domingo, 26 de octubre de 2008

LOS ARQUETIPOS Y LO INCONCIENTE COLECTIVO

Los arquetipos y lo inconsciente colectivo

Autor: Rebeca Retamales Rojas
Comentario al tomo 9/I de las obras completas de C.G. Jung.

Ha sido para mí un placer leer, releer y sentir este tomo 9/I de las obras completas de C.G. Jung en su edición en español. Cuando lo tuve entre mis manos y comencé a tomar contacto con su contenido sentí un gozoso entusiasmo que se fue haciendo mayor a medida que avanzaba por sus páginas con una facilidad a la que no estaba acostumbrada. Inmediatamente recordé mis tiempos en el instituto C.G. Jung de Zurich cuando me enfrentaba a una lectura, a veces dificultosa, en una lengua que no era la mía. Pensé; "cuanto me habría servido ese libro cuando estuve en Zurich". Pero, también recordé una época, todavía anterior, cuando recién entraba en contacto con las ideas de Jung, y lo leía en un español que sonaba tan retorcido, alambicado, en el que alma del autor parecía escaparse mientras yo luchaba tratando de atraparla en el trayecto que implicaba cada párrafo. A pesar de todo se vislumbraba la riqueza de experiencias contenida en esas páginas, pero era para mí una ardua, y a veces, frustrante tarea, seguir adelante.

Es cierto que el discurso junguiano no es fácil de seguir, menos aún, si se hace desde una perspectiva racionalista, o intelectualizadora, que él mismo tanto rechaza porque justamente su pensamiento es resultado de un intenso intercambio con lo inconsciente que, sabemos, se expresa del mismo modo que la poesía, la metáfora, es decir, pertenece al ámbito del mundo simbólico. La lectura de la obra de Jung es una invitación a participar de las reflexiones o, también podríamos decir meditaciones, de una persona de una tipología introvertido - intuitivo con un extraordinario talento para formalizar y organizar sus percepciones en formulaciones conceptuales de una riqueza fenomenológica difícil de conseguir. Su lectura nos permite no sólo comprender sus ideas, con la parte consciente de nuestra personalidad, sino que es, un ejercicio global de aprendizaje del método junguiano de relación con lo inconsciente. El mismo método que en la práctica clínica nos permite promover el desarrollo psicológico del analizado y ayudarle a conseguir la integración, en la conciencia, de aspectos inconscientes. Pero, no quiero dejar de señalar el otro pilar del talento integrador de este médico, que es su profunda formación humanista, sus conocimientos de la filosofía, la mitología, la etnología, la historia comparada de las religiones, todos ellos anclados en el devenir de una vida que, muy tempranamente, comenzó a sentirse maravillada por la variedad de matices del alma humana. En consecuencia, sus reflexiones nos conectan con lo inconsciente con una naturalidad extraordinaria acercándonos a imágenes arquetípicas que le sensibilizaron, y nos sensibilizan a nosotros como lectores, hacia la experiencia de lo sagrado.

A todo lo anterior le da coherencia uno de sus planteamientos fundamentales que dice así: "la comprensión de lo psíquico sólo es posible cuando se logra prescindir de todo saber previo, de toda pedantería para darle prioridad al inconsciente".

El libro que presentamos consta de diferentes artículos y conferencias de Jung realizadas entre 1933 y 1955, por lo que nos ofrece una perspectiva de 22 años de su trabajo. Comienza con los fundamentos teóricos básicos de la Psicología Analítica, como son las nociones de inconsciente colectivo y de arquetipos, seguidos de otras publicaciones que dejan constancia de su evolución.

Como muchos de ustedes sabrán algunos de estos trabajos habían sido publicados en español con anterioridad a la edición que presentamos. En el año 1962 el capítulo sobre la Fenomenología del Espíritu en los Cuentos Populares forma parte de un libro de la editorial Fondo de Cultura Económico. Entre 1981 y 1982 los capítulos que se refieren al concepto de inconsciente y al arquetipo del anima, a los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre, además, de los relativos al arquetipo del renacer, así como el estudio sobre el empirismo del proceso de individuación y, por último, los referentes al simbolismo del mándala son publicados por la editorial Paidos en dos libros diferentes titulados; Arquetipos e inconsciente colectivo y Formaciones de lo inconsciente.

Una rápida revisión nos muestra diferencias importantes en la traducción al español de la obra de Jung. De manera global no podríamos afirmar la presencia de distorsiones sustanciales de los contenidos, aunque hay párrafos cuya redacción es completamente diferente a la edición que comentamos que se lee con bastante más facilidad que muchas de ellas.

En la re-lectura que he realizado para esta conferencia ha sido especialmente agradable para mí el encuentro con las palabras originales de Jung con respecto a los arquetipos de anima, sombra y hombre sabio, arquetipos que desempeñan un papel principal en el análisis de un inconsciente masculino. Estos forman parte del primer trabajo que aparece en este libro titulado "Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo".

Su lectura ha significado para mí recuperar el auténtico sentido de algunas ideas básicas de Jung que muchas veces por el uso, o por sucesivas interpretaciones, aparentemente con fines didácticos, terminan reduciéndose a formulaciones tan extractadas que casi no tienen que ver con el original. A esto contribuye el hecho de que por haberse extendido estos conocimientos a muchos campos de la cultura y, de la psicología, se termina sustantivando lo más abstracto. Estoy pensando, por ejemplo, en el arquetipo del Anima. Es tan conocida esta idea que no muchos dudarían en decir que anima es la contrapartida femenina, inconsciente, de la conciencia masculina, o más precisamente del yo masculino, pero aún más, muchos se atreven a hacer afirmaciones acerca del estado de su anima y decimos, por ejemplo, que tenemos un anima, o un animus, bien o mal desarrollados. También podemos llegar a decir que tal o cual reacción, o conducta, tiene que ver con un lado femenino o con un lado masculino, como si la mente pudiera ser dividida en trozos al igual que un objeto.

Este arquetipo, al igual que el de animus que se puede definir, como ustedes saben, como la contrapartida masculina, inconsciente, en la psique femenina genera controversias entre los junguianos y motivos de críticas, de diversa índole, entre los no junguianos como es por ejemplo la idea de que es un concepto masculinamente centrado por no decir manifiestamente sexista o machista. Con respecto a este tema me ha gustado mucho leer, en el parágrafo 57, lo siguiente:

"El anima no es un alma dogmática, un anima rationalis, que es un concepto filosófico, sino que es un arquetipo natural que reúne en ella misma, de manera satisfactoria, todas las expresiones de lo inconsciente, del espíritu primitivo, de la historia, de la lengua y de la religión. Es un "factor" en el sentido propio de la palabra. No se la puede hacer, sino que ella es el a priori de estados de ánimo, de reacciones, de impulsos y de todo lo que hay en el campo de las espontaneidades psíquicas. Es algo que viene por sí mismo y que nos hace vivir; una vida detrás de la conciencia que no puede ser integrada totalmente en ésta, sino de la que, por el contrario, proviene la conciencia."

Continúa Jung en el parágrafo 62: "Tanto en la sombra como en el anima no basta conocer los conceptos y reflexionar sobre ellos. Tampoco se puede vivir su contenido tratando de sentirlos de comprenderlos. No sirve de nada aprender de memoria una lista de arquetipos. Los arquetipos son complejos de vivencias que se presentan como un destino comenzando su actividad en nuestra vida más personal. El anima ya no se nos presenta, sino en determinadas circunstancias como nuestro más personal malentendido, o como nuestro riesgo. Si por ejemplo un sabio meritísimo y de avanzada edad a los setenta años deja plantada a su familia y se casa con una actriz veinteañera y pelirroja, los dioses-sabemos- han vuelto a elegir una victima".

En el segundo trabajo titulado "El concepto de inconsciente colectivo" deja claro que lo inconsciente colectivo no es un concepto filosófico, ni especulativo, aportando pruebas empíricas de su funcionamiento. Destaca sobretodo el hecho de que una psicología arquetípica es lo opuesto a una psicología personalista que buscaría el origen de los conflictos neuróticos sólo en los factores personales, reprimidos, u olvidados, que para Jung forman parte de lo que denomina lo inconsciente personal.

En cuanto al significado psicológico de los arquetipos me ha resultado interesante reencontrarme con la idea de que los arquetipos y los instintos, como fenómenos psíquicos, están más próximos de lo que la psicología tradicionalmente ha sugerido. Los arquetipos como imágenes primordiales y los instintos como base de impulsos básicos, motivadores, comunes a hombres y animales, son ambos factores impersonales hereditarios afincados en lo inconsciente colectivo. En relación con esto afirma, al final de parágrafo 92, refiriéndose a los instintos: "Tienen pues analogías muy exactas con los arquetipos, tan exactas que hay razones para suponer que los arquetipos son las imágenes inconscientes de los propios impulsos; con otras palabras; que es el modelo paradigmático del comportamiento instintivo. A esto habría que agregar que los arquetipos y los instintos sólo son demostrables cuando actúan".

Este trabajo sobre el concepto de inconsciente colectivo comienza con un análisis del arquetipo de la doble maternidad inspirado en la interpretación que Freud realiza de un cuadro de Leonardo da Vinci titulado Santa Ana con la virgen y el niño.

El material empírico utilizado, además del citado cuadro, consiste en el análisis de sueños representativos y tan conocidos de su obra como es el sueño del mago negro y el mago blanco, o los motivos mitológicos propios de un ritual mitraico que están presentes en el delirio de un paciente esquizofrénico. Aquí se puede apreciar con mucha claridad el uso del método de amplificación característico del análisis de los sueños de la Psicología analítica.

Me gustaría leer el siguiente parágrafo que aporta una interesante reflexión con respecto al posible determinismo de los contenidos de los arquetipos. Según señala éstos no están determinados en el contenido sino que únicamente en la forma y, esto último de modo muy relativo. Esto quiere decir que, no se heredan las representaciones sino que, lo que se hereda, son las formas.

En el parágrafo 99 dice así:"Hay tantos arquetipos como situaciones típicas en la vida. Una repetición interminable ha grabado esas experiencias en nuestra constitución psíquica, no en forma de imágenes llenas de contenido, sino al principio casi únicamente como formas sin contenido, que representan la mera posibilidad de un cierto tipo de percepción y de acción. Cuando surge una situación que corresponde a un arquetipo determinado, éste es activado y aparece una compulsión que, como una fuerza instintiva, sigue su camino contra toda razón o produce cualquier otro conflicto de dimensiones patológicas, o sea, una neurosis"

En el trabajo siguiente titulado "Sobre el arquetipo y el concepto del anima" profundiza en esto último. Aquí sobretodo analiza la formación del arquetipo del ánima y su relación con la pareja divina en la psique masculina. La imagen del ánima se proyectaría en la madre que a su vez es uno de los elementos de la pareja divina. Esto conduce a la idea de la pareja de opuestos o SICIGIA.

Con respecto a este tema sus palabras dicen lo siguiente en el par. 142: "En la proyección, el anima siempre tiene forma femenina con unas propiedades determinadas. Pero esta apreciación empírica no quiere decir, de ningún modo, que el arquetipo en sí sea exactamente de la misma índole. La sicigia hombre-mujer es una de las posibles parejas de opuestos, si bien es una de las más importantes en la práctica y por ello de las más frecuentes. Tiene muchísimas vinculaciones con otras parejas que no presentan en absoluto diferencias de sexo y que por eso sólo pueden subordinarse de un modo forzado a la oposición de sexos. Estas vinculaciones aparecen en múltiples gradaciones, especialmente en el yoga Kundalini, en el gnosticismo y sobretodo en la filosofía alquímica, por no hablar de las configuraciones fantásticas espontáneas en el material que proporcionan las neurosis y las psicosis".

