sábado, 18 de julio de 2009

Los doce trabajos de Heracles o Hércules

Los doce trabajos de Heracles o Hércules
Por: Comisión de Difusión "Sol de Oaxaca" No. 35

En la mitología griega Heracles (en griego Ἡρακλῆς Hêraklês, ‘gloria de Hera’) era un héroe y semidiós, hijo de Zeus y Alcmena y bisnieto de Perseo. En la mitología romana se le llamaba Hércules. Puede decirse que fue el más grande de los héroes míticos griegos, el parangón de la masculinidad por excelencia, siendo su extraordinaria fuerza uno de sus atributos.

En un ataque de locura provocado por Hera, Heracles mató a sus propios hijos y a dos de sus sobrinos con sus propias manos. Al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un terrible dolor, y no quiso continuar viviendo con Mégara. En penitencia por esta execrable acción, la sibila délfica le dijo que tenía que llevar a cabo diez trabajos que dispusiera Euristeo, el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la corona y a quien más odiaba. Heracles llevó a cabo todos ellos con éxito, en sus trabajos, Heracles era a menudo acompañado por su amigo (un eromenos), según algunos Licimnio y según otros su sobrino Yolao. Aunque se suponía que sólo tenía que realizar diez trabajos, esta ayuda hizo que tuviera que sufrir dos más. Euristeo no tuvo en cuenta el trabajo de la Hidra (donde Yolao le ayudó) ni el de los establos de Augías (porque se le pagó a cambio o, según otras versiones, porque fueron los ríos quienes hicieron el trabajo), por lo que ordenó dos más, haciendo un total de doce.

A continuación se enlistan los trabajos:

1. Matar al león de Nemea: El primero de los doce trabajos de Heracles fue matar al león de Nemea y despojarle de su piel. El león había estado aterrorizando los alrededores de Nemea, y tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas. Cuando Heracles se dirigía a cazar al león se hospedó en casa de Molorco, partiendo después hacia la guarida de la fiera. Cuando Heracles se enfrentó a él por primera vez, usando su arco y sus flechas, un garrote hecho de un olivo (que él mismo había arrancado de la tierra) y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. La morada del animal tenía dos entradas: Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella, taponó una de las entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y estranguló metiéndole un brazo por la garganta hasta asfixiarle. Heracles llevó el cuerpo del león a Micenas para que lo viera el rey Euristeo, quien elegía qué tareas debía cumplir el héroe en el camino de los doce trabajos. Pero éste se asustó tanto que prohibió a Heracles volver a entrar jamás en la ciudad, y le ordenó que de ahí en adelante le mostrase el fruto de sus trabajos desde fuera. Euristeo mandó a sus herreros que le forjase una tinaja de bronce que escondió bajo tierra, y en la que se refugiaba cada vez que se anunciaba a Heracles, comunicándole sus instrucciones a través de un heraldo. Heracles empleó horas intentando desollar al león sin éxito. Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles a advertir que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león. De esta forma, con una pequeña intervención divina, consiguió la piel del león, que desde entonces vistió a modo de armadura.
2. Matar a la hidra del lago de Lerna: La Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico (que proviene del inframundo) con forma de serpiente policéfala. Heracles fue encomendado para acabar dicho monstruo, para lo cual una vez que estaba cerca del lago Lerna, cubrió su boca y nariz con una tela para evitar inhalar el aliento venenoso de la misma, posteriormente disparó flechas en llamas para hacerla salir de su refugio.

