miércoles, 18 de abril de 2012

La filosofía de la enfermedad

La filosofía de la enfermedadAcerca de la Historia y la Filosofía del significado de Enfermedad y Salud a través de toda la historia: Interpretaciones y Conceptos "¿Cómo podemos mantener la salud sino tratando la enfermedad?" Percepción subjetiva e importancia social. El desarrollo de nuestro concepto actual de enfermedad.

La salud y la enfermedad son tan parte de nuestra vida como lo son comer y beber dormir y estar despierto. La definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la salud; "Salud es la ausencia de enfermedad y enfermedad es ausencia de salud" expresa la comprensión general de la población.

Resulta muy compleja la forma en que un individuo percibe la salud y la enfermedad. Alguien que tenga un resfriado común puede sentirse realmente enfermo, en tanto una persona con una pierna o brazo fracturado puede sentirse muy saludable. Tutu, un amigo de Nelson Mandela, el presidente de Sudáfrica, se le diagnosticó recientemente un cáncer de próstata. "Me sentía totalmente saludable", fue su comentario, "hasta que el doctor me diagnosticó estar enfermo". Dichos dictámenes médicos crean a menudo un estado de ánimo catastrófico del cual resulta muy difícil escapar.

Todo el mundo reacciona de una forma diferente a la salud y la enfermedad, y por tanto cada persona se enfrentará diferentemente a un nivel emocional, racional, físico y espiritual. Cada sociedad ha desarrollado líneas de dirección básicas con relación a la comprensión de la salud y la enfermedad, y también sobre que tratamientos y métodos de curación son ofrecidos y aceptados. Aunque reaccionamos en una forma altamente individual a nuestras enfermedades personales, nuestra educación y el medio social determinan nuestra percepción. Nuestra propia cultura no nos permite un gran alejamiento de las normas aceptadas. Somos castigados si no seguimos las reglas escritas o no escritas. Sentiremos sanciones de diversos tipos si nos comportamos en una forma que sea diferente a la norma social.

Los mitos de todas las culturas antiguas hablan de una era dorada, un paraíso que estuvo libre de todas las enfermedades. Aquellos tiempos fueron seguidos por un periodo difícil en el que la humanidad tuvo que luchar contra muchas enfermedades. La Biblia describe por qué la madre y el padre de toda la humanidad tuvieron que abandonar el paraíso: Eva le dio a Adán la manzana del árbol del conocimiento y tuvieron que abandonar el paraíso, castigados por desobedecer la ley de Dios. En la mitología griega, Prometeo robó fuego del cielo (el uso del fuego era sólo para los Dioses), y la humanidad fue castigada por abrir la caja de Pandora. Todas las enfermedades y penas de la humanidad fueron las últimas en volar fuera de la caja.

Desde el fin de la Era Dorada la humanidad ha tenido que enfrentarse con las calamidades y el Diablo. Una de las desgracias y una forma de sufrimiento fue la enfermedad. La historia no nos dice desde cuando la enfermedad fue empezada a ver como una forma específica de sufrimiento.

El Veda Hartara de la antigua India no nos habla de la oración que ayudó a la gente que había enloquecido. Las enfermedades mentales, causadas por el Diablo, podían ser aliviadas a través‚ de oraciones a Dios. Una vez más, resulta difícil diferenciar entre enfermedad y otras formas de sufrimiento. Pero todas las calamidades son una consecuencia del pecado contra Dios y causadas por el Diablo. Los métodos de curación de la Veda Hartara son oraciones y no métodos médicos.

Las culturas del antiguo Egipto y Mesopotamia tuvieron una percepción muy similar de la enfermedad, y por tanto el tratamiento era muy similar. La enfermedad fue descrita en los antiguos escritos como un complejo sistema de síntomas que estaban relacionados con ciertas partes del cuerpo. No obstante, vale repetir una vez más que las enfermedades recaen sobre una persona. Muchos nombres de enfermedades y síntomas están vinculados o identificados con los nombres de demonios o dioses.

Pero ya encontramos en esas culturas como especie de un diagnóstico; una prognosis y métodos de tratar la enfermedad. Se puede encontrar ya en las escrituras del Viejo Reino de Egipto referencias de cómo puede ser o no tratada una enfermedad, y si un tratamiento es considerado exitoso. Las pinturas y los escritos de ambas culturas se diferencian claramente, en relación con diferentes tipos de enfermedades: lesiones externas y enfermedades internas. En Mesopotamia la lectura e interpretación del Omen evolucionó hacia una forma muy especial de arte, la cual informaba al personal médico acerca de la causa de la enfermedad, y también del posible tratamiento. No sólo podían los humanos ser afectados por enfermedades. Algunas enfermedades, tales como el Zara'th, traducida como la Lepra, también afectarían casas y jardines.

