domingo, 6 de julio de 2008

ORIGENES DE LA BRUJERIA

1. Los orígenes de la Brujería

La Brujería puede haber surgido, según los estudiosos, teniendo como base los tres aspectos que siguen:

1.

El culto a una misteriosa diosa nocturna
2.

Ciertos movimientos sociales de la Edad Media.
3.

En la idéa del diablo cristiano.

En las páginas que siguen veremos detalladamente estos puntos. Pero antes nos ocuparemos de las ideas de Michelet y Malinowski, porque ambos convinieron en creer que la brujería es un producto de la desesperación del pueblo, que únicamente ve posibilidad de remediar sus males físicos y morales abrazando la fuerza anarquizante de Satan. Malinowski decía que todo culto mágico encierran desesperanza y frustración. Posteriormente, A. Marie subrayó de modo adecuado la relación que existe entre la aparición de brujos y embrujados, de demonios y endemoniados, de espíritus y poseídos, con largos períodos de sufrimiento morales o físicos padecidos por la sociedad. Lo cierto es que en los siglos XIV y XV, épocas de miserias colectivas, pestes, catástrofes... la población está sumida en un momento de angustia y se observa un aumento de acusaciones de brujería. ¿Por qué? Había que buscar unos culpables, encontrar a unas personas o grupos, a los que utilizar como chivos expiatorios que pagaran las culpas por los desmanes ocasionados por la clase dominante. Sin embargo, hay que advertir que fue el pueblo desesperado, manipulado por los poseedores de bienes, quien más se encarnizó con la parte menos protegida de sus compañeros, los más marginales y proscritos: primero leprosos, después judíos, herejes y finalmente, los antiguos practicantes de la antigua religión.



Lilith y Diana

La creencia en la Brujería, como demostró Gustav Henningsen, no fue invención de la Iglesia. La creencia en las brujas rebosa de elementos animistas: se les acusaba de celebrar banquetes en los que comian de la carne de sus propios parientes; de transformarse en animales y volar por los aires y, de dejar en la cama un cuerpo fingido, mientras realizaban sus correrias nocturnas. Cuando la bruja se "come" a un ser humano, no es la carne, sino el "espíritu" de la carne, lo que devora. Pero esto se cree suficiente para que la víctima se consuma y muera. Estos fenómenos vemos que los comparten los tres continents de África, Eurasia y América. Veremos como la Iglesia desechó desde un principio estas creencias como supersticiones paganas. Por desgracia, la sabia postura de la Iglesia cambia alrededor de 1400. Los detalles sobre lo que se consideraba una nueva secta de brujos los encontramos por primera vez, en dos tratados escritos a mediados de la década de 1430. El uno: Ut magorum et maleficiorum errores, por Clode Tholosan, juez seglar en la provincia del Delfinado. El otro: Formicarius, por el domínico Juan Nider. Con ambos se inicia la interminable serie de tratados demonológicos y las persecuciones.

Los historiadores coincidían en culpar a la Inquisición del surgimiento de dicha persecución. La investigación más reciente ha demostrado algo totalmente distinto. Todos los datos sobre la sangrienta caza de brujas en el sur de Francia se remontan a un libro de divulgación escrito por el novelista francés Lamothe-Langon (1829). A mediados de 1970 un historiador inglés y otro americano demostraron, independientemente uno de otro, que las fuentes medievales presentadas por Lamothe-Langon jamás existieron, sino que las había inventado él para sazonar su relato (Cohn 1975; Yieckhefer 1976).

A. Tipos de magia, brujas y metamorfosis zoomorficas.

Sabemos que en la época grecorromana los poderos públicos utilizaron constantemente la Magia y a los magos para producir lluvia, evitar granizadas (magia blanca)...etc. Pero tambien se utilizaba de la Magia para producir los efectos contrarios y el mal entre las personas (magia negra). Además había una magia erótica que pretendía, mediante filtros y pócimas, conseguir al ser deseado, previo pago a la hechicera correspondiente. Es decir, encontramos una magia con fines benéficos practicada por los sacerdotes de determinadas divinidades, por los médicos y por los encargados de augurar el porvenir.