Le hizo frente con una hoz en la mano, pero al cortar cada una de sus cabezas descubrió que le crecían dos nuevas. Los detalles del enfrentamiento son explicados por Apolodoro (2.5.2): advirtiendo que no podría derrotar a la Hidra de esta forma, Heracles pidió ayuda a su sobrino Yolao. Éste tuvo la idea (posiblemente inspirada por Atenea) de usar una tea ardiendo para quemar el muñón del cuello tras cada decapitación. Heracles cortó todas las cabezas y Yolao quemó los cuellos abiertos, matando así a la Hidra. Heracles tomó entonces su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia y mojó sus flechas en la sangre venenosa de la Hidra, completando así su segundo trabajo. En una versión alternativa, Hera enviaba un cangrejo para que mordiese los pies de Heracles y le estorbase, esperando provocar así su muerte. Hera le puso en el Zodiaco para seguir al León (Eratóstenes, Catasterismos). El término «hidra» es usado hoy con frecuencia para referirse a un problema multifacético que parece ser imposible de resolver paso a paso, o a uno que empeora tras intentar resolverlo con métodos convencionales, como por ejemplo cuando los intentos por eliminar cierta información hacen que ésta se difunda incluso más ampliamente.
3. Alcanzar a la cierva de Cerinia: Dicho animal tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro, Heracles debía capturar a la cierva para llevarla viva a Micenas y entregarla a Euristeo. El animal sería consagrado a la diosa Artemisa,ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharla a su carro, pero la cierva era muy veloz y no le fue fácil atraparla. Heracles la persiguió hasta el país de los Hiperbóreos. Allí la capturo mientras ésta tomaba agua, inmovilizó sus patas delanteras utilizando una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso sin derramar sangre.
4. Capturar al jabalí de Erimanto: El cuarto trabajo de Heracles fue el de atrapar a éstacriatura que vivía enun monte de la Arcadia y la Elide (hoy se llama Olonos), ya que acababa con las cosechas y los bosques de Erimanto. Cuandoiba en busca de éste se le apareció Atenea que le dio una cadena. Cuando vio al jabalí revolcándose en un charco de agua, le lanzó un grito de desafío y echó a correr como si tuviera miedo del animal monte arriba hasta fatigar al jabalí. Aprovechando el desconcierto del animal saltó sobre su lomo, logró trabar sus patas y su hocico con la cadena y lo cargó sobre su espalda. Al llevárselo a Euristeo, éste se metió corriendo en una tinaja cargado de miedo y le dijo que se lo llevara de allí.
5. Limpiar los establos de Augías: Por designio de los dioses el ganado de Augías no sufría de enfermedades, por lo que logró poseer el mayor rebaño de todo el país. Doce toros que le había regalado su padre Helios defendían al resto de la manada. Eran conocidos sus establos, que nunca habían sido limpiados hasta que lo hizo Heracles en un solo día en cumplimiento de su quinto trabajo. Euristeo le encargó esta extraña misión con el fin de humillarle y ridiculizarle, pues era tal era la cantidad de excrementos acumulados en los establos que era prácticamente imposible limpiarlos en un sólo día. Así el gran Heracles, vencedor de terribles monstruos y hazañas heroicas, caería humillado ante una tarea tan denigrante. Pero el astuto héroe cumplió su trabajo abriendo un canal que atravesaba los establos y desviando por él el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, que arrastraron toda la suciedad. Augías montó entonces en cólera, pues había prometido a Heracles regalarle una parte de su ganado si realizaba la misión en un sólo día. Se negó a cumplir su promesa alegando que el trabajo lo habían realizado los ríos.
6. Acabar con los pájaros del lago Estínfalo: Los pájaros del lago Estínfalo eran unas aves con plumaje de bronce que poblaban la región y el bosque alrededor del lago. Euristeo comandó entonces a Heracles que acabase con la amenaza de dichas aves, ya que en ocasiones atacaban al ganado o a devoraban a los pobladores. Heracles se dirigió al Estínfalo, y ahí se encontró desolado pues la misión era especialmente difícil de completar: las aves eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le servía de nada. Entonces apareció Atenea y le socorrió dándole un cascabel (o una campana) de bronce y le mandó a que lo tocara desde una colina elevada, al hacerlo las aves asustadas emprendieron vuelo y nunca más se les volvió a ver en el bosque y el lago. Cuando Heracles volvió con Euristeo este se hallaba en su refugio debido a que varios de los pájaros de bronce volaban alrededor de su palacio, al ver esto Heracles sonó su cascabel y los pájaros se alejaron de ahí.
7. Domar al toro salvaje de Creta: El séptimo trabajo consistió en capturar un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices y que causaba estragos en Creta. Este toro es el que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió sacrificar al dios lo que saliera del mar; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños y el dios, enfurecido, hizo que la reina Pasifae se enamorara del animal y concibiera de él un hijo, el Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro y comenzó a destruirlo todo a su paso. Así pues Heracles se presentó a Minos que le autorizó para capturar al toro si podía. Heracles consiguió subir a lomos del animal y lo condujo, a través del mar Egeo, hasta Micenas. Euristeo, al ver al hermoso animal lo quiso ofrecer a Hera, pero la diosa lo rechazó al ver la ferocidad del toro por lo que Euristeo lo dejó libre.
8. Robar las yeguas del rey Diómedes de Tracia: Dicho trabajo consistía en llevarle a Euristeo las yeguas de Diomedes, un jefe tracio que las crió dándoles carne humana. Esta vez Euristeo permitió a Heracles llevar voluntarios con él. En el viaje hacia Tracia hicieron un alto en el palacio del rey Admito. Heracles rescató a Alcestes, esposa del rey, del Hades ya que ella había dado su vida por la de su esposo.Tras el rescate de Alcestes, prosiguieron su camino a Tracia, donde robaron las yeguas. Al percatarse Diomedes del hurto, reunió un grupo de soldados y fueron tras los griegos. Ambos bandos se enfrentaron y fueron muchos los tracios que murieron, entre ellos Diomedes, pero al finalizar la lucha, Heracles vio con pesar que las yeguas salvajes habían devorado a Abdero que se había quedado a su cuidado durante la lucha. Heracles, enfurecido, arrojó el cuerpo de Diomedes a las yeguas que tras devorarlo se volvieron mansas, y enterró los restos de su amigo en un bello sepulcro junto al que fundó la ciudad de Abdera. Consigue llevar al fin las yeguas a Euristeo que las suelta; algunas de ellas se dirigieron al Olimpo, donde fueron devoradas por las fieras que vivían allí. El resto tuvo descendencia entre la que algunos aseguraban que se encontraba Bucéfalo, el caballo que sólo Alejandro Magno consiguió domar.
9. Vencer a las amazonas y tomar el cinturón de Hipólita: Euristeo quería hacer un regalo a su hija y encomendó a Heracles que le llevara el cinturón de oro que Ares, dios de la guerra, había regalado a la reina amazona Hipólita. Embarcó hacia el país de las amazonas junto a algunos compañeros y una vez en su destino, la reina Hipólita, enterada de los motivos del viaje, subió al barco y le dio a Heracles su cinturón. Sin embargo, Hera, disfrazada de amazona, se presentó ante las tribus amazonas y les contó que su reina había sido hecha prisionera. Las guerreras fueron al barco a liberarla y Heracles, al verlas, creyendo que era una estratagema de Hipólita, la mató y zarparon hacia Grecia. En el camino de vuelta llegó a Troya. Los dioses Poseidón y Apolo habían sido castigados, por rebelarse contra Zeus, a construir las murallas de la ciudad bajo las órdenes del rey Laomedonte. Finalizado el trabajo, el rey se negó a darles el salario prometido y cuando los dioses recuperaron su condición divina enviaron un monstruo marino y una peste que asolaban la ciudad. Para apaciguarlos, Laomedonte debía entregar al monstruo a su hija Hesíone. Es entonces cuando llega Heracles que mata al monstruo y libera a la joven a cambio de unos caballos que Zeus había regalado al rey. Pero Laomedonte intenta engañar a Heracles con otros caballos y el héroe dándose cuenta del engaño se marchó, prometiendo venganza, a entregar el cinturón a Euristeo.