Ambas culturas percibieron las enfermedades como una expresión de impureza ritual, que podía ser despejada con el uso de rituales purificadores. Las enfermedades también fueron percibidas como un castigo cuando se violaban tales, reglas sociales, o delitos planeados de forma consciente contra humanos y dioses. Las enfermedades también podían ser infligidas por hechiceros, demonios y por los dioses.

Aquellas viejas sociedades no funcionaban de acuerdo al pensamiento y el razonamiento lógico. Por tanto no podía encontrarse un concepto que fuera válido para toda la sociedad. Los conceptos de aquellas sociedades estaban basados en una comprensión mágica de la salud y la enfermedad. Se aceptaba la conexión entre el corazón y el pulso, así como la existencia de sangre, venas y arterias. Se conocía que la sangre viaja a través de las arterias, y transporta la enfermedad a través de este proceso por todo el cuerpo. Las enfermedades eran tratadas con colores, hierbas, ungüentos, sacrificios, rituales y oraciones. Los antiguos egipcios embalsamaban a sus muertos para protegerlos contra los demonios. Si los muertos no eran tratados adecuadamente, sus cuerpos desarrollaban una enfermedad que finalmente los destruiría. Esta enfermedad fue llamada Whdwys e identificada con el nombre de un demonio. Se comprendió en posteriores culturas egipcias que la enfermedad/demonio Whdwys estaba vinculada a ciertos procesos biológicos. En la historia de la enfermedad, la adquisición de este conocimiento constituyó un punto de viraje, responsable del cambio de percepción, de un entendimiento arcaico a una forma racional y sistemática de ver la enfermedad así como de tratarla. Este enfoque ha sido desarrollado posteriormente por los Hind£es, griegos y chinos.

El Samahita Caraka de la India concibe "la salud como la más alta fuente de riqueza, alegría y redención", en tanto las enfermedades destruyen la salud, una buena vida y la propia vida. La salud, pero también la enfermedad "viven" en la mente y el cuerpo humanos. El aire, la flema y la bilis son las tres doshas responsables del desarrollo de enfermedades, en tanto la pasión y la desilusión son responsables de las enfermedades de la mente. La medicina ayurvédica es un sistema de diagnóstico y método de curaciones de largo alcance y abarcador de todo, y está insertado en una comprensión profundamente holística de la vida y la filosofía. El cuerpo puede ser tratado con métodos somáticos (tales como cambios de hábitos de alimentación, ungüentos, hierbas, etc ), pero también con métodos espirituales, y las enfermedades mentales pueden ser tratadas con actividades religiosas y filosóficas, fortaleciendo el alma y aprendiendo a concentrarse. Aunque las enfermedades son causadas por muchas razones externas e internas de la mente y el cuerpo, los demonios pueden jugar un papel causando enfermedades. La salud y la longevidad fueron altos objetivos en la filosofía hindú y el arte de vivir. La medicina ayurvédica india moderna está considerada como la medicina de más largo alcance entre un amplio círculo de profesionales.

La medicina china y la india son muy similares. La salud y la enfermedad son parte de la filosofía del TAO, la base filosófica y religiosa de la sociedad china. Los principios básicos del Taoyel Yang y sus interacciones, se expresan en todos los otros principios de la vida tales como macho y hembra, positivo y negativo, blanco y negro, etc. La salud y la enfermedad son expresiones del microcosmos humano, con todos sus paralelos en el macrocosmos. La salud y la longevidad pueden ser alcanzados llevando una vida acorde con las reglas del TAO.

En las ediciones nros.4/96, 1/97 y 2/97 de espaciotime publicamos un extenso artículo sobre "Curación en el Lejano Oriente" por el Dr. M. Jaschke. En la comprensión china de la medicina los 5 círculos del cuerpo están vinculados a los 5 elementos: agua, fuego, aire, metal y madera. La enfermedad se desarrolla cuando esos círculos no están equilibrados. La medicina china también considera las circunstancias individuales de la vida, la filosofía general y la actitud de una persona hacia la vida y la salud o la enfermedad, en relación directa con la salud y la enfermedad.

