jueves, 10 de abril de 2008

LA CIVILIZACION DE LA ATLANTIDA

La Atlántida

Desde que Platón escribió sus misteriosos diálogos llamados "Timeo" y "Critias", cuya extensión no es más que de unas veinte páginas de un libro actual, la leyenda de la Atlántida ha fascinado a muchos. El filósofo señalaba que en ese misterioso lugar moraba un pueblo extraordinariamente civilizado y rico, y que un día sobrevino en el mundo un cataclismo de tales características que en un lapso de 24 horas lo hundió en el mar, con todas sus riquezas y esplendores. Esto ocurrió, dice Platón, 9500 años antes de que él lo escribiera.
Según el investigador Otto Muck, la Atlántida era un paraíso templado-cálido, de fértiles llanuras, en cuyas cordilleras abundaban los bosques de maderas valiosas. Era una tierra rica en cobre, estaño, oro y plata. Era tanta la riqueza de aquellas tierras y tal la excelencia de su clima que su población se multiplicó rápidamente, llegando a los 60 millones de habitantes; una cifra portentosa, más si se estima que Egipto (uno de los países más densamente poblados del mundo antiguo) no pasó jamás de los 15 millones.
También parece haber sido una civilización muy avanzada para aquellos tiempos, en los que Europa recién entraba al período neolítico. Pero dice la tradición que los atlantes se alejaron de su dios, de sus antiguos líderes, y extraviaron el propósito de sus vidas; y que por esa causa el dios Zeus había decidido castigarlos.
¿Dónde estaba la Atlántida?
El sacerdote jesuita A. Kirchner, investigador de la obra de Platón, afirmó en el año 1665 que el continente perdido habría estado en el océano Atlántico, entre España y América, dato que es compartido por la mayoría de los investigadores actuales.
Cuentan las leyendas antiguas que entre los siglos XII y I antes de Cristo era imposible alejarse de la costa europea más allá de las Columnas de Hércules (hoy Estrecho de Gibraltar) pues se encontraban aún flotando enormes masas de lodo procedentes del cataclismo que hundió a la Atlántida. ¿Cómo sería posible esto? Una respuesta muy seria la dan los vulcanólogos, especialmente aquellos que tuvieron la oportunidad de estudiar los efectos de grandes erupciones. Nos indican que las cenizas volcánicas son lanzadas a gran altura mezcladas con ácido carbónico, nitrógeno, agua y anhídrido sulfúrico. La lava en estado de cenizas es porosa y los ácidos y el agua extraen de ella gran cantidad de compuestos minerales hasta dejar sólo los materiales más inertes y duros; éstos constituyen la piedra pómez, una piedra tan liviana que flota sobre el agua hasta que, poco a poco se impregna y se hunde.
El cataclismo
A comienzos de la década de los 60, un grupo de geólogos alemanes desarrolló una teoría que parece confirmar la posibilidad de que haya habido un cataclismo bien determinado, capaz de hundir un subcontinente de doscientos mil kilómetros cuadrados en el fondo del mar dejando afuera sólo sus montañas más elevadas, como por ejemplo las islas Azores. Tomaron en consideración tres factores:
Primero, el deslizamiento de las placas continentales. Según esta teoría, el continente americano se separó de Europa, África y la Antártida por el deslizamiento de las placas sobre las capas más profundas y viscosas del planeta. Si miramos un mapa, veremos que sus formas calzan casi como las piezas de un rompecabezas. La excepción la constituye la zona correspondiente al Caribe y España, donde queda un espacio vacío.
En segundo lugar, el hueco que se produce coincide con la extensión tradicionalmente atribuida a la Atlántida.
Tercero, han comprendido que ninguna erupción volcánica habría podido producir un efecto suficiente como para hundir una masa tan grande de tierra firme.