En el trabajo cuyo nombre es "Los aspectos inconscientes del arquetipo de la madre" Jung afirma que, en la psicología de la mujer es mucho más fácil investigar los efectos del arquetipo de la madre lo que, por otro lado, puede tener éxito si esto se realiza antes de que se desarrolle un animus compensatorio. Esto es así por lo que hemos señalado anteriormente con respecto al hecho de que en la psicología masculina el arquetipo materno se encuentra contaminado con el arquetipo del ánima. En este estudio se diferencian cuatro manifestaciones típicas del complejo materno, en su vertiente positiva y, en su vertiente negativa. Posiblemente esta tipología no se corresponda con la mujer actual puesto que es representativa de la época histórico cultural de la primera mitad del siglo XX.

El tipo que Jung describe como "el complejo materno negativo" se puede encontrar, con cierta frecuencia, en la mujer de la generación actual que ronda la década de los 40 a 50 años. La superación del complejo materno negativo tiene consecuencias beneficiosas para la mujer puesto que posibilita un desarrollo psicológico que mejora su relación con lo masculino y, por lo mismo, sus actuaciones en la realidad. En la edad mediana de la vida la superación del complejo materno negativo permite alcanzar una existencia de mayor colaboración con el hombre y una participación activa y constructiva en la sociedad.

De todas formas, y como siempre, la lectura de la obra de Jung nos aporta un modelo de exploración de la psiquis, más que afirmaciones inamovibles acerca del comportamiento humano, invitando a la reflexión y, en consecuencia, a elaboraciones de la psicología analítica aplicables a todos los tiempos.

Con relación a los estudios acerca de los aspectos psicológicos de diferentes arquetipos tales como; el arquetipo de la madre, del niño, del arquetipo del renacer, de la figura Core, del trickster, podemos decir que, en todos ellos se muestra el proceso del paso del símbolo al mito y de ahí al contenido psíquico. No me voy a poder extender, como me gustaría, sobre estos temas porque deseo dedicar el tiempo que me queda, en esta presentación, a un aspecto central de la psicología de Jung como es el proceso de individuación, que se aborda en este libro en la última parte. Sólo quiero recordar, con respecto a los arquetipos señalados, lo que Jung afirmó en cuanto al uso frecuente, en su terminología, de ciertos contenidos de carácter personificador. Según él, esto es reflejo del modo personificado en que los contenidos del inconsciente se manifiestan, especialmente, en los sueños. Con esto quiere hacer notar que se trata de representaciones mentales con sentido simbólico y, por lo mismo, de una variedad infinita. Por eso es que la exploración de lo inconsciente colectivo muestra una asombrosa relación con las figuras, o caracteres, que aparecen en relatos poéticos, religiosos o mitológicos.

En cuanto al tema de la "fenomenología del espíritu" Jung ofrece una aproximación al método de interpretación de los cuentos de hadas que posteriormente desarrollaría, con tanto éxito, M L von Franz. En él se identifica la presencia del arquetipo del espíritu en diferentes cuentos del folclore en los que aparece personificado en la figura del viejo sabio. El análisis de los cuentos, en comparación con el análisis de los sueños, tiene la ventaja de que, en los primeros, se pueden identificar las variaciones universales de un arquetipo sin las interferencias de las condiciones individuales que están siempre presentes en los sueños.

A continuación, nos referiremos en un bloque a los capítulos relativos a la individuación y su expresión a través de pinturas de lo inconsciente producidas por analizados de Jung.

Como sabemos la Psicología analítica diferencia dos tipos de Inconsciente, uno personal y otro colectivo. Lo inconsciente personal corresponde al concepto de inconsciente de Sigmund Freud y Pierre Janet entre otros psicoanalistas. Estos consideran que lo inconsciente es resultado de contenidos, experiencias y vivencias que han formado parte de la conciencia pero que, por diversas razones, han sido apartadas de la misma y situadas en lo inconsciente. La estructura que realiza la función de integración de los elementos inconscientes en la consciencia es el yo, que constituye el centro de la personalidad consciente.