El Shintoismo tuvo una visión diferente. Esta religión fue fundada por Gyogi, un monje coreano en el siglo 7. La misma combinó la vieja religión del Japón con el Budismo, y propició un alejamiento de la vieja cultura japonesa de la cultura antigua tradicional china previamente aceptada. Los venerados Dioses Shinto (espíritus de la naturaleza y héroes nacionales) eran considerados como una incorporación de Buda. Según esta creencia, la humanidad vive en un mundo de considerables cambios, en el cual el individuo y la humanidad son parte del todo, y por tanto actúan como parte activa y contribuyen al constante proceso de cambio de la vida (ver artículos de Juan Manuel Vázquez) acerca del Shamanismo de su cultura).

Para los griegos, la salud era también uno de los objetivos más deseable en la vida. El escritor griego Theornis habla de la salud como "el objetivo más deseable en la vida de alguien". La enfermedad era detestada, y el proverbio griego "orandu mestut sit mens sana in corpore sano (tu oración debe ser por una mente sana en cuerpo sano" resalta la comprensión griega de la salud y la enfermedad. Por tanto, la medicina griega se hizo muy compleja y alcanzó un alto lugar en la sociedad. Las nociones de salud y belleza estaban ligadas, y la higiene jugó un importante papel en la antigua sociedad griega. La gente empleaba gran cantidad de tiempo en esforzarse por ser saludables y bellos. La antigua literatura griega describe cualquier problema de la salud y la belleza como una enfermedad. La salud es considerada como estar en armonía con la naturaleza, en tanto que la enfermedad está en contraste con la naturaleza.

En la historia, la cultura griega está considerada como la primera donde el concepto de salud y enfermedad difieren fundamentalmente de los primeros conceptos bárbaros, debido a que los griegos fueron los primeros en clasificar las enfermedades de forma metodológica y en tratar a los pacientes en correspondencia.

Hipócrates (460-377A.N.E.) está ampliamente reconocido como el fundador de la Medicina Occidental. Todos los médicos del hemisferio occidental aún hacen el juramento a Hipócrates, el cual es la base de la ética médica occidental. El enseñó que la causa de todas las enfermedades del cuerpo tiene su raíz en las actitudes humanas, y está influenciada por factores "divinos" tales como el frío, el viento y el sol. Las enfermedades epidémicas son causadas por la contaminación (miasmata) que viaja através del aire y es inhalada por la gente en las regiones contaminadas. No obstante, encontramos de nuevo una conexión con los Dioses, ya que se considera que la miasmata es causada por las actividades del sol, el cual es el símbolo del Dios Apolo. Los mitos griegos promulgan que Apolo envió plagas a Tebas, ya que ésta había sido contaminada por las "heroicas acciones" de Odipus.

Este punto de vista es similar a la comprensión de la filosofía india y su concepto del Karma: la responsabilidad de los hechos y las acciones extendiéndose por varias generaciones. En la tradición judeocristiana los descendientes de Adán y Eva tienen que soportar la pesada carga del pecado original. Los pecados del padre serán observados en él hijo.

Muchos de los viejos manuscritos han sido probablemente escritos en Kas, el lugar de nacimiento de Hipócrates. La noción de la enfermedad fue particulariza da por Hipócrates y sus seguidores, quienes nombraron y clasificaron tales enfermedades como tuberculosis, neumonía, pleuritis y "enfermedades sagradas" tales como la epilepsia. Los síntomas de un paciente estaban relacionados con varios caracteres aún usados hoy en día, sanguíneo, flemático, colérico y melancólico. Se podía mantener la salud, ante la visión de los griegos, adoptando un estilo de vida moderado. "Moderación en todas las cosas". (Epicúreo Siglo 3 A.N.E.). Los epicureanos creían en la moderación y la importancia del placer para una vida feliz; la otra escuela filosófica fuerte del pensamiento fue la Estoica que creía en la ley divina y la aceptación de la voluntad divina. La salud, la belleza y la felicidad eran no obstante, los objetivos más importantes en la vida para los griegos antiguos. Los mismos sólo podían ser alcanzados y mantenidos, si la persona era capaz de organizar su propia vida en una forma adecuada, usando su propia fuerza según sus capacidades.

La idea clásica es que la salud es una expresión real de simetría y belleza, simbolizando la belleza espiritual y por tanto la salud espiritual. El proverbio romano "Mente sana en cuerpo sano", ha sido una consigna para los eruditos durante más de 1 000 años.