De acuerdo a esto desarrollaron la tesis de que el cataclismo que sí podría haber provocado tal hundimiento sólo podría originarse en una perforación tan profunda en el suelo submarino que alcanzó las materias fundidas que hay debajo de la corteza terrestre, a las que llamamos "magma". Este cráter habría proyectado gigantescos chorros de materia incandescente haciendo que al mismo tiempo se hunda el fondo oceánico, con lo que en unas 24 horas toda la Atlántida habría podido sumergirse hasta una profundidad de tres mil metros. La masa enorme de cenizas volcánicas, millones de metros cúbicos de lava porosa y piedra pómez, se habría precipitado pronto sobre el mar en el mismo lugar donde antes se alzaba la hermosa isla de los atlantes.
Se cumplirían así los detalles más dudosos del relato de Platón. Por supuesto que hay muchos más indicios que indican que el fondo del mar inmediato a las Azores estuvo antes emergido. Por ejemplo, se han detectado allí grandes extensiones de fondo marino arenoso, y es sabido que la arena sólo se produce en las superficies por la acción del agua sobre las piedras; y todo esto sin mencionar las ruinas submarinas descubiertas en la región conocida como Triángulo de las Bermudas.
La muerte vino del espacio
Finalmente, este grupo de geólogos encabezado por el investigador Otto Muck, concuerda en que el único acontecimiento que podría haber provocado tales efectos estaría relacionado con el espacio exterior. Observando la zona de Carolina, en Estados Unidos, donde hay una concentración notable de cráteres ocasionados por meteoritos de masa relativamente grande, se preguntaron si tales meteoritos no habrían sido fragmentos de una masa mucho más grande que habría caído sobre el océano.
Si dicho meteoro hubiera golpeado la superficie marina en el ángulo apropiado, su masa habría penetrado hasta el magma como un perdigón que atraviesa un huevo.
Queda aún por preguntarse: ¿Qué dioses quisieron castigar a esos atlantes que "se alejaban de su dios"? Platón estaba a punto de escribir la serie de conceptos con que Zeus justificaba su decisión de condenar a los atlantes, cuando la muerte le arrebató el buril y el pensamiento.




Reflexiones de un Lugareño
Había suficientes advertencias. Escuchamos el trueno a muchos kilómetros de distancia y vimos las nubes oscuras cubriendo nuestro pueblo al medio día. Vimos los patrones climáticos cambiar drásticamente. Sentimos la tierra temblando bajo las sandalias de nuestros pies mientras corríamos hacia los sabios para que nos dijeran qué era lo que estaba pasando. Los templos de cristal se llenaron a tope cuando nos apiñábamos dentro para oír las palabras reconfortantes de nuestros líderes. La política de nuestro tiempo estaba ocultando el misterio, los oficiales estaban extrañamente callados. Su silencio nos alarmó. Nosotros éramos campesinos que trabajábamos duro, cultivando los campos, orando a nuestros dioses y diosas, cuidando a nuestras familias. Sabíamos que algo estaba pasando, pero no sabíamos qué era. Durante años nuestras preguntas permanecieron sin respuesta, nuestros miedos no fueron apaciguados.
Había otras advertencias también. Se vieron actividades extrañas en los cielos nocturnos. Luces resplandecientes surcaron rápidamente el cielo oscuro. A veces encendieron colores luminosos como para enviar señales, ¿pero a dónde? ¿A quién? Nuestra tierra era tan inmensa que sólo unos pocos de nosotros viajamos alguna vez de un lado al otro. Había porciones grandes de tierra no disponible para nosotros. Los cercos altos nos impidieron acercarnos demasiado a los grandes edificios que sólo podríamos ver en la distancia. Edificios que eran un misterio. Sus formas eran extrañas, no eran las de los edificios cuadrados usuales con las espirales cristalinas en la cima. Estos edificios que estaban fuera de nuestros límites eran realmente diferentes. Estaban orientados a partir de formas geométricas, de seis lados, de ocho lados y los más prominentes de todos tenían cinco lados. Estos edificios extraños emitían rayos de luz muy alto en el cielo, parecían hacer brillar un claro patrón a las estrellas. Nosotros nos preguntábamos qué significaba todos esto.
