lunes, 21 de septiembre de 2009

TRADICIONES Y ENSEÑANZAS DE LOS INDIOS CHEROQUIS

TRADICIONES Y ENSEÑANZAS DE LOS INDIOS CHEROQUIS



Las enseñanzas que aportamos forman parte de las enseñanzas tradicionales Tsalagi (Cheroqui para los norteamericanos), historias que se me han transmitido de abuelos, a nietos y de generación en generación. En 1969 tras haber mantenido el secreto durante generaciones, decidieron compartir las enseñanzas de la tradición Tsalagui con los pueblos no nativos a fin de fortalecer las relaciones de los individuos con sus familias, comunidades, naciones y con la tierra, nuestra tierra. Son una invitación para que la gente viva en armonía con sus semejantes y respeten las enseñanzas de sus familias de origen, y de este modo contribuir a exteriorizar una imagen de paz en el mundo.


Son enseñanzas de nivel elemental, adecuadas para personas de cualquier religión y nacionalidad comprometidas en la búsqueda de paz y relaciones amorosas.


Cuando de niños les transmiten estas enseñanzas sus maestros lo hacen por medio de diagramas dibujados en la tierra y mediante la disposición de objetos naturales en determinadas composiciones, como un triángulo con diez piedras en su interior. El canto y el batir de tambores son asimismo una parte importante de la esperanza, ya que equilibran la actividad de ambos hemisferios cerebrales; de este modo perciben de forma inmediata la idea que se les transmite”.


Sus enseñanzas proceden de una tradición oral. Han sido transmitidas en susurros y en voz alta, mediante cantos, batir de tambores y danzas durante miles de años, y están imbuidos del misterio de la luz de las estrellas, de la luz del fuego, de la luz del alba.

El fundamento de estas enseñanzas consiste en impregnar cada momento con los tres principios fundamentales: intención, compasión y recto obrar. Estos tres principios y sus relaciones con los individuos, las familias, naciones y el universo son conceptos fundamentales de la nación Tsalagi del mundo e impregnan todos los aspectos de la enseñanza. A menudo nos referimos a ellos como los Fuegos Primigenios del cielo o como los “tres fuegos sagrados” de la voluntad, el amor y la inteligencia activa. Cada enseñanza ofrece al menos siete recordatorios sobre el modo en que estos principios primarios se manifiestan en nuestras vidas.

Esperamos que quienes lean esto examinen en profundidad las pautas que tejen nuestros pensamientos y acciones y desarrollen un sentimiento de conciencia y generosidad como legado para las generaciones futuras. Que la compasión nazca en nuestros corazones y que consideremos a todos los seres humanos como vuestros allegados en este sueño de vida.

La oportunidad de vivir es preciosa y pasa con gran rapidez. Que estas palabras muevan a todos a actuar con rectitud para aliviar el sufrimiento de todos los pueblos del mundo. Que todos los seres se libren del sufrimiento y que todas las ideas conflictivas alcancen una solución, que el gran Fuego de la Sabiduría arda en nuestros corazones e ilumine cuanto hacemos, para que esta acción iluminada beneficie todas nuestras relaciones.



EL ORIGEN DE LOS TRASTORNOS Y DEL SUFRIMIENTO


Desde la perspectiva Cheroqui, existen cinco causas que provocan las enfermedades y el sufrimiento en los seres humanos.


1-Discordia con el padre y la madre interiores. La primera causa es cuando estamos frustrados o enojados con nuestros padres interiores o con alguno de ellos. Cuando no se le da solución al rencor o coraje entonces la sabiduría y energía natural que viene a nosotros a través de ellos se obstaculiza.


El enojo con el padre provoca depresión mental e impide la concentración que impide concluir los asuntos. Si el problema es con la madre, el corazón se debilita, la persona siempre tiene hambre y siente que lo que hace nunca está bien hecho.Para resolver este problema hay que perdonar a los progenitores para así volverse padre de sabiduría y madre en alegría.


2-La falta de desarrollo de los potenciales. Todas las personas tienen alguna facultad o un don especial pero muy pocas son capaces de expresala o le darle salida. Algunos tienen un talento especial para el arte, ciencia, deporte y si no lo desarrollan esa energía queda bloqueada.


Parte del hipnotismo generalizado de estos tiempos es evitar que las personas desarrollen esos talentos innatos, y esto trae como consecuencia enfermedades en el sistema reproductor. Las analogías son significativas al respecto. La educación debe orientarse en ese sentido para que todas las personas usen ese don o talento con el que cuentan y los padres estén pendientes de detectarlos en los hijos desde temprana edad para que los estimulen y evitarles complicaciones futuras.


