martes, 17 de febrero de 2009

LA VIDA DE KATHERINE ROUTLEDGE

ESTATUAS, “MANA” Y TRAGEDIA

REVISTA MUJER – La Tercera (Santiago, Chile) 24 julio 2005, pgs. 42-45

LA VIDA DE KATHERINE ROUTLEDGE



Katherine Routledge

Por Beatriz Burgos

Los rapanui creen en el "mana". Un poder fabuloso que actúa sobre rocas, plantas, animales y hombres. Esa fuerza acompañó al mítico rey Hotu Matua, líder de los primeros habitantes de la isla, quien solía invocarla para transportar los gigantescos moai, desde la cantera hasta su plataforma final.

Hubo hombres antiguos que tuvieron "mana". Y, entre ellos, una mujer inglesa, de nombre Katherine Routledge (1866-1935). Según los isleños de entonces, que no superaban las 250 personas, esa mujer de ojos grandes y pelo claro traía con ella ese don sobrenatural cuando desembarcó en Isla de Pascua en 1914. Aunque hablaba sólo un poco de español, y desconocía el rapanui, su capacidad de escuchar y su cuidado por indagar en la tradición, le valió el respeto de los pascuenses y, en especial, de la poderosa hechicera Angata, cuyo influjo la siguió hasta el fin de sus días.

Intuitivamente, Katherine equiparó el "mana" a la "fuerza interior" o estado de íntima conexión con Dios que cultivan los cuáqueros, ese grupo religioso que se rebeló contra el ritualismo de la iglesia anglicana. Quien sería más tarde una connotada exploradora y antropóloga en África y Polinesia, Katherine nació y creció en esa cultura cerrada y opresiva para las mujeres.

De brillante inteligencia, profundamente supersticiosa y aficionada al espiritismo, se rebeló desde muy joven contra la acomodada existencia que la condicionaba a bordar, orar y encontrar marido dentro de su comunidad.

Contra todo pronóstico, Katherine desafió el orden establecido y se convirtió en una de las primeras mujeres que estudiaron en Oxford. Si bien no cursó formalmente arqueología ni antropología, sino historia, consiguió notables descubrimientos en estas áreas, en una época en que el reconocimiento académico les era vedado a las mujeres.

Casada con el explorador australiano William Scoresby Routledge, emprendió una vida llena de aventuras. Ambos viajaron a África a estudiar a los kikuyus, una tribu que practicaba sangrientos ritos de iniciación. De hecho, en 1907 fue la primera mujer blanca que asistió a ese tipo de ceremonias donde se circuncidaba a niños y niñas. Allí Katherine realizó sus primeros trabajos de campo. Recolectó leyendas, costumbres y cultos religiosos. Años después, esa experiencia sería vital para sus investigaciones en Pascua.

No obstante este ímpetu personal e intelectual, un secreto familiar la marcaría a fuego. Su padre y su hermano mayor sufrieron de extraños episodios que los hacían caer en profundos letargos y en súbitos momentos de hiperactividad y violencia. Katherine no pudo eludirlo. Desde pequeña sufrió alucinaciones auditivas, crisis de fiebre, escalofríos e insomnio. La medicina de entonces atribuía estos síntomas a "excesiva sensibilidad", y recomendaba purgas, ayuno estricto y aire del campo. A medida que creció, los síntomas se agravaron. En sus cartas se hacían patentes momentos de extravío mental. Durante muchos años atribuyó su desequilibrio a la malaria. Aunque sabía que no era así.

Casi un siglo después que Katherine Routledge llegara a Isla de Pascua, otra mujer, esta vez una arqueóloga norteamericana, se topó con esta fascinante historia. Considerada una de las expertas más respetadas en el mundo acerca del patrimonio rapanui, Jo Anne Van Tilburg descubrió la historia de Routledge cuando leyó su libro "El misterio de Isla de Pascua" (1919) mientras preparaba su primer viaje a la isla, en 1981.

A su juicio, Routledge logró recuperar al menos 100 años de la historia oral de Rapa Nui. Sin su intervención, gran parte del conocimiento sobre los ritos de los antiguos habitantes del "ombligo del mundo" se habría perdido por las enfermedades, la esclavitud y el olvido que sufrieron los isleños durante el siglo XIX.