10. Matar a Gerión y robarle sus rebaños: La tarea consistía en robar el ganado del gigante Gerión. Este gigante, nieto de la Gorgona Medusa, vivía, junto al monstruoso perro que guardaba el rebaño, en una isla en el Océano. Al llegar a Gades (Cádiz), el poderoso héroe separó la tierra, dejando libre su camino por mar y construyó dos grandes torres a cada lado del estrecho que había formado para recordar su hazaña.Cuando llegó a la isla de Gerión, Hera acudió en ayuda del gigante, pero Heracles disparó una flecha a su pecho y la diosa, derrotada, se marchó. Tras acabar con el gigante y su perro, Heracles emprendió la vuelta con el rebaño. Al llegar a Italia se quedó dormido, lo que el gigante Caco aprovechó para robar parte del ganado. Heracles al despertar y darse cuenta del robo, buscó las reses pero no pudo encontrarlas, por lo que emprendió su camino, pero el rebaño que Heracles conducía le guió hasta el resto del ganado, derrotó a Caco y recuperó las reses robadas. Una vez llegó a Grecia, Hera envió un tábano que dispersó el ganado pero el héroe logró reunirlo de nuevo. Poco después la vengativa diosa hizo desbordar un gran río y aunque Heracles se apresuró a llenarlo de grandes piedras, gran parte del ganado se ahogó. Finalmente llegó a Micenas donde Euristeo sacrificó las reses a la diosa Hera.
11. Robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides: El undécimo trabajo consistía en llevar a Euristeo tres manzanas de oro del jardín de las Hespérides. El jardín era cuidado por las ninfas Hespérides y tenía como guardián un dragón que Hera, dueña del jardín, había puesto para tal fin. Heracles viajó por muchos lugares buscando el jardín, ya que nadie sabía dónde estaba, hasta que unas ninfas le dijeron que el dios Nereo sabía dónde se encontraba. Heracles atrapó a Nereo que al no conseguir liberarse del héroe, le reveló el camino. En el viaje, encontró a Prometeo que, cumpliendo el castigo de Zeus por robar el fuego sagrado, estaba atado a una montaña. Heracles vio la gigantesca águila que devoraba las entrañas de Prometeo cada día y le disparó una de sus flechas espantándola, tras lo cual liberó al titán. Prometeo en agradecimiento, le dijo que buscara a Atlas y le convenciera para que fuera él a por las manzanas ya que las Hespérides eran sus hijas. Así lo hizo Heracles y se dirigió a África en busca de Atlas. Cuando lo encontró, no le costó mucho convencerle y mientras Heracles sostenía el peso del mundo en lugar del titán, Atlas fue al jardín donde consiguió las manzanas. Pero cuando Atlas regresó, no estaba dispuesto a seguir soportando tal peso sobre sus hombres y así se lo dijo a Heracles que fingió alegrarse por su nueva tarea; sin embargo, pidió al titán que sostuviera el mundo unos momentos mientras él preparaba unas correas que le librarían un poco de la presión que tan descomunal peso provocaba. Atlas accedió y sostuvo de nuevo el mundo sobre sus hombros, engañado con su propio ardid, y Heracles se marchó con las manzanas.
12. Ir a buscar a Cerbero, a los infiernos, y llevarlo a Euristeo: Euristeo, celoso por la fama y la gloria que Heracles había conseguido realizando sus tareas, envió al héroe a lo que esperaba que fuera su fin: debía llevarle a Cerbero, el guardián del mundo subterráneo.Se dirigió al Sur del Peloponeso donde había una puerta que conducía al Tártaro. Allí le esperaba Hermes que le condujo a través de los infiernos hasta Hades. Durante el camino se encontró con los fantasmas de monstruos y héroes, uno de los cuales, Meleagro, le dio un mensaje para su hermana Deyanira. Cuando consiguió llegar hasta Hades, el dios por su osadía de entrar en sus dominios, cerró la salida de los infiernos pero Heracles le disparó una flecha al hombro produciéndole tal dolor que el dios le dejó libre el paso. Hades dejó que Heracles se llevara a Cerbero si lo podía dominar sólo con sus manos. El héroe sujetó a Cerbero por su gran cuello y sin temer a sus tres cabezas, pudo dominarlo y llevarlo a Euristeo, que horrorizado al ver a la bestia, liberó a Heracles de su servidumbre con la condición de que llevase al monstruo a su lugar.

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