De estos magos no vamos a ocuparnos, sino que nos fijaremos en la convivencia, junto con la magia oficial, de una mágia oculta: el culto al orfismo y el culto de los muertos; hablaremos de la existencia de personas que afirman que pueden invocar a los muertos y divinidades que amparan estas acciones.

La Magia "maléfica" y sus divinidades.

El mal tienen como escenario la noche y sus divinidades protectoras son la Luna, llamada Diana o Selene, pero tambien Hécate (dueña del alma de los muertos) que aparecía en la encrucijada de los caminos, por la noche, presidiendo un cortejo de almas y de perros que aullaban. Para tenerla propicia, se le rendía culto depositando ofrendas en las encrucijadas. Las grandes celebraciones brujeriles coincidían con las viejas ceremonias de caza o con la temporada de celo de los animales, las brujas se reunían y recogían hierbas medicinales a la luz de la luna, danzaban frenéticamente y aullaban como lobos. El 15 de febrero se celebraban las fiestas lupercales en las que los jóvenes se disfrazaban con pieles de cabra y azotaban a las mujeres con tiras de piel de cabra. Se hacían brebajes, muñecos de cera que se pinchaban con agujas... En todas las fiestas había un gran simbolismo animal, los primitivos seguidores de Apolo o Zeus, primitivos licántropos, llevaban máscaras de lobos y aullaban como ellos.

Sus diosas son Diana para los grecolatinos y Holda para los pueblos germanos. Otros nombres que reciben son los de Herodiade o Noctiluna. Las "buenas damas" son las compañeras de estas diosas en los ritos primitvos. Margaret Murray afirma que las brujas tienen su origen en la pervivencia del culto a un dios cornudo en Europa. Julio Caro Baroja ve en los siglos V y VI un resurgimiento del culto a Diana entre los campesionos y habitantes de los bosques europeos. En el N.O. de España se observa el culto a unas númenes (especie de ninfas) que son las antecesoras de la "xana" asturiana o de las "anjas" de las montañas de Santander. Pero este culto cae dentro del campo de la Mitología, según Julio Caro Baroja y no del de la Brujería. El tema de los seres femeninos seductores por su aspecto y por su voz, pero con las cuales los humanos no pueden unirse, ya que sus extremidades son las de un animal, como las sirenas y ondinas, se le conoce con el nombre de Motivo de Melusina (por una leyenda del siglo XIV, protagonizada por esta mujer, y narrada por Jean d'Arras). Esta idea de mujeres con pies de animal, en forma de garras, de gallina o ganso se remonta al III milenio a.C. con la diosa Lilit mesopotámica. Seres femenínos emparentados con las Lamias vascas son las xanas asturianes, las dones d'aigüa catalanas y las mouras gallegas.

Los germanos tienen a su Holda, la "Frau Holle", "Frau Bert", "Bercht", "Perchta" etc... del flolklore germano, la patrona de los "perchten" enmascarados que aparecen en las encrucijadas de los caminos austriacos o del sur de Alemania, relacionados con los espíritus de los muertos.

Acabamos de apuntar, a grandes rasgos, algunos de los elementos que nos servirán para solucionar el problema del origen de la Brujería: la existencia de mujeres que salen por la noche, detrás de Diana; el desfile de enmascarados que aparecen en las encrucijadas de los caminos, relacionados con los espíritus de los muertos. Más adelante iremos sacando a luz el tema de los vuelos mágicos y de las metamorfosis zoomórficas. Intentaremos descifrar elementos de origen chamánico en estos temas. De momento, lo que queda claro es que son elementos del campo del folclore, pero al contrario que pensó Julio Caro Baroja, veremos que se encuentran en la base de la Brujería.

Para terminar, sólo falta por hablar del aquelarre, de su origen. Veremos como este elemento es el único extraño a la cultura europea o, para decirlo mejor, demostraremos que es una creación nueva, un tema elaborado por inquisidores y jueces laicos, como el del complot urdido por una determinada secta o por un grupo social hostil. En esta última exposición nos servirá de base el libro de Carlo Ginzbur "La Historia oscura".

