miércoles, 1 de abril de 2009

Carta XXI: El Mundo

Carta XXI: El Mundo


Ensayos de Andrea Vitali para la iconografía del Tarot



La carta del Mundo en el Tarot de Visconti Sforza (figura 1) muestra la Jerusalem Celestial dentro de un círculo sostenido por dos ángeles. Esta representación está de acuerdo con la explicación sobre este Triunfo dada por el autor de los "Sermones de Ludo", o sea: "El Mundo que es Dios Padre". En el misticismo cristiano el cuadrado corresponde al mundo terrenal y a lo que es material, y el círculo simboliza la divinidad puesto que no tiene ni comienzo ni fin. En la visión cosmológica aristotélica medieval, la imagen de un círculo conteniendo progresivos círculos concéntricos dentro suyo representa la creación divina. Hay muchos ejemplos al respecto. Podemos ver la "Prima Causa" en así llamadoTarot de Mantegna (figura 2). En la iglesia románica de San Clemente de Tahull, en Cataluña, un fresco muestra la mano del Creador que, comenzando en el centro del círculo, pasa a través de los círculos externos de un modo trascendental creando así el universo tangible.
En el Tarot de Ercole I d'Este (figura 3), así como en la carta del Tarot Dick (figura 4) y en el Tarot Rosewald, un ángel está sobre un círculo donde hay un paisaje como símbolo del mundo tangible que Dios contiene en su interior.
En los Tarots de Carlos VI (figura 5) y de Alessandro Sforza (figura 6) una mujer que tiene en su mano el cetro y el globo dorado, símbolos de dominio, aparece sobre la imagen del mundo contenido en un círculo. Es la ilustración de Gloria o de Fama mostrada de acuerdo con los cánones iconográficos de esa era. La representación de un personaje sobre un círculo que simboliza la tierra, como atributo de autoridad o protección, fue una metodología recurrente durante el Renacimiento. Podemos ver al respecto la imagen de San Agustín de la escuela florentina, en la que aparece en una xilografía fechada en 1460/1479, que ahora está en la Biblioteca Classense en Ravena (figura 7).
La carta del anónimo Tarot de París del s. XVII figura la Diosa Fortuna en su posición dominante (Imperatrix Mundi) y está de pie desnuda sobre el globo, decidiendo su destino (figura 8). Una espada clavada en la Tierra simboliza el lado negativo de la diosa, que también trae desgracia.
El objeto representa el mismo símbolo de la espada que podemos ver en las imágenes del Cristo del Juicio Final. En estas imágenes, un Cristo desnudo debajo de un gran manto se sienta sobre un arco iris con su pie sobre el globo terrena, de la misma manera como la Gloria se representaba como antes vimos. La espada que tiene en su boca simboliza el aspecto negativo en conexión con Su Juicio.
Al respecto podemos ver el Juicio Final representado el códice 485-IV, c. 32r, en la Biblioteca Classense en Ravena, y la imagen del Juicio en el "Liber Chronicarum" de 1493, en la que Cristo se representa con lirios desparramados en su oido derecho (que significa Gracia y Aceptación) mientras la espada aparece en su oído izquierdo (figura 9).
En un Tarot italiano del s. XVI, cuyas cartas son pocas y están ahora en el Museo del Castillo Sforza en Milán (figura 10), la carta del Mundo muestra la variación iconográfica que luego se volvería estable en el Tarot de Marsella (figura 11); una joven se representa dentro de una mandorla, rodeada por las figuras de animales que simbolizan los cuatro evangelistas (Tetramorfo). Es el "Anima Mundi" (Alma del Mundo), ya representada con la imagen de una mujer en el manuscrito latino "Clavis Physicae", compuesto por Onorio de Autun en el s. XII, y que ahora está en la Biblioteca Nacional de París. Este complejo de dibujos y planos representa "una de las expresiones más perfectas de la actividad imaginativa de los hombres durante el s. XII y a la vez la traducción más fidedigna de la representación del mundo conectada con el sistema platónico, o del modo platónico, tal como lo interpretaron los griegos y su apóstol del siglo IX, Giovanni Scoto" (M. Ch. D'Alverny "Le Cosmos symbolique du XII siécle", en "Archivs d' histoire doctrinale et litteraire du Moyen Age", XX, 1953).
El Anima Mundi, en este manuscrito, se representa por una joven con dos medallas a los dos lados de su cabeza, y estas medallas tienen las imágenes del Sol y de la Luna representados como u n hombre y una mujer sosteniendo una antorcha. La muchacha lleva en sus brazos una pequeña bandera en la que está escrito: "Vegetabilis in arboribus, sensibilis in pecoribus, rationabilis in homibus" ( vegetal en los árboles, sensible en los animales, racional en los humanos).