Los Sacerdotes de Templo ofrecieron poca ayuda a nuestros dilemas cotidianos. Ellos también se volvieron distantes e incluso parecían temerosos. El secretismo de aquellos que nos gobernaron sólo nos puso más intranquilos. No había nadie que nos explicara las luces, el clima, ni los fenómenos que estaban teniendo lugar. Había momentos en que los lugareños éramos presas del pánico, era cuando la tierra se agitaba como para recordarnos que lo que estaba pasando estaba fuera de nuestro control. Nosotros sólo podríamos ir a nuestros Templos de Cristal a orar, pidiendo comprensión, pidiendo paz.
Oímos hablar de muchos levantamientos en otros pueblos lejanos. Había inquietud por todas partes en la isla. Todos podríamos sentirlo y estábamos desconcertados, incluso asustados. ¿Nuestras oraciones no eran suficientes para traer paz a nuestra isla? ¿No éramos dignos de la paz que buscábamos? ¿No éramos suficientemente buenos para sobrevivir? Nosotros éramos gente simple, ninguno de nosotros logró salir nunca de la clase obrera. Excedíamos en número a los más evolucionados, los Científicos, los Líderes que gobernaban quienes nos dijeron que ellos eran los mensajeros de las estrellas. La luz más luminosa de todos era El Uno. El Uno era responsable de nuestro ser mismo. El Uno era la luz que instiló la vida dentro de nosotros. Ciertamente El Uno oiría nuestras oraciones y traería paz una vez más a nuestras tierras y a nuestra gente.
Había rumores por todas partes. El gobierno controlaba nuestras vidas. Los Científicos eran exaltados incluso más allá de los Dioses. Supimos de los experimentos, de los implantes de ordenador en los cuerpos de los lugareños. Vimos cómo nuestros amigos empezaron a cambiar. El miedo estaba por todas partes. Vimos nuestros sueños marchitarse en el cielo nocturno cada vez más lleno de luces. La tierra continuó agitándose. Las nubes oscuras cubrieron nuestros pueblos y nuestros corazones. Nos sentíamos desesperados. Nos sentíamos responsables. Nos sentíamos indignos incluso de recibir la luz de El Uno.
La caída
Ese día las nubes llegaron temprano. ¡La tierra estaba gritando, igual que nosotros! Los edificios empezaron a desmoronarse. Los templos de cristal estallaron. Todos corrimos buscando resguardo, pero no había ninguno. De repente el cielo se llenó de naves metálicas grandes que haciendo brillar sus luces luminosas a través de las nubes parecían decir a la tierra debajo: 'Es tiempo de retirarse'.
Conforme cada uno de las grandes naves emitió su rayo de luz a la tierra, pudimos ver desde la distancia miles de almas que eran alzadas en su luz hacia la nave. ¡Nosotros estábamos intimidados por lo que veíamos! ¿Quiénes eran aquellos que estaban siendo salvados por las naves? Ciertamente no eran nuestros lugareños, ni siquiera los Sacerdotes que mantuvieron cautivos nuestros espíritus. Eran los misteriosos que nosotros raramente vimos, los Líderes y Científicos que ahora nos gobernaban. Durante un momento nos olvidamos de nuestra propia condición, viendo lo que pasaba rápidamente ante nosotros. Entonces en el océano se levantaron olas gigantescas, olas que lavaron la tierra y se llevaron con ellas nuestras parcelas, nuestras casas, nuestras familias. Fuimos consumidos por el miedo y la desilusión aplastante de que nosotros no éramos lo bastante buenos para ser salvados. Nosotros asumimos el fracaso en nuestras almas.
Los lugareños no fueron los únicos que asumieron el síndrome de la Atlántida. Los sacerdotes que se suponía que eran el eslabón entre los líderes y los lugareños estaban desesperados tratando de encontrar una manera de tender un puente para cruzar el hueco que cada vez se ensanchaba más. Ellos supieron lo que los Científicos estaban haciendo, pero no podían explicar o incluso entender el cambio de los líderes que estaba disminuyendo su poder sobre las personas. Ellos no tenían respuestas para las preguntas de los lugareños, no podrían abatir el miedo que estaba asolando la tierra. Ellos, también, pensaron que habían fallado. Que incluso le habían fallado a El Uno, quién debía sentirse muy defraudado por ellos. Ellos no eran lo bastante buenos, lo bastante sabios o lo bastante dignos como para ser salvados. ¡Así es que cómo podían ellos salvar a los lugareños! Sacerdotes y Sacerdotisas abandonaron los Templos. Algunos fueron a unirse con los Lugareños en oración y servicio, otros corrieron detrás de los Científicos intentando salvar sus vidas.