3-Contaminar o romper la armonía de algún lugar sagrado. Hay lugares importantes que deben mantenerse limpios y tenerles respeto. Las personas que ensucian los lugares sagrados o no les guardan el debido respeto se crean problemas en el sistema nervioso, linfático y en la piel.


Existen seres protectores que viven en la naturaleza que pueden causarrnos daños si nosotros se lo causamos a ellos o a los lugares donde habitan. Si lo hemos hecho en el pasado, hay que devolver a ese mismo lugar la armonía original o la energía que le hemos quitado haciéndoles ofrendas con comida, cantos y danzas.



4- No cumplir los compromisos. La cuarta causa que padecemos es hacer compromisos y no cumplirlos por negligencia u olvido. Cuando se hace una promesa o se establece un compromiso, enviamos parte de nuestra energía hacia el futuro y si no lo cumplimos entonces la mente y la fuerza que da la vida se detiene.



5- No seguir la visión del Gran Espíritu. La más importante y de donde se desprenden las enfermedades más agudas es cuando alguien ha tenido una llamada directa de la creación, una visión y no le hace caso. Si una persona ha tenido una visión y no la sigue puede surgir como consecuencia el caos. Estas son para nuestro pueblo el origen de la mayoría de las enfermedades y trastornos que en la actualidad padece el hombre.



ENTRAR EN EL REINO DE LA BELLEZA



Sin una base espiritual, no puede existir sociedad alguna. Sin una práctica espiritual, reina el desorden. Incluso el más tibio de los rezos origina vibraciones que se transmiten por el aire y se mueven a la oración, del mismo modo que las cuerdas de la guitarra se estremecen cuando entran en armonía con las notas que emite el piano. Nuestros mayores nos han hablado en numerosas ocasiones de que la importancia es invocar la voz y cantar en dicha y armonía, de dejar que la belleza fluya en nuestros corazones, y nos han dicho: “Recemos unidos, hagamos las cosas unidos”. Los hombres no se reúnen para rezar, solo por motivos sociales; las voces unidas despliegan una gran fuerza. Es la fuerza de la naturaleza humana que recompone el tejido sagrado de la luz en respuesta al fervor de la comunidad entera. Todo cuanto vemos es el reflejo de la conciencia y para poder ver es preciso que retiremos los velos que cubren nuestros ojos, que desechemos las ilusiones que nos limitan en el tiempo y en el espacio, las ilusiones que nos limitan en el tiempo y en el espacio, las ilusiones que nos hacen creer que vivimos desunidos, no estamos desunidos, todos estamos juntos. Cuando unimos nuestros corazones en la oración, en el canto, en la danza sagrada, en la siembra, estamos devolviendo a la Tierra una parte de lo que tomamos de ella, estamos sembrando las semillas de una buena causa.


Los atributos de la risa, la alegría y la tristeza, y nuestros pensamientos y acciones, tejen el tapiz de la vida. La práctica espiritual transforma las ideas conflictivas y desarrolla la percepción de nosotros mismos y del universo como formas de energía, tonalidades, aspectos complementarios que buscan el equilibrio y la resolución. De nuestros corazones surge un canto, como comunidad de seres humanos que compartimos y creamos conjuntamente nuestro entorno. Es un canto de paz planetaria, la cooperación planetaria. Nos convoca a transformar las emociones conflictivas, a revelar la beatitud inherente. Habla siempre de la mejor manera de ti mismo y de los demás, sé consciente del avance y del cambio y afirma el poder curativo del pensamiento pacífico. Mantén la forma de la paz. Comprende que nuestros pensamientos y nuestros actos dan forma al mañana. Cada uno de nosotros contribuye a las cosas que resuelven de manera pacífica. Nuestros corazones forman una unidad con el corazón de la tierra.


Un rasgo común de la filosofía de los nativos norteamericanos es el concepto de que todos tenemos un propósito, un deber espiritual que cumplir. La religión de los pueblos indígenas enseña que mantenemos una relación espiritual con todo cuanto nos rodea y somos responsables de ello. La relación espiritual percibe los pensamientos de acción clara, de comunicación entre las personas que actúan en armonía. Para generar los medios que permiten que esto suceda, hemos seguido durante generaciones un complejo sistema de ceremonias y ciclos estacionales de relación. Mis familiares dicen que estamos en este mundo desde hace mas de 133,000 años, que es el período de desarrollo de la mente humana en esta tierra. Ha habido cuatro creaciones antes de ésta de modo que nos encontramos en la Quinta Creación, el Quinto Mundo. La Quinta Creación al igual que el mismo tono en música es la oportunidad para acceder a una nueva esfera.

Ahora podemos entrar en el sendero de la belleza, el sendero de la recta acción, de las buenas relaciones, de la intención clara. Tal es la determinación que hemos de adoptar cuando finalice este quinto ciclo

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