A los cuatro lados hay medallas, cada una de ellas sostenidas por tres manos, representando los cuatro elementos. Las cualidades de cada elemento están escritas en cada medalla. A los pies de la mujer una inscripción recuerda las tres facultades que Platón da a los hombres: "Rationabilitas, Concupiscibilitas et Irascibilitas" (razón, deseo e irascibilidad).
Abelardo verá en el Espíritu Santo al Alma del Mundo, el Anima Mundi de la que también hablaban los monjes de Chartres. Guglielmo de Conches, comentando el Timeo (34c-35c) afirma que el alma del mundo es un espíritu o fuerza natural que concierne a las cosas, dándoles movimiento y vida. Está total e íntegramente en cada cosa, pero su poder actúa de muchas y diversas maneras. Está en el medio del Universo y da movimiento a las Estrellas, vegetación a los árboles y plantas, sensibilidad a los animales, razón a los hombres. El Anima Mundi tal como la representa la carta del Mundo que ahora está en el Museo Sforzesco, está en el medio de una guirnalda, tal como aparece en muchas representaciones de la Virgen en su Gloria (figura 12: Pinturiccio "La Virgen en Gloria entre San Gregorio y San Benedetto", Museo Cívico de San Gimignano) y del Cristo Pantokrator (figura 13: Maestro de Sienta, "Cristo Pantokrator" del s. XIII, Galería de Cuadros de Siena).
La guirnalda es el símbolo de interioridad oculta por la apariencia exterior, conteniendo por tanto el misterio de la iluminación interior. La imagen del Cristo dentro de la guirnalda significa que Su divina naturaleza estaba escondida dentro de Su naturaleza humana.
En la carta del Mundo que hemos mentado antes, hay los cuatro Evangelistas presentados como animales (Tetramorfo), en los cuatro lados de la guirnalda y están del mismo modo en que Juan los describió en el Apocalipsis y tal como aparecen en las visiones del Cristo Pantokrator.
Francesco Piscina escribió en 1565 un famoso ensayo llamado "Discorso sopra l'ordine delle figure de Tarocchi" (Discurso sobre el orden de las figuras del Tarot). Escribe acerca de esta carta: "Hora la figura del mondo in mezo questi quattro Santi Evangelisti l'Autore ha posto, per insegnarci che il mondo non può star senza religione, i precetti della quale hanno scritto questi Santissimi Evangelisti, essendo ella il principal fondamento della quiete e conservatione de stati e della felicità de popoli, e senza la quale - si come gia habbiamo in molti luoghi accennato - noi non potremmo salvar l'anima nostra, nata solo per servir al Grandissimo Signore Dio Nostro" (Por tanto el autor ha puesto la imagen del mundo entre estos cuatro Santos Evangelistas para enseñarnos que el mundo no puede vivir sin religión, de la cual estos Santos Evangelistas han escrito los preceptos, pues la religión es la base más importante de la paz y de la preservación de la felicidad del pueblo, y sin ella no podríamos salvar nuestra alma, que ha nacido para servir a nuestro Señor y Dios) (p.22)
La imagen del Anima Mundi le llegó al cristianismo desde antiguas religiones. Macrobio creía que Isis era el Alma del Mundo (Saturnali I c. 20-21), mientras que Apuleyo hace hablar a Isis en estos términos: "Soy la naturaleza madre de todo, dueña de los elementos, comienzo de las eras, reina de los Dioses Mani, la primera de las criaturas celestes, rostro uniforme de Dioses y Diosas" (Megamorfosis 11, 4). También Venus era a veces representada como Alma del Mundo, en tanto que Diosa del amor. Van Rijmberg en su obra de 1947 titulada "Le Tarot. Histoire, Iconographie, Esoterisme" cita una fuente de maternidad florentina del s. XV que ahora está en el Museo del Louvre, representando el Triunfo de Venus (p. 186, ed. 1981).
La Diosa se representa completamente desnuda en un cielo dentro de una guirnalda y debajo de ella, sobre la tierra, hay hombres. El artista ha destacado los hombres mirando el sexo de la diosa (figura 14). En este sentido, una imagen citada por Cartari nos muestra un Apolo desnudo, como representación del Anima Mundi, del mismo modo en que hemos mencionado en la carta del Sol.
En el texto alquímico "Quinta Essentia" de 1574 por Leonhard Turneyesser Zum Thum, una mujer desnuda está en el medio de una mandorla progresiva mayor totalmente rodeada por los rayos que emanan de ella. Es "Anima Mercurii", la representación alquímica de la "Quinta Essentia" o "Anima Mundi", símbolo para los alquimistas de la Obra Realizada (figura 15).

No hay comentarios: