtud de ello, el viaje a través de los arcanos mayores refleja las diferentes etapas de la existencia hasta alcanzar el "grado de evolución plena" llamado INDIVIDUACIÓN. Configurando así, el viaje arquetipal de la vida.

Este viaje consiste en etapas de triunfo y fracaso, de ganancias y pérdidas, de locura y desesperación, de locura y de cordura, de alegrías y tristezas, serenidad belleza y fealdad, de sabiduría e ignorancia, de luz y oscuridad.
Y como lo dice Jung: "La continua alternación de opuestos constituye el motor de la existencia misma: la angustiosa realidad es que la vida cotidiana del ser humano se halla atrapada en un complejo inexorable de opuestos día y noche, nacimiento y muerte, felicidad y desdicha, bien y mal.
Ni siquiera estamos seguros de que uno de ellos pueda subsistir sin el otro de que el bien pueda superar al mal o la alegría derrotar al sufrimiento. La vida es un continuo campo de batalla .Siempre lo ha sido y siempre lo será. Si no fuera así, nuestra existencia llegaría a su fin.En este sentido, el proceso de Individuación incluye a la experiencia del Conflicto. Así la Psique se constituye en el campo de batalla donde se lleva a efecto la lucha continua entre las exigencias del ego y del sí-mismo.

Tal lucha es experimentada como una lucha entre opuestos cuyo objetivo es el establecimiento de la armonía entre estos dos ámbitos. Esta es la META del proceso.

El trayecto de este viaje arquetipal de la vida no cumple con un itinerario predeterminado, ni está sujeto a un orden específico ni cronológico.

El viaje hacia la individuación puede iniciarse bien sea con la emergencia de una depresión (La muerte), por. la aparición de un desazonador sentimiento nihilista (El Sumo Sacerdote), por los cambios súbitos traídos por la fortuna (La rueda de la fortuna), por una profunda experiencia amorosa o por la pérdida del objeto amado (Los enamorados), etc.

Tampoco los encuentros con los diferentes arcanos son únicos, muchas serán las veces en las cuales nos encontraremos con El Loco, La Muerte, La Luna, etc. en el transcurso de nuestro viaje.

Esto es debido a un hecho; El movimiento continuo y profundo de la transformación humana no es lineal ni secuencial (Pensamiento Occidental), como tampoco circular (el eterno retorno de la filosofía oriental), más bien es un movimiento en espiral, y, si bien cada giro de la espiral puede ser percibido, en una primera impresión, como un retorno a un estado anterior, no resulta así. Al haber ganado la conciencia en amplitud y profundidad por medio de la reflexión y la atención, en lugar de la supuesta repetición, cada giro de la espiral resulta en una evolución natural del devenir y cada encuentro con una figura arquetipal del Tarot es un rito de pasaje necesario para el desarrollo del individuo. Mientras mayor sea nuestro grado de reflexión y, por ende, de auto-conocimiento, más profunda será la gradación de la espiral. La espiral es el medio de comparación de nosotros con nosotros mismos. De revisar nuestro progreso con respecto al desarrollo de nuestra personalidad. Nuestra tendencia a movemos en espiral representa el anhelo y el crecimiento hacia la totalidad.

Los arcanos mayores describen los estados internos del individuo en un momento particular de su vida, así como aquellas experiencias factibles de ser halladas simultáneamente en el mundo externo de acuerdo con los principios herméticos: como arriba es abajo y como adentro es afuera.


El viaje a través de los arcanos mayores es el viaje de El Loco, pues la constelación o activación de su energía en nuestra psique es la propulsora del viaje de la vida.

En la etapa de iniciación de El Loco nos toparemos con sus padres celestiales o divinos: La Suma Sacerdotisa y el Sumo Sacerdote; sus padres terrenales; La Emperatriz y El Emperador; su guía interior, El Mago.
Hallaremos luego los conflictos y emociones propios de la adolescencia (conflicto de opuestos): Los Amantes y El Carro.

Vendrán las pruebas, retos y aprendizajes de la adultez: La Justicia, La Fuerza y El Ermitaño. Percibiremos, en la mitad de su trayecto vital (la Metanoia de la segunda mitad de la vida), sus crisis, pérdidas y momentos de desesperación; La Rueda de la Fortuna, El Colgado, La Muerte y La Torre.

En su retirada al mundo interior confrontaremos a los ángeles y demonios que moran en esas sombrías latitudes: El Diablo y La Luna.
En su camino de retorno del mundo de Hades veremos la luz de una nueva conciencia; La Estrella, La Templanza y El Sol.
La victoria definitiva sobre las penumbras marcará su renacimiento: El Juicio, finalmente, celebraremos su transformación y reconciliación con la vida en el último triunfo: El Mundo.

Los estadios representados por cada triunfo no son estáticos, pues la vida misma es un constante devenir: "Todo fluye y nada se detiene". En virtud de ello, lo importante no es la meta en si., sino el proceso hacia la misma" La meta es importante tan solo como una idea: lo esencial es el "Opus" que conduce a la meta: "Esta es la meta de una vida".

Cada individuo viene al mundo a cumplir un mito y nuestra tarea fundamental es conocer cual es nuestro mito, para no actuarlo inconsciente o compulsivamente.”Al nacer recibimos una mano de cartas que determina hasta qué punto estamos dominados por el determinismo. Solo somos libres en la medida que adquirimos la destreza necesaria para jugar las cartas que se nos hayan repartido”.

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