Una definición tópica de la maga erótica

Estas diosas tienen un significado sexual peculiar, en contraposición con el sexo de las diosas madres (por jemplo Demeter), en el que prevalece la fecundidad, mientras que ellas son vírgenes apetecibles, representan el amor erótico y misterioso, el placer. Sus ministras, a veces consideras hijas, son las hechiceras, como las famosas Medea y Circe, mujeres de erotismo fuerte y frustrado que persiguen a los hombres. Caro Baroja y Malinowski piensan que estas mujeres estaban dominadas por una sexualidad ardiente y no correspondida, y recurrían a la Magía para superar la sensación de desesperanza que produce en el hombre o la mujer un mundo que no pueden controlar.

Las magas o hechiceras antiguas eran personas de mal carácter y fuerte personalidad. Afirmaciones de este tipo no son gratuitas, nacen del estudio de la literatura grecolatina, pero por falta de espacio no voy a nombrar cada uno de los textos, pero sí que referiré las acciones que les achacaban en aquella época. Las hechiceras operaban con los muertos y realizaban mutaciones horrendas de los cadáveres para fabricar sus hechizos. Realizaban pactos secretos con las divinidades y, a cambio de su vasallaje, obtenían poderes mágicos. Las magas vivían entregadas a los deseos compulsivos, sin freno, y procuraban el sexo carnal. Sabían fórmulas de hechizos para conseguir al hombre deseado, por ejemplo, utilizaban en sus brebajes higueras silvestres arrancadas de un sepulcro, sangre de sapo, huesos arrebatados de la boca de una perra en ayuno, higados y médulas de niños sacrificados... Las magas sabían fabricar venenos y perfumes que obtenían de las plantas, por lo que se les puede considerar precursoras de la química y hombres de ciencia. Este conocimiento de las plantas se transmite a la hechicería medieval.

La transformación en animales

El tema de las metamorfosis zoomoórficas lo intgroduce Luciano Apuleyo -autor de "El Asno de Oro o Metamorfosis"- quien aifrma que las hechiceras se podían convertir en animales, en pájaros ("striga", mitad ave y mujer, que lanza gritos estridentes) sobre todo, realizando vuelos nocturnos. Tambien podían convertir a los demás en animales: asnos, hombres lobos (licántropos, "loup-garou", "lovisome"...). Podían provocar tempestades y enfermedades, tanto en hombres como en animales y dar sustos o gastar bromas terroríficas a sus enemigos. Son mujeres que para realizar sus hechizos se desnudan del todo y ponen granos de incienso en un quemador, realizan conjuros e invocan a las diosas de la noche y se frotan el cuerpo con un ungüento. Hay autores que relacionan las Estrigas clásicas con personajes de la literatura funeraria egipcia que aparecen en los "Textos de los Sarcófagos" y el "Libro de los Muertos". W. Guglielmi afirmaba que la diosa egipcia Meruty había sido el arquetipo egipcio para las sirenas clásicas, sin embargo no piensa lo mismo el profesor Jorge Roberto Ogdon. Afirma que Meruty comparte con las estrigas y otras figuras del escenario brujeril clásico los siguientes rasgos:

a) Son entidades femeninas con apariencias de aves.

b) Emiten gritos, chillidos, cantos pecualiares y aterradores, con el fín de paralizar a sus víctimas.

c) Son perjudiciales para el espíritu humano.

d) Están relacionadas con los muertos, la Noche y la Oscuridad.

Escepticismo

El terror que producía la hechicería, exacerbado por Horacio y Lucano, se halla combinado con el sentimiento de la burla y la risa. Petronio satiriza a las viejas hechiceras, borrachas y patéticas. Muchos hombres vieron en las operaciones mágicas burdos artificios.

2. El estereotipo del aquelarre

Elementos que contribuyen a la creación del estereotipo del aquelarre en los Alpes occidentales, el Delfinado, la Suiza romanche, Lombardía y el Piamonte, según Carlo Ginzburg:

1º. Presencia de grupos heréticos en fases de disgregación.

2º. La difusión del miedo al complot.

3º. La antigua religión.

Estos son los elementos, a grandes rasgos, que después desglosaremos en

a). El culto extático de la misteriosa diosa nocturna.

b). La resurrección de animales a partir de los huesos, rito que veremos como enlaza con el culto a la diosa nocturna y con los cultos de los nómadas del Asia central.

c) A su vez, veremos como estos cultos están ligados con los de los cazadores del extremo norte y sus chamanes.

d). También veremos una serie de manifestaciones de la antigua religión como las batallas libradas en éxtasis por la prosperidad de la comunidad y los ritos estacionales basados en las mascaradas animales, que también sobrepasan el área lingüista indoeuropea.

