sábado, 23 de agosto de 2008

LOS TRES NIVELES DEL SER


Los tres niveles del ser

Según la concepción actual, el hombre está formado de cuerpo y alma. En el camino del progreso hemos perdido una parte esencial del compuesto que sería el espíritu o la presencia divina que debería habitar en el hombre. En la primera imagen aparecen el cuerpo, representado por la serpiente que envuelve al alma, representada en este caso por la figura de Lilith, a primera mujer de Adán, según la tradición. Lilith, es un espectro nocturno, enemigo de los partos y de los recién nacidos", pues en su unión con el cuerpo no engendra nada. Se trata de una unión pasajera, que se deshace con la muerte.
En la otra imagen aparece el tercer compuesto que viene a animar la primera unión, la mujer y la serpiente son fijados en la vida eterna por medio del tigre-sol.
La unión armónica de estos tres principios, representados por el mercurio, el azufre y la sal, es la base de la Gran Obra alquímica, como se lee en un texto alquímico de 1612: "En cuanto a la virtud que anima, ésta no es otra cosa que un medio entre el espíritu y el cuerpo, puesto que siendo esta virtud como la liga del mundo es el vínculo entre éstos dos: el cual realmente consiste en el azufre que está en forma de un aceite rojo transparente como el sol en el gran mundo y como el corazón del hombre en el pequeño mundo". (Aforismos vasilienses. 1612)
# John Collier, "Lilith", (1892).
# Louis Cattiaux, "La selva filosófica", (c. 1942).

Relación 11 de 12. El origen de lo sagrado

Las visiones de un auténtico artista pueden conducir a una realidad de unión completa sin que, quizá, sea plenamente consciente de ello. La percepción del artista visionario no deja de ser un depósito de lo sagrado, pues como decía Kandinsky, autor de esta composición en la que es difícil negar que se refleja la unión a la que antes nos hemos referido: "Al final quisiera añadir que nos acercamos cada vez más a la época de la composición consciente y racional [...], que ya estamos en el tiempo de la creación útil y, finalmente, que este espíritu de la pintura está en relación orgánica directa con la ya iniciada construcción del nuevo reino espiritual, ya que este espíritu es el alma de la época de la gran espiritualidad" ("De lo espiritual en el arte", p. 108)
# Wassily Kandinsky, "Concentración fría", (1930).


Relación 12 de 12. El reino de Dios

Podíamos preguntarnos ¿Qué relación, además de plástica, existe entre esta miniatura del Apocalipsis del Beato de Liébana con la imagen anterior y con el nuevo reino espiritual que buscaba Kandinsky? ¿Realmente el arte de lo oculto reencuentra lo sagrado, o bien es sólo un inicio de un camino que deberá seguirse hasta llegar "a la luz del día".
Cristo es el símbolo de la bendición que provoca la apertura de los ojos interiores y que permite conocer el sentido oculto de la Palabra. Así, la Parusía, que los hombres de la época medieval vivían como algo inminente, podría denominarse también el "reino del Espíritu Santo".
"Vi una puerta abierta en el cielo, y oí aquella voz como de trompeta que me había hablado al principio y que me decía: Sube aquí y te mostraré las cosas que han de acaecer después de éstas. Acto seguido fui arrebatado por el Espíritu, y vi un sitial en medio del cielo, y en el sitial, a alguien ocupándolo." (Apocalipsis 4, 1-3).
# Miniatura del Apocalipsis por Beato de Liébana, "Códice de San Severo", s. XI.


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