jueves, 10 de abril de 2008

LA ATLANTIDA : PRIMERA TALASOCRACIA

LA ATLANTIDA
La Atlantida : La 1º Talosocracia
Las Talosocracias
La historia de Grecia no está circunscrita a la Península Balcánica, así lo entendió Diodoro de Sicilia al establecer las talosocracias:
• Cretenses,
• Chipriota
• Fosense
• Fenicia
En efecto la historia es del Mediterráneo, el mar los une y relaciona: Cretenses, Micénicos, Chipriotas, Fenicios, Samios, Griegos... todos están metidos en un solo costal. La hegemonía del Mediterráneo ha pasado de unos a otros.
La última talosocracia es la de Roma, para la cual el Mediterráneo es el "mare nostrum".
Pero la primera talosocracia fue la Atlántida.
En efecto la primera talosocracia es la Atlántida, pues así como Homero, tenia una razón histórica en su relato La Iliada, con la guerra de Troya y Miscenas; así mismo es ahora un hecho que la Atlántida de Platón es Historia. Y su Metrópoli estuvo en Thera, que tuvo la ciudad de Acrotiris a su alrededor, más allá de sus anillos, dentro de los cuales estuvo el Volcán, que en 1600 a.c. explotó; dejando una fosa marina de 1500 metros de profundidad, en una explosión 6 veces mayor que la del Kracatoa.
Una guerra que se perdió Homero entre los dioses Vulcano y Poseidón, donde se perdió una gran civilización.
Platón, Critias, Solón y el sacerdote de Sais han sido redimidos.
Sobre esta historia, los historiadores podrán rearmar la historia, cerrando algunos vacíos.
Cuando en la Historia hay una laguna, la explicación de los acontecimientos se hace forzada.
Así ha sucedido, al desconocerse, la existencia del Reino Hitita y de la Civilización Minoica, que han surgido en el siglo XX.
En el siglo XXI, surge la Atlantida de Platón, con Critias, Solón y el sacerdote Sais.

La Atlántida
Cuenta Critias que Poseidón repartió entre sus hijos, los Atlantes, su reino.
¿Qué reino podía dar, el dios del MAR, Poseidón, que no fuera el propio Mar?.
Poseidón dio a Atlas (su hijo mayor) el Mediterráneo: "más grande que Egipto y Libia juntos" (¿qué duda cabe?)
Cuenta Critias que la Metrópoli se construyó alrededor de un Volcán que le proveía de agua caliente.
Que estaba rodeada de 5 anillos, 3 de tierra y 2 de agua.
Estos canales de agua, que Critias ve difícil de creer que fuesen hechos por los hombres, son trabajos ciclópeos, solo comparables con las Pirámides de Egipto.
Estos canales por lo que se transportaba la MADERA y BARCOS, constituyen la infraestructura del GRAN ASTILLERO que fue la Atlántida, produciendo naves que cubrieron todo el Mediterráneo y saliendo por las columnas de Hércules, recorrieron el occidente de la Península Ibérica, las costas de Portugal, Inglaterra, Francia y llegaron al Báltico.
Aquí en el Báltico se construye el 2º Astillero; para reparar las naves para el Regreso.
Con estos barcos fueron comerciantes e hicieron rica la Atlántida, tal como dice Critias, con palacios, templos, estatuas de oro y marfil, y cubrieron las murallas, con Bronce, Plata y Oro.
Sus bienes materiales, en un día y una noche se volatilizaron, pero sus bienes inmateriales, quedaron esparcidos al igual que su escritura, por todo el mar Mediterráneo y el Báltico, y renacerán como el Ave Fénix de sus cenizas, en el esplendor griego.
Una expedición científica que había partido a finales de este verano hacia el área del Estrecho de Gibraltar en busca de posibles ruinas de una civilización sumergida, ha verificado el descubrimiento de estructuras arqueológicas sumergidas como "pilares", "losas", "sillares", "adoquines" y "objetos de metal". Siguiendo las pautas de una teoría original,"Atlantida en Gibraltar entre Iberia y África", entre las costas del suroeste de la Península Ibérica y el noroeste de África deberían hallarse evidencias de una ciudad o varias aldeas costeras sumergidas de la Edad del Bronce, que bien podrían pertenecer a la legendaria Tartessos o a la tan buscada Isla o Península de la Atlántida. Algunos de los elementos arquitectónicos o artefactos arqueológicos descubiertos no encajan con nada conocido hasta el presente. Según el arqueólogo submarinista, Raúl Menasalvas, hay elementos "muy singulares" que no son romanos, fenicios, griegos ni tartésicos.

