sábado, 27 de septiembre de 2008

EMILE CIORAN

Emil M. Cioran
El místico nostálgico que no podía creer
Denunciante de la miseria humana, melancólico y febril, decía que la contradicción formaba parte de su naturaleza. Gran conversador, dotado de una sólida cultura, era jovial y con gran sentido del humor. En sus escritos fue donde vertió toda su desesperación.
"El tiempo de la meditación es el único tiempo lleno. Meditar es un ocio supremo, cuyo secreto se ha perdido" (Emil M. Cioran)
LAS CINCO IDEAS CLAVE DE SU PENSAMIENTO
1. LAS VENTAJAS DE LA INSEGURIDAD. “Toda forma de posesión es causa de muerte espiritual”, decía. Para Cioran, la seguridad representa un peligro increíble sobre el plano individual, al igual que una excelente salud es una catástrofe para el espíritu. Y añadía: “Me sentía mucho mejor desde el punto de vista espiritual cuando sólo poseía una pequeña maleta y dos trajes. Vivía de una forma más intensa”.
2. LAS CONTRACICCIONES. “Se puede dudar de todo, afirmarse como nihilista y, sin embargo, enamorarse como un gran idiota. Esta imposibilidad teórica de la pasión, pero que se da continuamente en la vida real, hace que la vida tenga un encanto irresistible. Sufrimos, nos reímos de nuestros sufrimientos, pero esta contradicción esencial es seguramente la que hace que la vida valga la pena de ser vivida”, aseguraba.
3. ESCRIBIR COMO TERAPIA. Una vez le dijo a Octavio Paz que cuando terminaba de escribir, tenía ganas de ponerse a silbar. “Escribir, para mí, ha sido una especie de cura. Todo lo que he escrito, lo he hecho por necesidad inmediata, para deshacerme de un estado de ánimo que me resultaba insoportable. He considerado siempre este acto como una especie de terapia. Cada uno de mis escritos es una victoria sobre el desconsuelo”.
4. EL PARAISO PERDIDO. Afirmaba que no hubo infancia más feliz que la suya, viviendo al aire libre en mitad de las montañas. Jamás volvió a recuperar esa armonía de la infancia, ese paraíso perdido. Aseguraba que si hubiese vivido una infancia triste, sus ideas habrían sido más optimistas. “Esta contradicción entre mi infancia y todo lo que vino después me destruyó interiormente. Mi pasión por la existencia se transformó”, decía.
5. LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD. Se consideraba el hombre más desocupado de París, pero su ocio era muy creador y enriquecedor. “Unos buscan la gloria; otros, la verdad. Yo me atrevo a situarme entre los segundos. Una tarea irrealizable ofrece más seducción que un objeto inasequible”. Y añadía: “El tiempo de la meditación es el único tiempo lleno. Meditar es un ocio supremo, cuyo secreto se ha perdido”.

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