jueves, 10 de abril de 2008

CONCEPTO DE OTREDAD EN AMERICA LATINA

Joseph Huttner
December 16, 2005
Graciela Michelotti

El concepto de otredad en Latino América

En todos los países latino americanos, los judíos son miembros de la minoría. Además, en defender el judaísmo, los judíos han sido perseguidos con violencia y acciones injustas por los gobiernos y otros grupos. En “La vida a plazos de don Jacobo Lerner” por Isaac Goldemberg, “La gesta del marrano” por Marcos Aguinis, y “El hablador” por Mario Vargas Llosa, hay personajes judíos que son perseguidos pero continúan a pelear por elementos de su cultura respectiva que son asociados con la minoría. Para entender la cultura en Latino América con relación a los inmigrantes y otros grupos de la minoría, es necesario buscar el origen de los problemas en la sociedad que son concentrados en el gobierno, la religión, y las relaciones entre los personajes y otras personas en sus vidas.


El concepto de otredad es un resultado de ser un miembro de la minoría. Para los personajes de las tres novelas, la otredad parece casi atractivo, y hace más que documentar las diferencias entre personas – es un medio para los judíos, y otras personas, a definirse y mostrar su identidad con respecto a religión, sexo, familia, y liberarse de las cadenas que prohíben la expresión de sus propias creencias.


Al principio de las tres novelas, Efraín Lerner, Francisco Maldonado da Silva, y Saúl Zuratas (Mascarita) son miembros de la mayoría: Efraín es católico, Francisco es cristiano, y Mascarita es un peruano moderno. Eventualmente, ellos se transforman y aceptan elementos de grupos de la minoría, y reciben oposición de otras personas en el proceso. Para Efraín, el se crece en una familia católica sin su padre Jacobo, quien es judío. El abuelo de Efraín dice que “Jacobo era un hereje hijo de puta que trajo la perdición a nuestra casa (22)” y en la escuela personas “me dicen [a Efraín] jacobito (22).” Esto es un insulto porque los judíos no son aceptados en esta parte de Perú. Pero sin hacer caso, Efraín anhela un día en que pueda conocer a su padre; “Si llega el fin del mundo, entonces a lo mejor veo a mi padre (25).” Efraín tiene respeto para su padre aunque todo el resto de su familia lo odia. Cuando Efraín deja de pensar como su familia (sobre su padre y la religión judía), él forma una identidad personal y singular y no le importa las ideas de la mayoría.


Mascarita es similar a Efraín en que durante el curso de la novela, deja de creer como la mayoría de la gente. Como resultado, el forma una identidad personal sin inquietud de estar de acuerdo con la mayoría. Cuando Mascarita llega a ser un libertador en la tribu machiguenga, él recibe mucha crítica por sus acciones, especialmente del narrador, quien es su amigo. Mascarita intenta a explicar los crímenes que están destruyendo la tribu machiguenga, pero el narrador insiste en la importancia de la modernización, y que “si el precio de desarrollo y la industrialización, para los dieciséis millones de peruanos, era que esos pocos millares de calatos tuvieran que cortarse el pelo y volverse mestizos…o aculturarse…pues, qué remedio (24).” Aunque hay mucha oposición como esta, Mascarita no se rende. En cambio, la idea de proteger una cultura indígena es un medio para Mascarita a definirse y no ser como las otras personas burguesas. Él piensa que la cultura indígena no debe ser olvidada y trabaja por esta causa. En el proceso de trabajar, la identidad de Mascarita cambia a un hablador y él adopta ideas nuevas sobre la religión, Dios, y el concepto de comunidad y la familia. Estas ideas no son igual que las de la mayoría, pero le traen felicidad y un sentido de aceptación de sí mismo.


Como Mascarita, Francisco rechaza las ideas de su religión original (la cristiandad) y proclama su orgullo para el judaísmo. Es obvio que esta acción resultará en su muerte, pero esto no le importa. Además, Francisco tiene miedo antes de declarar su creencia al judaísmo. Mientras está interrogado, el narrador dice, “Son tres cabezas sin cuerpo [las cabezas de los clérigos], cenicientas y hoscas. Francisco no se mueve en apariencia, pero el molesto temblor fino le tortura cada dedo” (401). Cuando Francisco está en la cárcel, él está “encerrado y solo…El Santo Oficio tiene paciencia y sabe cómo doblegar a los obstinados. Dejará que la inquietud y el vacío hagan su parte” (404). Francisco tiene la opción de convertirse a cristiandad, y la posibilidad de ser salvado. Si lo hace, Francisco sería un miembro de la mayoría; una persona exactamente como los clérigos que lo persiguen. Pero esto no es lo que Francisco quiere. En el proceso de luchar por sus creencias, Francisco llega a ser un miembro del judaísmo, un opositor de la iglesia, y un mártir religioso. Todos estos grupos son clasificados como ‘otros’, o personas con identidades diferentes que la mayoría. Entonces, en el esfuerzo de mantener sus propias creencias, Francisco desarrolla una identidad nueva que es definida con características que son representadas en los grupos de la minoría.