El caos reinaba por todas partes, en la tierra, en los lugareños y en los Templos. Y parecía que también, entre los Líderes.
Los Científicos se volvieron los Líderes. Después de todo, ellos tenían todas las soluciones... Ellos mantuvieron el poder en sus manos, las mismas manos que estaban manipulando la materia, controlando la conducta a través de la tecnología de la computadora y manteniendo en privado la información que venía de otras dimensiones del Universo. Ciertamente, ellos eran los nobles, los dignos, los que merecían ser 'levantados' de la isla por las mismas naves que los trajeron a la tierra y continuamente les suministraban conocimiento avanzado. Pero también había disensión entre ellos. Sus experimentos estaban fallando y también ellos. Si sólo hubieran trabajado más arduamente y durante más tiempo, vigilando más estrechamente, haciendo un mejor trabajo, quizás ellos podrían haber salvado la Atlántida. ¿El hueco era demasiado ancho, habían perdido contacto con la humanidad mientras perseguían su tecnología y poder? A pesar de toda su sabiduría, ellos sentían que también le habían fallado a la Atlántida. Ellos simplemente no eran lo bastante buenos.
Cuando los mares recobraron la calma, la isla ya no estaba.
Muy lejos de la superficie del ahora pacífico océano quedaron los restos de una isla llena de esperanzas y sueños.
Se fueron todos los grandes edificios de luz, los magníficos edificios.
Se fueron los miles de Lugareños, los Sacerdotes y los Científicos.
Se fueron los templos dorados que sostuvieron nuestras oraciones, nuestra devoción, nuestra confianza.
Se fueron los Lugareños que retuvieron los miedos, el sufrimiento y el pánico en sus mismas almas, para nunca vivir de nuevo. ¿O si?
Profundamente enterrados quedaron los edificios prohibidos, los Científicos y sus laboratorios, sus secretos que nunca serán revelados. ¿O sí?
¿Eres un Atlante?
Profetas de todos los tiempos han hablado del resurgimiento de la Atlántida. Ellos han visto emerger de nuevo la gran isla del mar con toda su energía cristalina intacta. Ellos predijeron el día en que la gran civilización de la Atlántida tomaría su lugar una vez más entre las naciones poderosas del mundo. ¿Qué significaban sus visiones realmente? ¿Podría ser que el resurgimiento de la Atlántida marque el retorno de los muchos miles de almas que perecieron allí? ¿Y estas almas todavía están cargando y sufriendo los patrones del miedo y el fracaso? ¿Son estas las almas de nuestros días las que están recreando la Atlántida de nuevo?
Esto es lo que escucharás decir a un Atlante: No importa qué tanto me esfuerce, nunca funcionará. No importa lo que haga, nunca será bastante. Yo no soy lo suficientemente fuerte, lo suficientemente bueno, lo suficientemente poderoso, lo suficientemente espiritual, lo suficientemente digno de ser amando... lo suficientemente cualquier cosa... como para tener éxito, para sentirme digno, para efectuar el cambio que necesita mi mundo.