El sufrimiento en general, y el sufrimiento en particular, durante una enfermedad, era considerado por la mayoría de las culturas, como un resultado de la desobediencia de las reglas de la cultura o de los dioses respectivos. El Cristianismo, una religión monoteísta, basada en el concepto de un creador como fuente de la vida, postula las enfermedades como una forma de castigo por la violación de las reglas dadas por Dios (los 10 mandamientos). Además, la religión cristiana considera adicionalmente las enfermedades y el sufrimiento como parte de la enfermedad, como una posibilidad para la redención eterna. La vida de Jesucristo fue el primer ejemplo de este concepto. La alimentación en público por parte de Cristo y su explicación: "Ellos no necesitan un doctor aunque estén enfermos", es un ejemplo de su enfoque. (Mateo9:2-7). Sus acciones estuvieron basadas en la comprensión de que el pecado es una enfermedad en sí misma, que necesita cura. El lado místico del cristianismo trata la enfermedad con orgullo, porque a través del sufrimiento de una enfermedad uno castiga y humilla la lujuria de los sentidos. El sufrimiento es visto, por tanto, como una virtud que castiga la lujuria carnal. Por esa razón el trabajo con los que sufren de lepra es considerado como trabajo divino, porque uno puede obtener respeto y estima de los individuos y la sociedad, y además la promesa de adquirir atributos santos. Muchos pensadores, através de la historia, se han preocupado por el problema de porqué tantos filósofos, políticos y poetas destacados, así como artistas despliegan un temperamento melancólico y también sufren de enfermedades crónicas. Esto parece ser un problema típico del Occidente Cristiano. Los grandes filósofos del Oriente, tales como Buda, Lao-Tse y Confucio, llevaron una vida normal, y no experimentaron más enfermedades severas que sus congéneres.

El aumento del sufrimiento, independientemente de su enfermedad, va de la mano con el desarrollo del crecimiento de la individualidad: si alguien puede lograr algo a partir del sufrimiento, tal como ir al cielo con una camisa más limpia, será la consecuencia del fortalecimiento de la posición del individuo en la cultura. La fundación del cristianismo, con sus raíces en la religión judía, asume que todos los seres humanos son imágenes de Dios. Este enfoque hace énfasis en la importancia de la propia individualidad de una persona. De forma, que había tenido lugar un cambio fundamental con relación a la comprensión de la vida: el significado de la vida ya no era una adaptación al ciclo de la vida como en el sintoísmo y en las viejas filosofías y religiones shamanísticas, sino que estaba ligado al esfuerzo del individuo, la salud personal y el éxito individual. Esos objetivos de la vida se hicieron predominantes através de nuestra historia, y particularmente durante la revolución industrial, para las sociedades cristianas, de la mano con el amor de hermandad, para ayudar a aquellos que tuvieran menos suerte o menos salud. La comprensión del valor propio de uno mismo varió, de esta forma, en el proceso de la historia: de ser un miembro de la comunidad, insertado en el ciclo de la vida a ser un individuo independiente; tratando de probar su valor propio, así mismo ya su creador, teniendo éxito en la vida.

Los conceptos de enfermedad, en las diferentes sociedades de nuestra cultura, fueron moldeados también por la existencia de diferentes enfermedades. Según se mencionó anteriormente, las culturas egipcias ya tenían los primeros medios de un diagnóstico que podían considerarse como los cimientos de una medicina de diagnóstico, y que se desarrolló cada vez más através de los siglos. Durante la Edad Media y el Renacimiento, prevalecieron muchas enfermedades infecciosas que costaron muchas vidas. Los autores árabes y romanos de su tiempo trabajaron sobre el viejo concepto de las infecciones y las enfermedades infecciosas, pero no existía un concepto claro y abarcador como tal. Las razones de las infecciones eran muchas: podían ser desarrolladas dentro del cuerpo, como resultado del desarrollo de la enfermedad o por otras influencias tales como las estrellas. Por eso es que, por ejemplo, el nombre de la infección del virus sea influenza, influido por las estrellas. Las grandes epidemias tuvieron lugar en la plaga de 527-565 (del Imperio Justiniano), la epidemia de cólera (mediados del siglo XVIII), en Londres (1665) y también en Marsella (1720) como las últimas grandes epidemias en Europa. La más terrible de todas las epidemias fue la de la lepra durante la Edad Media. Ya en 1495, la sífilis desarrolló un carácter epidémico.