Los autores antiguos y la Atlántida
El investigador y escriptólogo Georgeos Díaz-Montexano, un estudioso de las lenguas y escrituras de la antigüedad, ha dirigido la expedición que ha proporcionado estos descubrimientos tan reveladores. Estos hallazgos permiten avalar su teoría original -publicada en el año 2000- sobre la posible existencia de un sustrato histórico en el relato de Platón sobre la Isla o Península Atlantis o Atlántida, la que se hallaría -según Georgeos Díaz- en algún punto entre el triángulo formado por el área del Estrecho de Gibraltar, el Golfo de Cádiz, las costas de Marruecos y las Islas Madeira como punto más remoto posible. En su denodado esfuerzo intelectual por descifrar definitivamente el enigma de la civilización Atlántica que Platón denominó con ese mismo nombre, Díaz-Montexano ha conseguido hallar varias referencias de otros autores clásicos, anteriores a Platón, que dan fe de la existencia de una isla o península que, al igual que la Isla Atlantis de Platón, se ubicaba justo delante del Estrecho de Gibraltar, entre Gadira o Gades -la actual Cádiz- y las costas de Marruecos.
Estas referencias aportan muchos datos reveladores que confirman los datos geográficos aportados por Platón cuando describía el emporio Atlante, su isla principal o acrópolis y la ubicación de esta delante de las "Columnas de Hércules" (Gibraltar) entre Gadira (Cádiz) y el Atlas (Marruecos). Dichas referencias fueron hechas por otros autores de la antigüedad anteriores al filósofo ateniense, y a los que se les concede una considerable fiabilidad en sus descripciones como son Eutímenes de Massalia (500 a.C.), Anacreonte (570 a.C.- inicios del V a.C.), Hecateo de Mileto (560-480 a.C.), Ferécides (456 a.C.), Píndaro (518-438 a. C.), Eurípides (485-306 a. C.), Heródoto (484-430/424 a. C.), Isócrates (436/5-338 a.C.), Euctemon (436/424 a. C.) y Damastes de Sigeon (V a. C.). Estos autores mencionan a otras islas también situadas en el entorno de Gibraltar y en los confines de las costas Atlánticas de Iberia y Marruecos, estas islas son Aliba, Etheria, Scheria, Erythea, Gadeira, Sarpedonia, Ogigia y Tartessós, y es muy posible que muchas de ellas sean diferentes formas de denominar a la misma isla o península que Platón nombró como isla Atlántica o de Atlante.
Si los primeros traductores modernos de los textos latinos y griegos de Platón se hubiesen preocupado por traducir los textos ajustándose lo máximo posible a las propias palabras escritas, a sus verdaderos significados etimológicos y contextuales, es decir a traducir metafrásticamente o literalmente -justo lo que ha hecho Díaz-Montexano- y no a interpretar sobre lo que se supone que quiso decir Platón, pues probablemente jamás se habrían escrito tantas fantasías y especulaciones infundamentadas sobre la Atlántida ni se habría intentado buscar sus restos por casi todos los rincones de la tierra, hasta en los puntos más absurdos y remotos de las "Columnas de Hércules" o Estrecho de Gibraltar.
Entre estos errores de interpretación se halla el que "la Atlántida era un enorme continente situado más allá de las Columnas de Hércules en el medio del Océano Atlántico". La Atlántida no era un continente sino una isla, no estaba "más allá" de las Columnas de Hércules (Gibraltar) sino delante, junto o cerca de las propias Columnas, y no se hallaba en el medio del Océano sino en un piélago o archipiélago, un estrecho o brazo de mar que el propio Platón denomina con el nombre de Estrecho de las Columnas de Hércules. La palabra Océano ni siquiera existe en la narración de Platón sobre esta civilización Atlántico-Gadírica. Y en cuanto al tamaño de la isla o península Atlántica o de Atlantis, Platón siempre se refiere a la misma como una Nêsos, que en griego se usaba lo mismo para denominar a las islas que a las penínsulas, como por ejemplo, el Peloponesos, que es una península griega.
Platón no dice tampoco que Atlantis fuera más grande que Libia y Asia sino que esta era la isla mayor de Libia y de Asia, lo que se traduce como que la isla Atlantis era la mayor o la más grande, comparada con las islas de la Libia (el territorio norte y noroeste de África, desde Marruecos hasta Egipto) y con las islas del Asia (Asia menor). Atlantis o Atlántida era pues una isla no un continente, y las dimensiones que ofrece Platón de su llanura costera, 3000 estadios de longitud (este-oeste) por 2000 estadios de latitud (norte-sur), son las mismas que ofrecen otros autores clásicos para la extensión del reino de Tartessós o de la Turdetania. ¿Simples coincidencias?

La expedición científica y los hallazgos arqueológicos
A finales del pasado mes de Agosto, una expedición científica dirigida por Georgeos Díaz-Montexano se dirigió hacia las costas del Suroeste de Andalucía. El objetivo era la exploración del área del Estrecho de Gibraltar, Cádiz y las costas marroquíes con vistas a detectar posibles restos arquitectónicos o estructuras artificiales sumergidas y poder documentarlas y filmarlas. Estas posibles ruinas bajo el mar podrían demostrar, científicamente, la veracidad de las descripciones realizadas por los autores de la antigüedad y si hubiera suerte, talvez la existencia misma de la isla-acrópolis de Atlantis o la muy buscada también ciudad de Tartessós. Para estos propósitos se organizó un equipo de científicos, especialistas y buzos españoles los cuales se han estado sumergiendo bajo las aguas en algunos puntos comprendidos desde el Estrecho de Gibraltar hasta los alrededores de Cádiz y Huelva, con el único objetivo de obtener imágenes y filmaciones para ponerlas después a disposición de la comisión nacional de patrimonio histórico-arqueológico y la UNESCO. El soporte fílmico está siendo garantizado por una prestigiosa productora hispano-norteamericana que está acompañando a la expedición debido al interés de dos importantes cadenas televisivas norteamericanas por documentar el proyecto de "Atlantis en Gibraltar, entre Iberia y África" que dirige Georgeos Díaz-Montexano.
Entre los miembros de la expedición se hallan especialistas y científicos como Juan Luis Naval (historiador y cronista oficial de Chipiona, Cádiz), Gema Tirado y María Fdez-Valmayor (Investigación y documentación), Antonio Font (ingeniería y arquitectura), Raúl Menasalvas (arqueólogo subacuático y Director del Museo Histórico de Puertollano, Ciudad Real), el Dr. Antonio Daza y el académico, miembro de la Real Academia de la Historia D. Esteban Márquez Triguero de la Universidad de Córdoba (geología y geominería), los lcs. Antonio Morilla y César Guarde de la Universidad de Barcelona (filosofía); así como los siguientes exploradores e investigadores subacuáticos: Beatriz Lumbrera, Manuel Santana, Miguel Aragón, Filomeno Naval, Antonio Lucas Del Moral y Marsal Grifa.
Hasta la fecha han sido localizados al menos tres yacimientos claves para dichas investigaciones y teorías, puesto que se tratan de claras estructuras artificiales o elementos arquitectónicos, muros, adoquines o bloques, construcciones semicirculares, ruedas de molino, pilares, losas o sillares, canales y pozos circulares, silos o chimeneas de posibles recintos funerarios. Todas estas evidencias se están descubriendo entre los -10 y los -30 metros de profundidad y a varias distancias de las costas, justo en la misma área donde Georgeos Díaz-Montexano -desde hace años- venía pronosticando a través de varias publicaciones que se hallarían restos de la civilización Atlántica que Platón denominó como Atlántida o de Tartessos, ya que es muy probable que ambas sean una misma civilización.
Según los estudios científicos oceanográficos y paleogeográficos más recientes, estas evidencias tendrían que datarse en varios miles de años antes de la llegada de los romanos a la Península Ibérica, por las profundidades en las que aparecen. Sin embargo, la arqueología académica no admite la posibilidad de la existencia de una proto-civilización tan desarrollada y organizada como la que está apareciendo bajo las aguas del Estrecho de Gibraltar y con una antigüedad que, según los datos paleogeográficos y batimétricos, podría remontarse a más de 3.000 o 4.000 años antes de la llegada de los fenicios y griegos a las costas Atlánticas. O bien los datos de los oceanógrafos y paleógrafos no son del todo correctos o la arqueología se verá obligada a rectificar la cronología convencional establecida para los orígenes de las civilizaciones occidentales. Georgeos Díaz-Montexano, piensa que la solución podría estar en un punto medio. Las evidencias halladas serían, ciertamente, más antiguas que lo estimado por la arqueología, pero más recientes que lo que se infiere de los datos paleogeográficos. Por consiguiente, es muy probable que ambas ramas de la ciencia deban rectificar y ajustar sus cronologías y dataciones

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