Éstos son los clientes que vienen, sintiéndose severamente bloqueados. Ellos sienten que no pueden lograrlo, que no son lo suficientemente buenos, que no se merecen nada. La mayoría de ellos podrían considerarse "adictos al trabajo": dirigidos por alguna fuerza silenciosa que continúa diciéndoles que no están haciendo lo suficiente. Usualmente tienen un alto grado de estudios, se esfuerzan demasiado, y de repente se dan cuenta de que en verdad no son 'lo bastante buenos', de forma que muchos de ellos crean alguna enfermedad debilitante que les impide seguir intentándolo. Éste es el pensamiento poderoso. Su creencia sobre quiénes son y lo que deben hacer tiene su origen en los tiempos de la Atlántida, en los tiempos en que su alma asumió los sentimientos de fracaso. Éstos no son pensamientos conscientes. Éstos son los pensamientos del Alma, reviviendo el patrón una y otra vez, reafirmando la creencia en el fracaso, intentando superarlo con cada nueva vida. Las Almas de la Atlántida reaccionan muy personalmente y a menudo con mucho miedo frente a las condiciones mundiales. Ellos perciben la falta de conciencia en sus compañeros humanos. Ellos temen el secreto gubernamental acerca de la investigación científica, mucha de la cual es altamente secreta, clonando animales, introduciendo chips de computadora en animales y niños. Claro que todos vemos estas cosas y reaccionamos ante ellas. Pero para un Atlante, éstas crean un terror severo, disparando rápidamente los antiguos recuerdos contenidos en su campo de energía. Todo regresa a ellos aunque concientemente no entiendan sus sentimientos o sus fuertes reacciones. Ellos no ven lo que los impulsa tan duramente a tener éxito y luego prepararse para el fracaso. Los viejos patrones los jalan rápidamente. ¡Una y otra vez los Atlantes regresan a la tierra, pensando cada uno de ellos que son responsables de la caída de una civilización!
Cientos de clientes y cartas prueban el resurgimiento de la Atlántida. No vendrá físicamente, vendrá enérgicamente. Se elevará de nuevo a través de todos nosotros que repetimos los modelos en nuestras vidas, vida tras vida. Las sesiones curativas de cristales son tanto para sanar el pasado como para sanar el presente. Un evento traumático poderoso en una vida se desparramará encima de la próxima, y el modelo se repetirá hasta que sea sanado. El tiempo y los ambientes pueden alterar las circunstancias, pero el patrón del alma permanece fuerte. Los cristales seleccionados en una sesión cuentan la historia, e incluso pueden mostrar donde se presenta el patrón en la vida actual de los clientes. Juntos miramos los recuerdos: ¿Qué les pasó a ellos en la Atlántida? ¿Cuál fue su papel? ¿Qué estaban pensando y sintiendo cuando murieron allí? ¿Qué creencias adquirieron en esa vida que son tan poderosas como para impactar todas las otras? ¿Cómo podemos mirar esa vida ahora y cambiar ese punto de vista? Sana la creencia, sana el recuerdo, mira la Atlántida como lo que era: una civilización que acabó por razones que van más allá del pensamiento consciente. ¡Date cuenta de que entonces, como ahora, todos hacen lo mejor que pueden!
¿Eres un Atlante? ¿Estás reviviendo esos patrones? ¿Trabajas tan duramente que no ves tus éxitos? ¿Sientes que no eres lo bastante bueno, lo bastante fuerte, lo bastante sabio, lo bastante algo? ¿Reaccionas emocionalmente ante los cambios de la tierra? ¿A veces te sientes sobrepasado por las circunstancias, agobiado, incluso desvalido? ¿Te sientes espiritualmente inadecuado? ¿Sientes que es tu responsabilidad sanar este mundo? ¿A menudo te siente bloqueado, incapaz de continuar tu viaje espiritual? Si estas preguntas activan una contestación en tu mente o en tu corazón, tú puedes ser un Alma de la Atlántida, que lleva un patrón de alma directamente relacionado con la vida y la muerte que experimentaste en la Atlántida. PERO, tú estás aquí en el planeta ahora, en compañía de muchos, muchos espíritus afines de la Atlántida, intentando encontrar su camino a través de la vida. Vosotros sois los heraldos de la Nueva Era, buscando paz, comprensión y sabiduría. Vosotros sois los exploradores de la metafísica, intentando que un mundo insensible cobre sentido, intentando traer paz a un mundo no pacífico, intentando permanecer equilibrados en un mundo desequilibrado. Vosotros sois los que estáis forjando nuevas sendas de aprendizaje, buscando la Luz y al Creador. Lo que pasó hace tiempo ya pasó, esto es ahora. Vosotros nunca podréis entender o ver totalmente lo que era en verdad la Atlántida. Vosotros lleváis sólo una memoria fragmentada, una memoria que se sale de proporción cuando permitís que tome control sobre vuestros pensamientos y cierre vuestros corazones.