Motivada por la personalidad de Routledge y por el injusto silencio que ha rodeado sus descubrimientos, Van Tilburg escribió "Entre gigantes de piedra, la vida de Katherine Routledge y su notable expedición a Isla de Pascua" (Scribner, 2003). Para Katherine, Rapa Nui era "el lugar más solitario del mundo". Paradójicamente, ambas investigadoras se encontrarían allí.



Dra. Jo Anne Van Tilburg


LOGROS Y DELIRIOS

La serie de coincidencias que las acercaron son notables. Van Tilburg estaba convencida de que la armonía y el orden simétrico de los moai podrían revelar más detalles de la cultura rapanui, así como la forma de construcción y transporte de esos gigantes de piedra. Asi es que en 1982 empezó a registrar cada estatua de la isla incluyendo talla, forma, diseño y ubicación. A más de 20 años de iniciada su investigación, ha logrado un catastro de 887 moai, más un extenso conocimiento de la cultura isleña.
En 1985, mientras Van Tilburg preparaba su tesis doctoral, viajó a Londres a investigar los documentos no publicados de Katherine Routledge en la mítica Royal Geographical Society. “Me asombró el desorden que encontré en sus notas, y me pregunté como había sido capaz de pensar claramente y escribir un buen libro con tan obvio caos en su vida”, señala Van Tilburg a revista Mujer.
Cuando años más tarde, la experta norteamericana comenzó a trabajar con un artista de la isla, Cristián Arévalo Pakarati. Su abuelo había sido un conocido isleño llamado Juan Tepano.
Con sorpresa, Van Tilburg se enteró que Tepano había sido el principal colaborador de Katherine Routledge en Rapa Nui. “Mientras continuaba mi trabajo de campo documentando las estatuas, me empecé a dar cuenta que estábamos siguiendo los mismos pasos de Katherine Routledge, y nos preguntábamos las mismas cosas.
Fue una increíble coincidencia, pero creo que es el destino. Las puertas a su historia persona se abrieron como por arte de magia. Cristián es ahora el co-director del Proyecto Estatuas de Isla de Pascua”, dice.

La Expedición Mana

Jo Ann Van Tilburg es la directora del Proyecto Estatuas de Isla de Pascua que pretende localizar y describir cada monumento arqueológico en Rapa Nui, más todos los que permanecen en museos alrededor del mundo. Desde su oficina como investigadora asociada de The Cotsen Institute of Archaeology, de la Universidad de California, evalúa el alcance de la Expedición Mana.

– ¿Cuál es la importancia de esta expedición?-

–Ocurre en un momento crucial de la historia de Rapa Nui. Los ancianos que aún recordaban los viejos tiempos aún vivían, y Katherine los interrogó con mucho detalle. Ella contó la historia de Rapa Nui con claridad, honestidad y corrección. Y creía que la historia de Pascua era polinésica, y su teoría fue avanzada para su tiempo.

–En su libro usted señala que la expedición fue "limitada y defectuosa", pero que fue una de las primeras en realizar una investigación arqueológica en Isla de Pascua.

–Así fue. Otras "investigaciones" fueron realmente observaciones de corto plazo. En 1886, Paymaster Thompson del USS Mohican, condujo la investigación previa a Routledge, pero sólo dedicó nueve días al reconocimiento de toda la isla. El realizó una lista de sitios interesantes, pero limitados en su utilidad. En evidente contraste, los Routledge investigaron usando instrumentos modernos para su época. Describieron y precisaron sobre muy buenos mapas, cientos de sitios de distinto tipo.

– ¿Cuál fue la real naturaleza de la influencia de Angata en Katherine?

–Se trató de una influencia profunda. Los familiares de Katherine creían que Angata fue una "doctora bruja", y que había arruinado su vida. Katherine era muy, muy supersticiosa. Se sintió atraída hacia Angata, pero al mismo tiempo le temía. Creo que vio en Angata algunas de las características de su propia enfermedad.

–En varias reseñas se compara a Katherine Routledge con el matemático John Nash, en el sentido de tener una brillante inteligencia y, a la vez, sufrir de una enfermedad mental. ¿Cómo intervino esto en su trabajo?