En las páginas que siguen intentaremos rastrear los últimos vestigios del culto extático y la extensión de la antigua religión por Europa. Sólo una mediación diurna, verbal, pudo perpetuar durante tanto tiempo una religión carente de estructuras institucionales y de lugares de culto. La complejidad de este proceso de transmisión es grande.

Veremos como se fabrica un complot contra las personas más débiles de la sociedad, personas a las que utilizar como chivo expiatorio durante las épocas de calamidades y problemas económicos y sociales. ¿Porqué surgió en los Alpes occidentales la Brujería? Hubo en el siglo XIV una gran crisis en esta zona, con carestías, hambruna y la peste. Se expulsó a grupos marginales, después de ser acusados falsamente, elaborando un complot contra ellos. Después de terminar con los leprosos y los judíos, sólo quedaban los practicantes de la antigua religión, una gente que tenía visiones extáticas y que sufría procesos catalépticos, y que eran una presa fácil para el creciente catolicismo. Los católicos elaboraron un complot, como el que habíamos visto anteriormente, acusando a los practicantes de la religión extática, de origen chamánico, de ser adoradores del demonio, y a todos los englobó en la categoría de brujería.

¿Fueron los inquisidores y canonistas los que dieron forma a las creencias que combatían? ¿Fueron ellos los que las moldearon? La imagen de la Brujería ha sido elaborada por los demonólogos, y en su elaboración han tomado elementos de la tradición celta, como elfos y hadas. Los vuelos nocturnos de las brujas –ajenos al estereotipo inquisitorial- son el eco de un culto extático de tradición celta. Los inquisidores trataron de mezclar en estos ritos la figura del demonio, creando el “pacto de sangre” con el demonio. Así vemos, como los acusados, por tortura y sugestión, acabaran confesando toda clase de pactos con el demonio. Esto les ocurrió a todos los practicantes de la religión oscura, en los dos extremos de los Alpes y en la llanura Padana.

La pervivencia de la religión antigua se comprueba de dos formas diferentes:

a). El cortejo de mujeres extáticas, guiadas por figuras femeninas, se manifiesta a mujeres en éxtasis en fechas definidas.

b). Batallas por la fertilidad. En la literatura desde el siglo X al XVIII se habla de las apariciones del “ejército furioso”, de “la caza salvaje”…En ellos se reconoce a la compañía de los difuntos, o más exactamente, a la compañía de los muertos antes de tiempo: soldados muertos en combate, niños sin bautizar… Esta compañía se aparece exclusivamente a hombres (cazadores, peregrinos, viajeros) entre la Navidad y la Epifanía.

Veremos como el culto de las seguidoras de la divinidad nocturna procedía, en principio, del ámbito céltico-mediterráneo, que ampliamos al ámbito euroasiático por el tema de la resurrección de los animales a partir de los huesos. El tema de la procesión de los difuntos y su variante del aquelarre, así como la resurrección de los animales, circunscrito al mundo euroasiático, de carácter femenino, es distinto del de las batallas nocturnas, practicado por hombres, y en una región distinta. Sólo en el Friul se superponen las dos versiones del culto extático, asunto que explica Carlo Ginzbur por la presencia de un componente eslavo en la etnia y en la cultura friulanas.

Como veremos a continuación, existen una serie de características comunes en estas prácticas que vamos a resumir en: caída periódica en éxtasis, durante la cual combaten por la fertilidad de los campos; los integrantes de estos grupos están predestinados al éxtasis por una señal física, los hombres son mayoría, y durante la catalepsia afirman que les sale el ánima por la boca en forma de animales pequeños; después se transforman en animales grandes y realizan el viaje a horcajadas de animales, utensilios agrícola y útiles del hogar.

En el libro mencionado, Carlo Ginzbur ha intentado demostrar que la pervivencia de fenómenos, como los descritos (caída en éxtasis públicos e intentabar hablar con los muertos o recuperar objetos perdidos, como los chamanes lapones o siberianos), todo ello revela la persistencia de la huella dejada por los rituales chamánicos en el ámbito europeo.










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