En el ensayo titulado "Conciencia, inconsciente e individuación", Jung describe lo inconsciente colectivo como una función debajo del umbral de la conciencia, carente de un yo organizador y que posee contenidos que nunca han sido conscientes. Se trata de una realidad en potencia que tiene un carácter histórico pero, al mismo tiempo, ofrece una configuración prospectiva. Jung dice que. "lo inconsciente colectivo" piensa y vive en períodos milenarios. Puesto que las imágenes de los sueños pueden considerarse fieles representaciones de lo inconsciente, no resulta difícil comprender el carácter predictivo que tenían los sueños en la antigüedad. Sabemos que eran entendidos como anticipaciones del futuro.

En el estudio que comentamos, se perfila la aparición de la noción del Sí Mismo como arquetipo integrador de la psique que, como ya hemos señalado, está formada por la consciencia y lo inconsciente. Este arquetipo tiene un papel fundamental en el proceso de individuación que es el objetivo del análisis junguiano. El enfrentamiento entre la conciencia y lo inconsciente incorpora a ésta contenidos que, en principio, formaban parte de lo inconsciente colectivo. Esta tensión de opuestos promueve el proceso de individuación que, progresivamente, se desarrolla en función de conseguir la unificación de la personalidad. Psicológicamente la unificación de la personalidad implica que el sujeto consigue ser "quien realmente es" como consecuencia del desarrollo de un potencial que permanecía inconsciente. Esto le facilitará la expresión, en sus acciones, de su auténtica forma de ser. La simbólica del desarrollo de la individuación es ilustrada convenientemente mediante el material pictórico que Jung ofrece en este libro.

En el penúltimo trabajo denominado "Acerca de la empiria del proceso de individuación" se analiza la sucesión de imágenes pictóricas de lo inconsciente producidas por una analizada de Jung. Esta era una mujer de 55 años con estudios universitarios, soltera que, según dice, tenía una especial unión con la figura arquetípica del animus tal y como se encuentra en muchas mujeres universitarias. Sin embargo, esta persona era más flexible que lo común gracias a su apertura hacia las opiniones de los demás, lo cual justificaría la fluidez imaginativa que encontramos.

Sus dibujos representan el trecho inicial del camino hacia la individuación que aparece reflejado en los primeros 15 o 16 cuadros. En este sentido conviene destacar que, este conflicto entre hechos psíquicos básicos no es frecuente que se produzca, ni se debe esperar, en los estados iniciales del tratamiento. El ejemplo estudiado trata de un caso excepcional. Los últimos dibujos de la paciente fueron realizados a lo largo de su vida, muchos años después que los iniciales, lo cual sirve para hacer notar que el desarrollo psicológico abarca todo el ciclo vital del individuo y que sólo finaliza con la muerte.

En cuanto a los símbolos predominantes éstos se refieren a la noción de totalidad y de la cuaternidad que, como Jung señala, corresponden a la simbología básica de la alquimia. Resulta interesante seguir las reflexiones de Jung que, usando el método de amplificación de contenidos, intenta hacer inteligibles los procesos interiores de la figura del mándala imagen central del trabajo comentado.

El devenir pictórico de la analizada surge espontáneamente y es reflejo de la necesidad de un cambio vital profundo que manifiesta desde la primera sesión del análisis. Jung simplemente potencia su creatividad sugiriéndole la imaginación activa y el establecimiento de asociaciones con los arquetipos que aparecían en sus propios sueños. Aunque este proceso de introversión es de la misma categoría que la creación artística, de ningún modo significa que, la individuación otorgue el talento a quien no lo posee.

La sucesión de los símbolos en el proceso de la analizada es impresionante por su relación con las imágenes de la alquimia. En relación con esto Jung señala, especialmente, su carácter inconsciente porque la producción imaginativa de esta persona, de ningún modo, es resultado de sus conocimientos previos o, de las sugestiones del mismo Jung acerca de la alquimia puesto que, en esa época, él no cultivaba esta disciplina.