El crecimiento del conocimiento médico indujo a una definición más clara de las enfermedades epidémicas: su carácter infeccioso era siempre el mismo de persona a persona. Este enfoque antológico, de ver la enfermedad como real, y darle una existencia independiente, estaba basado principalmente en las ideas de Paraceiso (1678-1541). La enfermedad era definida por esta escuela, como parásitos causados por factores externos, e independientes de las circunstancias personales del individuo.

El inglés William Harvey (1578-1657) asumió una vida individual de tumores y planteó que las enfermedades que eran causadas por infecciones o envenenamiento poseían su propia vitalidad, en el lenguaje actual: su propia energía.

Thomas Sydenham (1624-1689) fue uno de los fundadores de la Nosología, la ciencia de clasificarlas enfermedades. Sydenham creía que la causa de las epidemias eran cambios ocultos e inexplicables en el centro de la tierra, que liberaban vapor, el cual cambiaba la calidad del aire y hacía a los humanos más susceptibles a las epidemias. Otro importante papel de la existencia de las epidemias eran factores ocultos, inexplicables y causantes de ansiedad.

Linne (1701-78), Boissier de Sauvages (1706-67), Cullen (1710-90), Pinell (1745-1826) y Schoenlein (1793-1864) crearon sistemas nosológicos, en los cuales las enfermedades eran clasificadas en grupos, especies y géneros sobre la base de sus síntomas clínicos. Este sistema de clasificación es aún la base de nuestra comprensión moderna de la enfermedad .La comprensión científica de la medicina la subsecuente instrucción a los médicos están basadas en las siguiente premisa: puede hacer un diagnóstico basado en la clasificación de los síntomas, y prescribir el medicamento necesario, según el listado. No necesita, por tanto, una investigación o ó comprensión mayor, con relación al paciente o a la enfermedad dentro de este sistema, ya que el médico puede alcanzar el diagnóstico y el método correcto de tratamiento, a través del sistema de clasificación. Este sistema de diagnóstico se ha establecido firme e irrevocablemente en nuestro sistema de salud.

Las teorías del filósofo francés Descartes fueron muy influyentes durante la era de la razón, através de todo el mundo occidental, y lograron ser particularmente fuertes en el mundo médico. La mente humana fue puesta en primerísimo lugar, y era por tanto muy superior a otras formas de vida. Descartes, sus eruditos y sus sucesores, percibieron los cuerpos de los seres humanos y los animales como máquinas sin alma, pero los humanos podían conectar el cuerpo y el alma através del proceso consciente del pensamiento. El cuerpo es una máquina perfecta, y se transforma, a través de la enfermedad, hacia una máquina imperfecta. Ninguna máquina posee la capacidad de autorregulación, sino que necesita ser reparada por fuerzas externas. Con este punto de vista, las enfermedades no requerían de ningún proceso de curación, debido a que si el cuerpo tenía fallos, en consecuencia los síntomas del cuerpo eran considerados como interferencias que tenían que ser analizadas, clasificadas y reparadas. Todos los procesos de la naturaleza eran considerados como ciegos e inconscientes, y sólo podían ser destructivos. La visión tradicional de la madre tierra y la naturaleza como un "ser benevolente" era ahora considerada como barbárica. La naturaleza real de todas las cosas era ahora la percepción racional de la mente humana, cuya labor era detectar los procesos de interferencia y eliminarlos. Este concepto es aún hoy el cimiento de nuestra creencia consciente y/o inconsciente, y por tanto el principio de nuestras acciones.

La filosofía Cartesiana, el cimiento filosófico de la era de la razón, consideraba la razón sólo como una propiedad del cuerpo, en tanto que el delito, los pecados y las enfermedades heredadas eran vistos como enfermedades del alma.

La profesión médica se dividió durante la Edad Media: los doctores locales y los médicos estaban organizados ahora de forma diferente. Los médicos estaban ahora en el mismo sindicato de los barberos. Eran responsables de todo el tratamiento externo del cuerpo, tales como heridas, abscesos, dislocaciones, enfermedades de la piel, tumores, hernias y cataratas, en tanto los doctores locales eran responsables de

Las enfermedades internas. Por esa razón, el médico tiene aún hoy una posición inferior dentro de la jerarquía médica, aunque son altamente respetados por la sociedad y los pacientes.