Vosotros podéis sanar vuestro pasado mirando cómo entra a en vuestro presente y no permitiéndole impactar vuestro futuro.
La Atlántida siempre a significado un misterio y una verdad para muchos investigadores, una fabula o cuento para otros. Son muchos los relatos antiguos que describen a una poderosa civilización, que tras haber sido destruida por algun tipo de cataclismo, emigro a otras tierras, fundado varias de las importantes civilizaciones hoy descritas y aun investigadas por la Historia y la Ciencia.
"... Érase una isla de nombre Atlántida, amplia, hermosa y opulenta. Situada frente a los estrechos llamados columnas de Heracles (Estrecho de Gibraltar). La isla era mayo
r que Libia (la India) y Asia juntas... sus casas tenían tejados de oro, con barcos y ejércitos destinados a invasiones y conquistas... En ella abundaban destellos de fuego (metales preciosos), frutos magníficos, admirables y en cantidad infinita. El dios que la gobernaba era Poseidón, señor de los mares y de las aguas. Todos sus pobladores eran virtuosos hasta que el elemento divino que existía en ellos se desvirtuó por su frecuente mezcla con el elemento mortal. Fue entonces que predominaron los valores humanos. Incapaces de soportar la abundancia, los habitantes se condujeron sin honestidad, y los dioses limpiaron la tierra con las aguas (se hundió bajo el mar).
Esta singular historia ocupa algo más de veinte páginas en dos célebres diálogos del filósofo griego Platón, escritos hacia el año 350 antes de Cristo. A partir de entonces se ha dicho y escrito tanto sobre la Atlántida que el grueso de la comunidad científica se mantiene escéptico y considera que ese lugar es una fantasía concebida por la mente humana. Y es que su existencia se apoya sólo en relatos, mitos y leyendas.
El Libro de los Muertos, nombre dado en general a una amplia colección de textos funerarios de varias épocas y que contienen fórmulas mágicas, himnos y oraciones que, según los antiguos egipcios, guiaban y protegían el alma (Ka) durante su viaje a la región de los muertos (Amenti), relata en el capitulo XVII según Albert Slosman (profesor de Matemáticas y doctor en análisis informáticos e investigador en egiptología y atlantología) que tras la catástrofe ocurrida en la plataforma atlante, un grupo muy grande, dirigido por Usir, Iset y Hor, se dirigieron hacia la que era para ellos "La Tierra de Poniente" o Mogreb.
Los nombres de estos principes se transforman en los que hoy se conocen como Osiris, Isis y Horus, los "Primogénitos". En este mismo libro, según los egiptólogos el "mas allá" es el nombre de un país que fue sumergido por la colera de Dios. Ese país se llamaba Aha-Men-Ptah (Amenta para los griegos), que en su traducción exacta quiere decir "primer corazón, o corazón primogénito, de Ptah o Dios único", por otra parte se dice que los sobrevivientes se establecieron en Ath-Ka-Ptah, que significa "Segundo corazón de Ptah" cuya fonetización griega es Egyptos.
Escondidos en las selvas tropicales, los restos de la cultura maya sorprenden por su riqueza. Obligados a luchar contra la naturaleza, estos habitantes de una amplia región mesoamericana poseían un eficaz sistema de escritura y un dominio exacto de la astronomía y de las matemáticas. Conocían y utilizaban el cero desde los primeros siglos de la era cristiana. Como astrónomos, la precisión de sus calendarios causa asombro aun hoy. Por ejemplo, las lunaciones (fases de la Luna llena) fueron estimadas por los mayas en 11. 960 días.
Los astrónomos modernos las fijan en 11.959.888 días, lo que equivale a un retraso de 1 día cada 292 años y a un error de menos de 5 minutos por año; es decir, 23 segundos por lunación.
¿Por qué una cultura tan avanzada desapareció de manera repentina? El cese en la construcción de monumentos religiosos y políticos fue la primera señal de la decadencia de los mayas. La población también disminuyó y muchos centros fueron abandonados en corto tiempo (por ejemplo, la de Tikal pasó de cincuenta mil habitantes a unos cinco mil; a fines del siglo IX, la ciuda

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