Estos tres ejemplos sugieren que en el proceso de desarrollar y defender sus propias ideas, hay resistencia contra estas ideas y es difícil defenderlas. Pero el desacuerdo entre grupos forma la base para nuevas ideas sobre muchos temas: la religión, la cultura de un país, y la unidad de la familia. También, sin personas como Efraín, Francisco, y Mascarita, nadie trabajará para algún cambio en la sociedad.


Obviamente, el sentido de aceptación a sí mismo es bueno, pero la causa distinta para la salida de la mayoría no es clara (las vidas de los tres personajes no eran horribles antes de cambiarse). Para entender completamente el concepto de la ‘otredad’ en Latino América, tenemos que encontrar el origen de los problemas de los tres personajes. Cuando ellos fingen ser una persona de la mayoría, se enojan mucho y ‘explotan’, resultando en la adopción de nuevas ideas que son de la minoría. Francisco vive muchos años de su vida siendo un marrano; judíos que practican el cristianismo en público, pero practican el judaísmo en secreto (Elkin, 5). En la historia judía, los marranos son considerados héroes porque continuaban a practicar el judaísmo en España, aunque “todos los libros hebreos fueros destruidos, y todas las academias religiosas fueron cerrados” (Elkin, 5). Cuando la Inquisición empezó a arrestar los marranos, ellos se mudaron a países latino americanos como Perú. En estos países, existía una oportunidad mejor para libertad de la religión. Había una emergencia de personas judías con mucho orgullo para el judaísmo.


Francisco y los otros marranos son responsables para la preservación del judaísmo en Latino América. Imagina el dolor que se siente cuando oye personas hablando sobre el judaísmo con una connotación negativa. Él se llena de enojo, pero lo guarda por dentro. Cuando declara que es judío, se siente revelado y una corriente de emociones emerge; “[Francisco] ha soportado demasiado la falsedad y ansía mostrarse sin la máscara de la vergüenza, la cobardía, y la traición. Traición a Dios, a los demás, a si mismo” (402). Él ha sufrido tanto, y no lo va a permitir más.


Cuando los inquisidores observan la honestidad de Francisco, se quedan asombrados. Unas cosas magníficas ocurren; hay una alusión de aceptación de parte de los inquisidores. Ellos se encuentran “ante un problema inédito…lo peor de todo: [Francisco] parece sincero” (402). Es común para personas que están siendo interrogadas a mentir sobre sus identidades. Las mismas personas que hablan contra las ideas de la mayoría no pueden aceptar las consecuencias de sus acciones – son cobardes. Francisco decide defender sus ideas sin excepción. Después que los clérigos escuchan el testimonio de Francisco, les “conduce a Francisco de regreso, el alcaide se concentra en la cadena que se en sus tobillos y, repentinamente, decide ayudarlo. Jamás ha brindado esta cortesía a un reo.” Con esto, podemos concluir que cuando una persona está contra la mayoría, él puede ganar el respeto de personas opuestas, y posiblemente, ganar respeto. Esto invoca esperanza en la audiencia; los esfuerzos de Francisco no son sin sentido.


El origen de los problemas de Efraín es su familia. Durante su niñez, Efraín se siente emocionalmente dividido entre dos grupos muy diferentes. Efraín nota que “sus esfuerzos privados para conformar a las esperanzas de su familia católica son continuamente frustrado por un persistente percepción de él como un judío” (Goldberg, 3). Su esfuerzo para definirse revela el conflicto de existencia para los hijos de inmigrantes judíos. Ellos son percibidos como miembros exteriores de la sociedad, y experiencian presión de conformarse a la identidad nacional de la mayoría. La animosidad que es dirigido a Efraín, y otros hijos judíos, lo causa internalizarse. Tiene que encontrar significado en su vida, y la renuencia de su familia a aceptarle es simbólica de la renuencia de la sociedad peruano a aceptar a los judíos (Goldberg, 5). Entonces, el concepto de otredad es entrelazado entre muchas cosas. Primero, la familia de Efraín no acepta. Como resultado, él aguanta “experiencias de exilio y alejamiento de su casa y su familia que es similar de la emigración forzada de Europa del este a Perú (Goldberg, 5).” Finalmente, la sociedad es acondicionada a no aceptarlo porque su padre es judío. Estas tres cosas son el origen de los problemas de Efraín. Muestran que las cadenas de la mayoría son muy fuertes, y no es fácil liberarse de ellas cuando eres un niño.


Es bueno que Efraín, Francisco, y Mascarita estén dispuestos a estar contra la mayoría. Pero en Latino América, esto no es una opción para todas las personas. Es posible que serán matados y dejarán una familia sin dinero y comida. Los tres personajes representan un número muy pequeño de personas que son listas a confrontar el gobierno y otros grupos poderosos. La transición de muchos gobiernos a la democracia ha ayudado personas a ser más cómodos con las ideas individuales. Hoy en día, el clima para el cambio social es mucho mejor que la de la época de Francisco. La cultura, la religión, y la familia que cada personaje adopta es importante, pero es de menos importancia que la opción mantener su propia identidad. Los tres cambian la cara de Latino América de una que es homogéneo a una que tiene la oportunidad para la diversidad.

Fuentes:

Elkin, Judith. The Jews of Latin America. New York: Holmes and Meier, 1998.

Goldberg, Paul L. “Immigration and Childhood Experience in Two Contemporary Andean Jewish Novels.” The University of Nebraska. 2005. 15 December 2005

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