Con el uso del estetoscopio (1819), la profesión médica se hizo más y más independiente de la percepción personal del paciente. Esta nueva "objetividad" encontrada, era ahora de buen uso en los nuevos hospitales en desarrollo en las naciones industriales. Los pacientes de estos hospitales provenían de los abarrotados y empobrecidos barrios bajos y fueron los primeros conejillos de indias de la nueva "objetividad" de la industria médica. El desarrollo de estos estados modernos también estimuló la recopilación y análisis de la estadística, y de esta forma fue finalmente posible comparar los síntomas de las enfermedades en una escala mayor. La Nosología fue extendida y elaborada, y con este acontecimiento se estableció el enfoque mecanicista de la enfermedad y su tratamiento médico. Las grandes epidemias fueron "controladas" con el desarrollo de la vacunación, y el paso siguiente en esta dirección fue el descubrimiento de los antibióticos (al final de la Segunda Guerra Mundial). Ahora la profesión médica era capaz de "controlar" las infecciones bacterianas. El paso más reciente en el progreso del control total, es el desarrollo de la ingeniería genética: hasta ahora la mejor posibilidad de reparar una máquina defectuosa, nuestro cuerpo. La correción cosmética de narices, el "mejoramiento"de los órganos sexuales, tales como el alargamiento del pene o la correción de la vagina, resultan procedimientos comunes. Cada vez más, aparecen historias de horror en las revistas y periódicos acerca de implantes de silicona y de enfermedades a largo plazo, así como de discapacidades y efectos a largo plazo de dichos procedimientos. Pero, hasta el momento, no sabemos nada de los efectos a largo plazo en la humanidad, como resultado de la ingeniería genética. Estamos aún aprendiendo cada vez más, acerca de los efectos a largo plazo de las terapias hormonales que fueron consideradas durante muchos años como la nueva maravilla de la medicina moderna. (Ver el artículo de Sherill Sellman: "Una píldora amarga que tragar").

Nuestra comprensión actual de la enfermedad está basada, por tanto, en el enfoque individual derivado del Cristianismo, y en el crecimiento de la llamada objetivación de los síntomas a los cuáles somos reducidos y tratados en consecuencia.

Las principales contradicciones e inconsistencias, dentro de una sociedad, siempre reflejan diferentes actitudes y posiciones, pero también muestran como la gente reacciona y se enfrenta a las reglas y problemas postulados por la sociedad. Hemos definido aquí como la salud y la enfermedad pueden ser consideradas como sistemas de creencia cultural, con los que, en mayor o menor grado, se identifica la gente de las respectivas culturas.

Por ejemplo, existe por una parte una profunda conexión entre la era de la razón y la Revolución Industrial. En esto se basa el desarrollo del racionalismo y el funcionalismo, y por otra parte el romanticismo de su tiempo. La tuberculosis fue la enfermedad de la Revolución Industrial, de la misma forma que la sífilis fue parte de los finales del Renacimiento, y la melancolía parte de la era barroca. Un porciento muy alto de la población trabajadora sufrió de tuberculosis, como también muchos científicos y artistas tales como Novalis, Chopin, Schiller, Bayle y Laennec, dos investigadores de la tuberculosis. La enfermedad y el sufrimiento causados por la misma fueron descritos extensamente en poemas y canciones, y a menudo algo glorificados.

Las contradicciones de nuestro tiempo también se relacionan con el Romanticismo. Una fuerte posición en la cultura occidental -particularmente en los países sajonesera conservarse saludables a fin de venerar a Dios. Dos objetivos predominantes de la vida caracterizan nuestras sociedades occidentales: primero existe la necesidad de la salud, estrechamente relacionada con la belleza externa, y en segundo lugar la riqueza y la prosperidad estrechamente relacionadas con la comprensión de la seguridad. Los idealistas y los materialistas coinciden en considerar la importancia de estos objetivos. Un grupo (los materialistas) necesitan el dinero para comprar salud y belleza y el tratamiento necesario para obtenerlos. El otro grupo (los idealistas) están proyectando sus esperanzas y deseos hacia otra dimensión, que promete un tiempo más feliz, la salud y la vida eternas. La mayoría de los grupos, y muchos seguidores de la Nueva Era y en particular los trabajadores de labores ligeras, pueden ser insertados en esta categoría.