–Como Nash, Katherine tuvo síntomas de paranoia y esquizofrenia. También sufría de alucinaciones auditivas (escuchaba "voces", mientras Nash tenía visiones). En Isla de Pascua su enfermedad estuvo casi bajo control, pero empeoró al pasar los años. Su enfermedad actuó contra ella, y al final, la venció.-

La serie de coincidencias que las acercaron son notables. Van Tilburg estaba convencida de que la armonía y el orden simétrico de los moai podrían revelar más detalles de la cultura rapanui, así como la forma de construcción y transporte de esos gigantes de piedra. Así es que en 1982 empezó a registrar cada estatua de la isla incluyendo talla, forma, diseño y ubicación. A más de 20 años de iniciada su investigación, ha logrado un catastro de 887 moai, más un extenso conocimiento de la cultura isleña.

En 1985, mientras Van Tilburg preparaba su tesis doctoral, viajó a Londres a investigar los documentos no publicados de Katherine Routledge en la mítica Royal Geographical Society. "Me asombró el desorden que encontré en sus notas, y me pregunté cómo había sido capaz de pensar claramente y escribir un buen libro con tan obvio caos en su vida", señala Van Tilburg a revista Mujer.

Cuatro años más tarde, la experta norteamericana comenzó a trabajar con un artista de la isla, Cristián Arévalo Pakarati. Su abuelo había sido un conocido isleño llamado Juan Tepano. Con sorpresa, Van Tilburg se enteró que Tepano había sido el principal colaborador de Katherine Routledge en Rapa Nui. "Mientras continuaba mi trabajo de campo documentando las estatuas, me empecé a dar cuenta que estábamos siguiendo los mismos pasos de Katherine Routledge, y nos preguntábamos las mismas cosas. Fue una increíble coincidencia, pero creo que es el destino. Las puertas a su historia personal se abrieron como por magia. Cristián es ahora el co-director del Proyecto Estatuas de Isla de Pascua", dice.

La travesía de Routledge es digna de novela. Su inmensa fortuna le permitió construir un barco, al que bautizó "Mana". Conseguir la tripulación fue complejo, y durante el viaje se multiplicaron los problemas de convivencia. Durante su estadía en la isla, una confusa rebelión de los isleños, liderados por la hechicera Angata, hizo peligrar la integridad física de toda la tripulación. A pesar de todo, Katherine hizo enormes avances. "Cada día experimento una fabulosa sensación de sorpresa y maravilla", escribió. A través de innumerables entrevistas, reconstruyó los lazos sanguíneos que vinculaban a los clanes originales con la propiedad de la isla, en lo que fue la primera declaración gráfica jamás hecha sobre la tierra de Rapa Nui.

También recopiló valiosa información sobre las rongorongo o tablillas con símbolos de escritura únicos en todo el Pacífico. Para hacerlo, se atrevió a entrar a la temida colonia de lepra que había en la isla, para entrevistar a un antiguo conocedor de este lenguaje. Katherine desenterró moai olvidados, recopiló antiguas ceremonias de la ciudad de Orongo y ensayó hipótesis clave que vinculan el desastre ecológico que destruyó la cultura de la isla y la ceremonia de los "hombres pájaro".

Routledge nunca olvidó a Rapa Nui. A su regreso a Europa, intentó validar su trabajo ante los círculos académicos, sin éxito. Poco a poco su salud mental comenzó a deteriorarse. Las voces regresaron. Oía a Angata, y a los espíritus de los moai. Comenzó a creer que su esposo envenenaba su comida, y se encerraba durante días, porque temía que la asesinaran.

Autorizados por su esposo y sus familiares, ocho hombres la llevaron a la fuerza a un asilo al sur de Londres. El diagnóstico fue "delirio sistematizado". Katherine Routledge murió en 1935, de una trombosis cerebral, a los 69 años. Según los polinésicos, al momento de morir, el espíritu del que parte se le aparece a un cercano. Para Jo Anne Van Tilburg, de seguro Juan Tepano divisó en ese momento las pisadas de Katherine sobre la playa de Anakena.

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