Me parece interesante señalar las indicaciones que ofrece el autor a los terapeutas cuando tratan con la activación de este tipo de imágenes de lo inconsciente que, por cierto, no sólo surgen de los dibujos, como es el caso estudiado, sino que también a través de los sueños, de la imaginación activa, del movimiento activo o, del trabajo con cuentos de hadas.. En el parágrafo 621 dice:"tales experiencias no dejan de ser peligrosas por constituir, entre otras cosas, la matrix de la psicosis. Hay que evitar a toda costa las interpretaciones insistentes y forzadas y asimismo nunca habría que empujar a un paciente hacia un desarrollo así que no empiece de un modo natural, es decir espontáneo. Pero si ya se ha iniciado el proceso, que no se haga salir de él al paciente, a no ser que exista fundada sospecha de que se trata de una psicosis".

Por último quiero referirme a la exploración sobre "El simbolismo del mándala" que Jung realiza en su último trabajo. En el se presentan 54 dibujos de diferentes mándalas de los cuales los tres primeros son orientales que, como sabemos, se usan ritualmente como instrumentos de contemplación. El resto son producciones individuales de personas psicoanalizadas que muestran el proceso de paso de los contenidos inconscientes a la conciencia. Se puede observar que existen notables semejanzas entre los dibujos de los diferentes autores y que los motivos se repiten con bastante frecuencia.

Según señala Jung la producción de mándalas aparece en conexión con estados de desorientación, de pánico o, de caos psíquico y su finalidad parece ser la de convertir en orden la confusión. Esto es expresión del carácter compensatorio de la energía psíquica cuyo proceso escapa de la conciencia del paciente. Dice Jung refiriéndose a estos dibujos; "Expresan por eso la idea del refugio seguro, de la conciliación interior de la totalidad".

Desde la perspectiva del proceso de individuación, el símbolo del mándala es considerado como señal de la culminación de éste en el que el centro del mándala correspondería al Sí Mismo. La producción espontánea de éstas imágenes representa la disposición natural del individuo para conectarse con los arquetipos de lo inconsciente colectivo y expresarlos simbólicamente. Por esto mismo, muchos de los dibujos de mándalas contienen concepciones e ideas filosóficas y/o religiosas que, como tales, tienen un carácter numinoso. Esto último se advierte en la intensa carga emotiva asociada a la experiencia.

Pues bien, resumiendo el trayecto que hemos realizado en esta exposición podemos decir que, hemos tomado contacto con los conceptos arquetípicos de la Psicología analítica que continuarán su evolución y serán enriquecidos a lo largo del tiempo, en especial en los libros "Psicología y Alquimia", "Símbolos de Transformación", "Aion" y "El Secreto de la Flor de Oro", por nombrar los más importantes.

Según plantea Jung, lo inconsciente es una estructura psíquica constituida por dos capas diferentes denominadas lo "Inconsciente Personal" y lo "Inconsciente Colectivo". Este último es el sustrato donde se enraízan los arquetipos cuya incorporación a la conciencia es el proceso básico que posibilita la individuación. Se denomina individuación al proceso consistente en la unificación de las esferas consciente e inconsciente de la personalidad en una totalidad regida por el arquetipo integrador al que Jung denomina, el "Sí mismo". Este arquetipo aparece en esta obra vinculado a la figura del mándala, que es estudiado a través de la representación pictórica de algunos de sus analizandos. En términos psicológicos, la individuación consiste en el desarrollo de la psique en el sentido de ser uno mismo, o dicho de otro modo, ser quien uno realmente es más allá de los propios condicionamientos individuales o sociales.

Por otra parte, el libro es un buen exponente de las diferentes técnicas de la exploración de la psique, que el autor usa como demostración empírica de las figuras y procesos de lo inconsciente y que, al mismo tiempo, son representativas de los procedimientos utilizados en la terapia analítica.

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