La luz y la sombra son una unidad, la mayoría de la gente asocia "lo bueno y lo malo" con esto. Por esa razón, la gente enrumba sus objetivos en la vida hacia el logro del "esclarecimiento" sin integrar su lado oscuro, y separan esta unidad a costa de perder contacto con el lado segregado. Pierden contacto con la tierra, falta el contacto con la madre tierra. Mucha gente insatisfecha con sus vidas lucha por un "rápido esclarecimiento", y se orientan hacia la Nueva Era u otros movimientos esotéricos. Esto a menudo conduce a problemas aún mayores en cada nivel porque, tratando de resolver problemas de la vida de un solo lado, sólo los intensifican en vez de resolverlos. El conflicto y las enfermedades tienen que ser dominados aquí y ahora a un nivel holístico, la energía que ha causado la enfermedad tiene que ser comprendida y aceptada para activar las propiedades curativas del individuo. Sólo entonces, el cuerpo aceptará el apoyo de otros métodos en su proceso de curación. Cada deseo de evitar la confrontación con tus propios procesos internos, o de sustituir estos con la añoranza de una falsa armonía, causará ilusiones bien en esta dimensión o en otro nivel y alimentará las energías que niegan la vida. En este tipo de procesos la gente no toma la energía causante seriamente, sino que trata en su lugar de evadir los problemas.

Hemos visto ahora que en casi todas las culturas aparece la contradicción básica de la división entre salud y enfermedad. Esta polaridad es el producto del desarrollo histórico de una cultura, en la cual la salud y la virtud están íntimamente ligadas, como lo están la enfermedad y los vicios. Alguien que esté enfermo no es normal, y tendrá que hacerlo todo por normalizar la situación nuevamente. Una persona que esté enferma no puede trabajar por tanto daña primero a otros, en particular su economía, y en segundo lugar así mismo porque la enfermedad y el pecado están aún estrechamente conectados en la comprensión, tanto de la parte consciente como inconsciente, de las personas. Todos los milagros de curación en el Nuevo Testamento realizados por Cristo, siempre incluyeron la redención de los pecados. La enfermedad ha sido fuertemente incriminada en la sociedad moderna, y por lo tanto la presión sobre el individuo para conservarse saludable es muy alta porque está basada en el miedo: el miedo a no ser normal, el miedo a ser dependiente de otros, el miedo a la muerte, ya que el "negocio del miedo" resulta muy lucrativo.

Cuando en su búsqueda de ayuda el paciente visita finalmente al médico, se encuentra con el simple conocimiento médico de los hechos por parte del doctor, que trata de ubicarlo dentro de las categorías de una causalidad estrictamente patofisiológica, y que reducir el papel de los límites del paciente al funcionamiento de ciertos órganos: la relación del médico y el paciente pierde completamente cualquier interacción personal, y se convierte en una relación entre dos objetos.

El número creciente de "pacientes insatisfechos terapéuticamente" refleja el ciclo perpetuo de los intentos médicos, al que le faltan sus metas, especialmente porque el sistema no investiga la causa de la enfermedad sino que simplemente observa los síntomas del paciente y trata entonces solamente el síntoma como la enfermedad. Cuanto más complicados se hicieron los métodos de diagnóstico y terapia, tanto más necesario se hizo que el paciente fuera tratado en un hospital. Esto es un suceso que constituye también parte del ciclo perpetuo. El problema, no obstante, se intensifica también por la existencia de diferentes disciplinas médicas altamente especializadas en nuestras ultraeficientes sociedades modernas, donde los hospitales son administrados a la manera de grandes compañías.

Shapiro describe (1959) la historia de la medicina occidental como la historia de los placebos, en tanto Jores (1962) y von Kress (1964) en estudios de la medicina occidental postulan que los médicos son los creadores de las enfermedades. Ellos reconocen que el sistema médico, dirigido de una forma ingenuamente científica, es un error profesional a gran escala. Esto se demuestra por el aumento creciente de enfermedades funcionales. El crecimiento del movimiento de curación alternativa es también el resultado de la insatisfacción de los pacientes.

De forma que el paciente moderno se encuentra en el medio de una amplia gama de conflictos que están caracterizados por las siguientes polaridades:

a) Grandes contradicciones culturales de la salud como una virtud, y la enfermedad como un vicio y un pecado.

b) El conflicto social de una creciente individualidad junto a una creciente llamada objetividad, dando como resultado una desindividualización de los síntomas y su comercialización.

c) La necesidad de la enfermedad en nuestra cultura, debido a una gran industria farmacéutica, todo el sistema de salud y el gran mercado de terapeutas de todas las tendencias y también varios grupos ideológicos que dependen financieramente de esto.

d) Los muchos atributos idolatrados de belleza y juventud en nuestra cultura, el temor general a ser diferente; el temor a envejecer y el tabú concerniente a la muerte.

e) La adicción general de nuestra sociedad a la eternidad.

f) El síndrome de ayuda de numerosos grupos religiosos u otros grupos alternativos integrados a una misión que promete rescatar a todos, a fin de asegurarse la salvación para sí mismos.

