martes, 20 de octubre de 2009

Introducción al Psicochamanismo

Introducción al Psicochamanismo


Nuestras dificultades reflejan en general los conflictos no resueltos de nuestra familia. Desde pequeños y de una forma totalmente inconsciente los hemos absorbido. Ahora, estos conflictos que han crecido con nosotros, se presentan de nuevo en nuestras vidas aunque en situaciones diferentes a las del pasado. Pero son casi los mismos adaptados a nuevas generaciones y a nuevos entornos.

Desde que surgimos al mundo, nuestros familiares proyectan inconscientemente todo tipo de deseos afectivos, intelectuales, corporales y sexuales que van a programar ( lo que se llama el proyecto parental genealógico) nuestras vidas, y de esta manera, cuando somos niños nos encargan inconscientemente de realizar las proyecciones que sus padres depositaron en ellos. El niño acaba aceptando e identificándose con estas proyecciones; convirtiéndose en una enorme y pesada carga que acompañarán a la persona el resto de su vida.

Cargar con este mandato parental de forma inconsciente y con el que posiblemente nuestro ser esencial no este de acuerdo es la fuente de desequilibrios, insatisfacciones, frustraciones cuyo origen nos es desconocido. Simplemente no nos sentimos bien y no sabemos porqué.

La mayor parte de nuestros conflictos, desórdenes y contradicciones , pulsiones se crearon como identificación de figuras familiares que nos han marcado y a las cuales les seguimos siendo fieles aunque nos resulte doloroso, paralizante o autodestructivo. A su vez estas figuras a las que les guardamos fidelidad se identificaron con otras anteriores a ellas, formando una cadena hereditaria de conflictos. Así como a nosotros nos influyeron nuestros padres, ellos quedaron condicionados por nuestros abuelos y sucesivamente.

En mayor o menor medida todos mantenemos una fidelidad inconsciente con nuestra historia familiar(nuestro clan nuestra tribu). Lo que hemos recibido de nuestros padres lo transmitiremos a nuestros hijos y así sucesivamente de generación en generación, marcando el destino individual de cada integrante del árbol.

Explorar nuestro inconsciente familiar nos lleva a conocer como la vida de nuestros antepasados contiene hechos que resuenan en nuestros propios problemas actuales. Es como si nuestros problemas fuesen una herencia inconsciente que nos ha legado las situaciones traumáticas del pasado. Ayudándonos a hacer una toma de conciencia sobre los orígenes familiares del conflicto y sus consecuencias en nuestra vida, podemos tratar directamente con el bloqueo para resolverlo.

Estudiando nuestro árbol genealógico nos encontramos con que hay rasgos, situaciones, actitudes y posturas que se van repitiendo de generación en generación y que van pasando de unos progenitores a otros hasta llegar a nosotros. Formando un inconsciente familiar que condiciona plenamente nuestra existencia.

Este inconsciente familiar actúa directamente en nosotros guiándonos hasta los conflictos no resueltos con el fin de que los resolvamos y nos liberemos de ellos. Por esta razón, el árbol tiene tendencia a repetir el bloqueo o resistencia de generación en generación, el inconsciente está buscando liberarse y busca que el ser evolucione.

Romper este juego de repeticiones familiares para reconquistar nuestra libertad individual empieza por reconocer los hechos, la historia, las circunstancias y los vínculos de nuestros antepasados. No se trata de cortar con las raíces de nuestro árbol, sino entenderlas mejor para liberarse de ellas y deshacer los nudos neuróticos que nos crean.

El propósito del árbol no es otro que permitirnos conocer nuestro propio ser esencial, nuestro diamante interior.

Poder entender y descubrir el mecanismo de funcionamiento de nuestro árbol hace posible desenmarañar el porqué de nuestros bloqueos, resistencias, miedos, frustraciones, insatisfacciones, fracasos y enfermedades.

Nuestro árbol genealógico nos proporciona todo lo necesario para comenzar nuestro proceso de liberación personal; desprendiéndonos de nuestros conflictos alcanzando y desarrollando todo aquello que es natural en nosotros y que a la vez mantenemos oculto y reprimido.

Para comenzar a esbozar las bases de nuestro árbol genealógico hay que realizar una investigación inicial para descubrir los hechos que marcaron la vida de nuestros antepasado. El primer punto para comenzar esta investigación, es disponer de la siguiente información de los antepasados hasta la cuarta generación (bisabuelos): nombres, profesiones, hobbys, fechas de nacimiento, abortos, defunciones, secretos de familia, depresiones, enfermedades, ruinas, suicidios, etc.

