viernes, 31 de octubre de 2008

KANDISKY


En 1908 Vasily Kandinsky pinta "Otoño en Baviera". Es una obra bien construída, en la que puede apreciarse el que quizás sea el mayor descubrimiento del expresionismo (el mayor contraste de un color primario lo tiene el secundario formado por los colores en los que el primario de que se trate no interviene). En ese mismo cuadro, se aprecia un uso consciente y directo del negro y el blanco, algo también normal dentro del expresionismo. Con todo ello, y analizando con perspectiva la obra de Kandinsky, en esta primera obra se observa cuales van a ser las directrices de su pintura. La meditación sobre las emociones que despiertan los colores y las formas en sí mismas, inician en el pintor el camino de lo abstacto. Tiene que ser posible, dirá el pintor, eludir la forma que aparece en los objetos de la naturaleza, para solamente con el color y la forma, producir en el alma sensaciones. Si el pintor de "Otoño en Baviera" todavía consideraba a la naturaleza como motivo pictórico, poco a poco, a medida que vaya especulando sobre el color y la forma, se irá alejando de ella. En su libro De lo Espiritual en el Arte (1912) leemos: "Nuestra pintura se halla actualmente en un estado diferente: su emancipación de la naturaleza esta en los comienzos". Esta posición artística sobre la pintura quiere Kandinsky que se asemeje a la más abstractas de las artes: la música. Para ello, color y forma dejaran de tener el significado que en la naturaleza les den los objetos, para pasar a tener el significado de las emociones que son capaces de despertar en el hombre. La pintura abstracta por ello siempre necesita de una explicación que no se encuentra en la Naturaleza. Consciente de ello, Kandinsky pensó que, como en la música, era posible dictar una serie de reglas sobre la emoción que despiertan los colores y las formas, que, siendo básicas, posibilitasen el desarrollo de lo que él entendía como una nueva etapa de la historia de la pintura. Esta es la razón, a mi modo de ver, de que escribiese el libro que he citado y de otro que publicará mientras impartía clases en la Bauhaus, llamada "Punto y Línea sobre el plano" (1926). Indudablemente Kandisky vio con claridad el hallazgo y fracaso de la abstracción. El hallazgo de la emoción, el fracaso de la explicación. Efectivamente, la meditación sobre la forma y el color, y más tarde (en otros autores) de la textura, so pretexto de las emociones, han llevado a la pintura indudables conquistas estéticas, a veces díficiles de explicar, cuando se ha prescindidio de la razón en su consecución. La falta de explicación de muchas de las tendencias "abstactas" en la actualidad, no son más que caprichos, estupideces y poses de presuntos artistas, que no esconden su mediocridad y falta de criterio. Que Kandinsky supo que el camino de la emoción podía terminar con el arte abstracto, es un hecho si leemos los libros que he citado de él. En ellos se intenta sentar una sabe simple y racional de las emociones frente al color y la forma. El otro cuadro que traigo al blog es "Rojo, Amarillo y Azul", una composición de 1925, en la que sus ideas sobre el color y la forma ya están totalmente definidas.

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