Además de todo esto, el paciente tiene que enfrentarse a remedios basados en un diagnóstico que sólo necesita buscar interferencias a fin de clasificarlas y eliminarlas. Se ha perdido una comprensión profunda de las conexiones internas y externas de la vida, la inserción del individuo en el todo, tales como las mareas, los elementos y el cosmos, y que existe sólo en enfoques rudimentarios de pequeños grupos de la sociedad. Estos a menudo son considerados como grupúsculos o charlatanes.

De forma que no resulte sorprendente que la salud en nuestra sociedad prometa la libertad, es decir ser libre. En tanto la enfermedad signifique que el paciente está atrapado en la red como ya se ha descrito, abandonado a su propia suerte, teniendo que encontrar una salida al tiempo que la energía de su vida se ha debilitado.

Al experimentar una sensación de desamparo, y quedar abandonado sin orientación, el paciente enfermo acudirá a la medicina alternativa prometedora de una salida. Lo que no todos nos percatamos, es que el practicante alternativo está también atrapado en la misma trampa. Ellos, al igual que los médicos y el paciente, son un producto de la misma sociedad. Por tanto, son susceptibles a los mismos puntos ciegos en su percepción. No obstante, los métodos naturales son más saludables para el organismo que la medicación bioquímica. La conciencia del practicante que trata al paciente, puede generalmente ser tan lineal como la de la medicina tradicional: salud, belleza, dinero = éxito, son la motivación y las metas. Desdichadamente, el cliente ya no es significativo, sino el método o el sistema; que necesita probarse así mismo que es el correcto y el único.

La solución a este problema no resulta fácil, y requiere de mucho tiempo y esfuerzo: tenemos que librarnos de las trampas de nuestra cultura, aprendiendo a conocer nuestro cuerpo con todas sus fortalezas y debilidades, para poder ayudarle en sus procesos de curación. Tenemos que deshacernos de la percepción de que nuestros cuerpos son una máquina que siempre deber estar funcionando perfectamente. Resulta realmente más fácil atravesar por dicho cambio de conciencia cuando estamos "saludables", que cuando estamos "enfermos". Ya que en esta situación, estamos aún más debilitados y por tanto más atrapados en la creencia inconsciente de nuestra cultura.

Siempre encontraremos una respuesta a cualquiera de las preguntas que nos hagamos, si sólo buscamos en la dirección correcta, en lugar de esperar ciertas soluciones predefinidas. Esto resulta igualmente válido para nuestro propio cuerpo: nuestro cuerpo tiene su propia farmacia, que interactúa con todo nuestro ser, si aprendemos a usarla adecuadamente. Debemos aprender a lograr el acceso a nuestro propio conocimiento interno. Durante siglos nos hemos acostumbrado a aceptar el conocimiento proveniente del exterior y resulta difícil para nosotros creer que cada uno de nosotros tiene un conocimiento interno que nos ayuda a adaptarnos y a enfrentarnos a todas las situaciones de la vida, y por tanto a enfrentarnos a las enfermedades. En las culturas antiguas la gente enferma preguntaba a los hechiceros, curanderos o a los dioses, al sacerdote y más tarde a los médicos. Muchos pacientes en la actualidad que se resisten a tomar medicamentos químicos, son raudos en tomar cualquier remedio homeopático o natural. El patrón subyacente es, no obstante, el mismo: se espera la ayuda del exterior y por tanto le arrebatamos al cuerpo la oportunidad de desarrollar su propia conciencia. Las enfermedades son a menudo una señal de pasos necesarios en el desarrollo y crecimiento de una persona, y se "disuelven" a menudo exactamente en ese momento, cuando todo el ser comprende profundamente el paso necesario a tomar. Esto resulta así porque ha tenido lugar una integración entre tomar conciencia y la conciencia del cuerpo, que nosotros negamos si tomamos inmediatamente remedios externos en el caso de síntomas ligeros. Tenemos que dejar de ver y sentir el cuerpo como un objeto, y en su lugar, aceptarlo como un farmacéutico viviente con todo su conocimiento interno.


Christa Muths
Master en Letras y Ciencias
Directora de espacio, Centro Internacional de Estudios Holísticos
Editora de Treff-Räume espacio time

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