Con esta información se buscarán los patrones de repetición y se podrá establecer el tipo de relación que tenían los familiares entre sí. Pudiendo deducirse sus conflictos y bloqueos que hayan podido llegar hasta el presente.

Una vez realizado el análisis de un árbol genealógico y comprendida su estructura, se llega a lo que se llama el árbol orgánico: las secuelas que el árbol genealógico deja en nuestra personalidad y nuestro cuerpo, que se manifiestan en nuestros gestos, muecas, actitudes, respiraciones, posturas, etc.

El proyecto parental existe, tus padres tienen un proyecto para ti y tratas de obedecer metafóricamente a ese proyecto. Este es real para el inconsciente y ocurre desde la infancia. El cerebro tiene varias realidades y la realidad imaginaria es real para él. Si naciste chica, por ejemplo, y esperaban un chico te acabas comportando como un hombre. Es así como se crea un cuerpo metafórico.

Cada frase que te dicen, cada detalle que manifiesten no verbalmente constituye la esencia del proyecto parental. Que te identifiquen con un abuela, un tío o la oveja negra de la familia implica que te comportes como tal, aunque tu realidad sea distinta.

Todas las palabras y actitudes que tus padres han volcado sobre ti son tomadas por el inconsciente como verdaderas y las obedece. El inconsciente quiere cumplirlas y realizarlas. Para el niño sus padres son el máximo referente y todo lo que estos digan o hagan influirá directamente en él. Este se identifica y construye su identidad y su conciencia a través de lo que ve en los padres.

El niño aprende a ser él por imitación, primero imita y luego obedece. El niño absorbe detalles como su nombre, conductas y cargas que lleva en el árbol. Esto constituye una forma de agresión inconsciente de nuestros padres que termina realizándose metafóricamente en el cerebro y conforma nuestra arquitectura emocional, sexual, corporal e intelectual. Asienta las bases de nuestra estructura psicoafectiva.

En el árbol hay que averiguar que es lo que te decían que eras durante la infancia porque es ahí donde te crean las confusiones, los posibles traumas, los trastornos, etc. De adultos, tenemos tendencia a reproducir sobre los otros o sobre nosotros mismos los abusos que padecimos durante la infancia. Si ayer me torturaron, hoy no ceso de torturarme, me convierto en mi propio verdugo. No solo existen los abusos sexuales que podemos sufrir en la infancia, también padecemos abusos intelectuales cuando nos embuten ideas locas, prejuicios perversos, racismos etc.

Padecemos igualmente abusos emocionales cuando hay privación el amor, desprecios, sarcasmos, agresiones verbales. También sufrimos igualmente los abusos materiales con la falta de espacio, los cambios abusivos de territorio, abandono vestimenta o errores en la alimentación. Y sin olvidar los abusos del ser, en los cuales no nos dieron la posibilidad de desarrollar nuestra verdadera personalidad. Nuestros padres nos crearon un destino ajeno en función de su propia historia familiar, no vieron quiénes éramos. Nos convirtieron en espejos de ellos, querían que fuéramos otros, esperaban un hombre y nacimos mujer o viceversa.

No nos dejaron ver todo lo que queríamos, no nos dejaron escuchar ciertas cosas, no nos dejaron expresarnos, nos dieron una educación que consistía en la implantación de límites. De forma inconsciente se nos prohíbe realizarnos, y nosotros nos transformamos en los motivos de nuestros propios fracasos. El inconsciente obedece a un lenguaje metafórico y no distingue entre el mundo interior donde reside y el mundo exterior donde se proyecta. Mediante actos psicomágicos y operaciones metafóricas sobre el cuerpo físico será posible liberar al inconsciente de la persona de sus bloqueos y traumas, heredados generalmente de su historia familiar.

Trabajando el árbol genealógico de forma orgánica se enseña al inconsciente a desligarse de su atadura, permitiéndonos superar la identificación con el personaje del árbol que nos liga o desprendernos de la situación que nos somete.

Para ello se usan actos metafóricos capaces de resonar en el inconsciente del consultante, liberándole de sus bloqueos y hacerle mutar a una realidad más auténtica.

No hay comentarios: