domingo, 15 de marzo de 2009

ISLA ES VEDRA

La isla gigante con forma piramidal conocida como Es Vedrá ha sido inspiración de muchos mitos y leyendas. Visiones misteriosas e historias sobre actividades paranormales están conectadas con esta roca colosal. Es también uno de los elementos más majestuosos y fotogénicos de Ibiza. Alzándose 385 metros por encima del mar, Es Vedrá es sólo 80 metros menor que la montaña de Sa Talaiassa – el punto más alto de las Pitiusas. Cuevas de difícil acceso cubren sus laderas casi verticales, dándole un aire de venir de otro planeta. A menudo comparada con una catedral gótica sumergida en el agua, Es Vedrá está situada en la costa suroeste de Ibiza. Llegar hasta ahí puede resultar poco menos que una misión imposible. Se puede admirar una buena vista de esta roca desde Cala d’Hort, o desde las montañas de enfrente tras coger el desvío de Sant Josep a Es Cubells.
Se dice que esta gran cumbre triangular de piedra caliza contiene una enorme concentración de energía, similar a la de las pirámides egipcias, la Isla de Pascua y el círculo mágico de Stonehenge. Es casi imposible conseguir una lectura clara de un compás en las cercanías de Es Vedrá. Los instrumentos de navegación se vuelven locos, muchos ni funcionan. La isla es también parte de uno de los misteriosos triángulos energéticos del planeta – conocidos como los “Triángulos del Silencio”. Entre ellos, el más famoso es el Triángulo de las Bermudas.



Hay diversas historias sobre cosas y personas que desaparecieron aquí, y una falta de orientación en general. Este punto se ve demostrado por las palomas mensajeras, que se confunden cuando vuelan sobre esta roca, y a menudo pierden completamente su sentido de la dirección.

Muchos médiums, investigadores científicos y personas místicas confirman la singular fuerza de este gigantesco acumulador de energía. Tampoco es sorprendente saber que a menudo se ven OVNIs aquí. Se cree que Es Vedrá es un lugar de aterrizaje para extraterrestres. Se han registrado avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, luces, sonidos extraños y otros fenómenos paranormales cerca de la isla magnética. Incluso se sabe que OSNIs (Objetos Submarinos No Identificados) también merodean por las aguas circundantes. Las leyendas hablan de pescadores locales evitando esta zona por los círculos luminosos que emergían del agua. La teoría de que hay una base submarina para OVNIs cerca de Es Vedrá está muy extendida.

Un caso que merece ser mencionado es el famoso “Caso Manises”. El 11 de Noviembre de 1979 un vuelo comercial fue redirigido para realizar un aterrizaje de emergencia en Valencia. El piloto avisó de una extraña luz de rápidos movimientos que le acosaba cerca de Es Vedrá. Envió una señal de SOS y como la torre de control era incapaz de identificar el objeto, se le instó a que cambiara su ruta.

Históricamente esta enigmática roca también tiene mucho atractivo. Se cree que aquí se encontraban las sirenas en la Odisea de Homero. De acuerdo a su descripción, Es Vedrá es el lugar al que el héroe griego Ulises llega atraído por el seductor canto de las sirenas.

Otra figura histórica que “vio cosas” junto a la enigmática roca fue el Padre Don Francisco Palau, cura ultra-conservador. Como monje carmelita, Francisco Palau estuvo confinado en Ibiza durante la década de 1850. Se refugió en una cueva en Es Vedrá para meditar. De acuerdo con sus libros, tuvo visiones místicas muy poderosas allí, incluyendo encuentros espirituales con la Virgen María.

También cuenta que presenció enfrentamientos entre ángeles y demonios, y que fue atormentado por imágenes satánicas. Es aquí donde, descalzo y solo, se dice que vio “seres celestiales” y “damas de luz”.

Un aura de misterio siempre ha rodeado a Es Vedrá. Para los cartagineses era la isla sagrada de Tanit – su diosa del amor. Antes aún, hace miles de años, Es Vedrá y el pequeño islote de Es Vedranell estaban según parece unidos a la isla de Ibiza. La leyenda dice que después fueron separados para que Es Vedrá pudiera servir de protector a la más grande, Ibiza.

Un mito popular dice que uno ha de saludar a Es Vedrá – preferentemente tocando los tambores al ponerse el sol – antes de dejar la isla, para así volver siempre. Muchos turistas no tienen tiempo para esto, pero a menudo es la última impresión que se llevan de la magia ibicenca, al verla por las ventanillas del avión cuando éste gira para dirigirse a tierras más norteñas.

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