miércoles, 2 de diciembre de 2009

Vitamina B17

Oculto en el Himalaya, y perteneciente a Pakistán, se encuentra el valle de Hunza, cuyos habitantes son famosos en todo el mundo por las edades avanzadas que suelen lograr mientras disfrutan de excelente salud. Suelen vivir más allá de los 100 años, y muchos llegan a los 120.

Médicos que han viajado por esos lugares informan que en Hunza no existe el cáncer. Esto se ha relacionado con una ingesta importante de semillas de albaricoque (o damasco). No es raro culminar un almuerzo con 30 a 50 pepitas de albaricoque como postre. Y es que los oriundos de este valle miden la riqueza de una persona en árboles de damasco.

La vitamina B-17, también conocida como “Laetril” o amigdalina, fue descubierta por el Dr. Krebs, que logró identificar a este compuesto como parte de la familia de los nitrilosidas que se encuentra en abundancia en más de 1200 plantas en todas partes del mundo.

Abunda, especialmente, en la semilla de las frutas de la familia Prunus rosacea, (almendro, albaricoque, cerezo, endrinas, nectarina, durazno y ciruela). También la hay en diversos pastos, en el maíz, en el sorgo, en el mijo, en el cazabe, en la semilla de lino, en las semillas de manzana y en muchos otros alimentos que han ido siendo descartados del menú del hombre moderno.

La molécula de B-17 se compone de dos unidades de glucosa, una unidad de benzaldehido y una de cianuro (ambas tóxicas por separado), estrechamente ligadas.

La célula normal tiene dos enzimas para metabolizar este compuesto: la primera, la B-glucosidasa , desarma la molécula de la vitamina B en sus componentes. La segunda, la rodanasa, es el antídoto celular al venenoso cianuro. Esta enzima, que neutraliza a tan potente químico sólo se encuentra en las células sanas. En las cancerosas no existe nada que pare la destructora acción del cianuro liberado en la reacción protagonizada por la β-glucosidasa. Así que en estas células se produce una destrucción masiva: el cianuro les roba el oxígeno matándolas de anoxia y se produce la destrucción celular absorbiéndose los residuos resultantes.

En la época hacia los fines de la década de los años 60 y los comienzos de los 70 hubo gran agitación política-legal, primordialmente en el estado de California (EE.UU.) a causa de la prescripción médica de la vitamina B-17.

A principios del año 1974, la Comisión Médica del estado de California presentó acusación formal en contra del Dr. Stewart M. Jones por haber usado “Laetril” en el tratamiento de pacientes con cáncer. Sin embargo, se supo más tarde, que uno de los miembros de esa comisión acusadora, el Dr. Julius Levine, usaba “Laetril” para su propio cáncer. Cuando esto salió a luz durante los trámites legales, el Dr. Levine renunció a su cargo antes de verse en apoyo al acusado Dr. Jones.

La FDA (Food And Drug Administration, es la oficina federal de los EE.UU. que regula los medicamentos y alimentos de consumo público) anunció el 1 de Septiembre de 1971 que no había encontrado “evidencia terapéutica que justificara estudios clínicos de la eficacia de la vitamina B17. Por consiguiente, se anunció que estaba prohibido promover, vender o investigar el “Laetril” en los EE.UU.

Para mediados de la década de los 70 ya se habían publicado, en los EE.UU. más de 26 informes de médicos que habían estudiado y recetado el Laetril con buenos resultados en el tratamiento del cáncer.

Actualmente, el uso del “Laetril” es legal en 24 estados americanos y en otros 17 países como México, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Bélgica y Filipinas, entre otros.

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