viernes, 26 de diciembre de 2008

Arquetipo como un patrón dinámico de comportamiento.

Arquetipo como un patrón dinámico de comportamiento.

En este enfoque se reconoce que los arquetipos habitan en el inconsciente colectivo y, destaca que lo que de ellos observamos, son sus efectos organizadores en la conciencia (Jung, 1959/1993, p. 107 y 126-128). Infiriendo a partir de sus efectos, el arquetipo sería un dinamismo organizador, un principio de organización (McDowell, 2001) o un principio formativo (Jung, 1959/1993, p. 93) actuando en el plano de la psique. Esta manera de entender el arquetipo la ejemplifica muy bien Jung: “se puede comparar con el sistema de coordenadas de un cristal, sistema que en cierto modo predetermina la formación del cristal en la lejía madre, sin poseer él una existencia material. Esta sólo aparece en tanto en cuanto cristaliza los iones y luego las moléculas. El arquetipo es un elemento vacío en sí mismo, formal, un elemento que no es más que una facultas praeformandi, una posibilidad a priori de la forma de representación” (Jung, pp. 77-78).

Como principio organizador, el arquetipo no se encuentra solamente en los fenómenos psíquicos, sino también en los físicos y biológicos (Jung & Pauli, 2001, pp. 98 y 126,). Esta visión ya la compartía Pauli con Jung en una carta del año 1953: “Cuando usted dice que ‘la psique es parcialmente de una naturaleza material’ entonces para mi como físico esto toma la forma de una declaración metafísica. Yo prefiero decir que la psique y la materia están gobernadas por principios de ordenamiento no representables en sí mismos, neutrales y comunes” (Jung & Pauli, 106-107 y 113). Cuando estos patrones de organización operan el dominio de la psique, ellos son los organizadores dinámicos de imágenes, ideas y comportamientos; cuando operan en el ámbito de la física, ellos son los principios formativos de la materia y la energía (Card, 1996).

La hipótesis sobre la existencia de principios de organización comunes para psique y materia encuentra respaldo, según Pauli, en el poder de los números para referirse a la realidad: “La existencia de ideas matemáticas que también pueden ser aplicadas en la física me parece solamente posible como una consecuencia de la homo-usia [identidad esencial] del mundus archetypus. En este punto, el arquetipo del número siempre entra en operación….Es este arquetipo del número que en última instancia hace posible la aplicación de las matemáticas en la física. Por otra parte, el mismo arquetipo tiene una conexión con la psique (trinidad, cuaternidad, mántica, etc.)” (Jung y Pauli, 2001, p. 106 y 107). Esta idea fue apoyada por Jung: “[el número] puede bien ser el más primitivo elemento de orden en la mente humana…por lo tanto definimos los números psicológicamente como un arquetipo de orden que se ha hecho consciente” (Card, 1996; ver también Jung y Pauli, 2001, p. 127). Marie Louis Von Franz, que continuó la exploración de estas ideas de Pauli y Jung, escribe: “Los números naturales parecen representar los típicos, universalmente recurrentes, patrones de movimiento común de la energía psíquica y física. Ya que estos patrones de movimiento (números) son idénticos para ambas formas de energía, la mente humana aprehende el fenómeno del mundo externo. Esto significa que los patrones de movimiento engendran “modelos de pensamiento y de estructura” en la mente humana, lo cuales pueden ser aplicados al fenómeno físico y lograr una congruencia relativa” (en Card, 1996).

El arquetipo puede actuar como un dinamismo organizador en el cuerpo: “el arquetipo puede ser experimentado como un dinamismo fisiológico” (Ramos, 1994, p. 58). Las tempranas investigaciones experimentales que llevó a cabo Jung, mostraron que existía un correlato entre ciertas respuestas fisiológicas (sudoración respuesta galvánica, modificaciones al ritmo cardíaco, etc.) y ciertos contenidos emocionales (vergüenza, temor, ira, etc.). Por otra parte, Jung observó que lo emocional era un aspecto constitutivo de los complejos, los cuales pueden ser entendidos como: “una colección de imágenes e ideas, agrupadas alrededor de un centro derivado de uno o más arquetipos, y caracterizado por un tono emocional común” (Samuels, A., Shorter, B., & Plaut, F, 1986, p. 34). Esta definición muestra entonces una vía de acción de los arquetipos en lo biológico, ya que, al ser los organizadores de los complejos, constelan también una cierta dinámica en la fisiología del cuerpo.

Para esta tesis es de particular interés entender el arquetipo como un principio de organización del comportamiento, ya que si nos fijamos en ciertos patrones de comportamiento y no en las imágenes que la actividad nos trae, podría postularse la existencia de un arquetipo del juego. En mi opinión, este entendimiento parece tener respaldo en la siguiente afirmación de Jung: “Este término [arquetipo] no está para denotar una idea heredada, sino un modo heredado de funcionamiento psíquico, correspondiente a la manera en la que el pollo emerge del huevo, el pájaro construye su nido, un cierto tipo de avispa pica el ganglio motor de la oruga, y las anguilas encuentran su camino a las Bermudas. En otras palabras, es un ‘patrón de comportamiento’” (citado en Young-Eisendrath, 1991, p. 62). En otro lugar, respecto a los arquetipos, Jung escribe que: “representan la mera posibilidad de un cierto tipo de percepción y acción” (1936, p. 47).

Stevens en su libro Archetype Revisited (2003) destaca las congruencias entre la hipótesis arquetípica de Jung y nociones similares provenientes de la biología, etología y sociobiología. Mientras Jung registró similitudes en los símbolos estas otras ciencias han rastreado patrones anatómicos, de comportamiento y recurrencias en los modos de organización social (Stevens, 2003, p. 25). Estas perspectivas resaltan que, tras la aparente diversidad de modos de organización social y comportamiento humano, se encuentra una remarcable uniformidad. Conductas de este tipo son el apego, la atracción sexual, el cortejo, la afiliación social, la amistad, la competencia por los recursos, el comportamiento dominante y sumiso, procedimientos para resolver disputas, el matrimonio, tabús relacionados con la comida y el incesto, ceremonias de iniciación de los jóvenes, ritos funerarios, mitos y, destacables para los propósitos de esta propuesta, el baile, las apuestas, los deportes atléticos y el juego con los coetáneos (Stevens, pp. 25, 45, 69). Stevens indica que tras estos patrones de comportamientos observables se encuentra una matriz arquetípica. Así entendidos, los arquetipos serían “sistemas de disposiciones para la acción”, pudiendo ser concebidos como el “origen común de eventos comportamentales y psíquicos” (Stevens, p. 71). Todos los eventos principales de la vida humana están asociados con ciertas disposiciones arquetípicas no solo en el aspecto ideacional sino también comportamental (Stevens, p. 59).

Con los aportes de Pauli, Von Franz y muchos otros, las ideas de Jung en relación al arquetipo han sido extendidas desde la identificación de motivos comunes de imágenes en la psique a un conjunto de proposiciones que incluyen una hipótesis acerca de la existencia de factores dinámicos de organización operando en la naturaleza, ya sea en la mente, la conducta, la materia, la biología y la sociedad. Esta manera de concebir el arquetipo sugiere una conceptualización de los dinamismos de la materia y la energía en todos los niveles de organización que se encuentran en la naturaleza. También provee un enfoque para entender como es posible el conocimiento de la naturaleza, es decir ofrece argumentos para una postura epistemológica.

Extracto de: Carrasco, Álvaro. (2007). Arquetipo Ludi.

LOS MITOS DE NUESTRA EPOCA

LOS MITOS DE NUESTRA EPOCA
Martes 16 de Octubre de 2007 17:06

Los mitos más importantes en la cultura occidental han estado marcados por la influencia de la religión católica. Sin embargo, desde la época del renacimiento empezó un movimiento que ha llevado a que ahora se haga difícil decir que el catolicismo es el mito principal del mundo occidental. El grupo de católicos en el mundo parece ser cada vez menor y su aceptación del dogma cristiano es más flexible e individualizada de lo que lo era antes. Junto con el retroceso del cristianismo ha habido distintos sistemas ideológicos que han propuesto su propia mitología para el mundo moderno.

A mediados del siglo pasado el comunismo se convirtió, en sus posturas más extremas, en una especie de mitología, donde el lugar central era ocupado por el Estado. Esta visión, que arranca de una postura materialista, postulaba que el sentido de la vida estaba en la búsqueda concertada del bien común y que la felicidad se debería buscar antes de morir. La idea de un paraíso después de la muerte no era, para los más radicales izquierdistas, sino un ardid de los poderosos para impedir al hombre pensar y rebelarse ante las injusticias sociales. La fuerza de esta ideología dio pie a varios movimientos revolucionarios, que se convirtieron en el mito de muchos. Hubo personas que incluso murieron en esa lucha y otros dedicaron décadas de su esfuerzo a la consolidación de la utopía. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones el comunismo falló estrepitosamente en sus objetivos debido a las ineficientes políticas económicas, administrativas y, sobre todo, debido a la preeminencia del colectivo a costa de lo individual. La sociedad es ciertamente, una de las condiciones necesarias para la existencia del hombre, sin embargo, no se puede llevar esta afirmación al extremo y decir que el individuo existe para la sociedad. “Sociedad” no es más que un concepto para la simbiosis de un grupo de seres humanos. La “Sociedad” o el “Estado” es una aglomeración de portadores de vida y, al mismo tiempo, como una forma organizada de estos, una importante condición para la vida. No es por lo tanto cierto, sostiene Jung (1966), que el individuo puede existir solamente como una partícula en la sociedad. Por el contrario, el individuo está empujado a buscar el desarrollo de su propia individualidad; no respetar esto fue uno de los grandes errores del comunismo. Esta visión pasó por alto que la libertad de cada sujeto para vivir su proceso de individuación lleva, no al individualismo, sino a lo que es común a la humanidad. El proceso de individuación trae la consciencia de la comunidad humana porque nos hace conscientes de lo inconsciente, que nos une y es común a toda la humanidad. Una vez que el individuo se encuentra seguro en sí mismo, hay cierta garantía que la organizada acumulación de individuos en el Estado resultará en la formación de, no una masa anónima, sino de una comunidad consciente (Jung, 1966, p. 108). La condición indispensable para esto es la libertad de elección y la decisión individual. Sin esta libertad y auto-determinación no hay una verdadera comunidad, y, debe decirse, sin tal comunidad incluso el hombre libre no puede, en el largo plazo, prosperar (1996). Todos ahora reconocemos la muerte temprana de la casi mítica propuesta del comunismo.

En buena medida muchos de los grandes mitos y de las religiones han perdido sus argumentos ante la fuerza de las evidencias y los logros científicos. La función cosmológica de los mitos, que se encargaba de explicar el universo, ha sido asumida por la ciencia. Son los científicos, no los profetas, los que nos intentan explicar el origen del hombre y de la creación, siendo capaces incluso de predecir el comportamiento de muchos fenómenos naturales. Los mitos antiguos ya no nos satisfacen para explicar los fenómenos que ocurren en la naturaleza. Para muchas personas la ciencia misma se ha convertido en un mito y solo aceptan como cierto los datos provistos por la ciencia. Es interesante reconocer, en las esperanzas puestas en la criogenia por algunas personas, la misma búsqueda de trascendencia e inmortalidad de los antiguos constructores de las pirámides egipcias.

Ciertamente una mirada superficial del quehacer científico puede llevar a la creencia que ha erradicado la posibilidad de la fantasía y los mitos. Los científicos siempre llegan aun límite y nos dejan frente a un panorama de una belleza, fuerza, complejidad y enormidad nunca antes conscientemente apreciadas en su dimensión real. El trabajo científico no hace sino llevarnos a plantearnos, aunque en otros términos, las mismas preguntas que hace miles de siglos se planteaba ya el hombre. Es interesante observar, por ejemplo, todas las fantasías montadas sobre la ciencia-ficción, así como la permanente preocupación por los orígenes del hombre y la vida extraterrestre. El cine está plagado de taquilleras películas que abordan preguntas sobre el origen del hombre, la vida en el universo y el creador universal. La ficción, en la “ciencia-ficción”, asume para algunos la función explicativa que la ciencia, según su método, ya no puede seguir. De ahí la enorme atracción que ejerce en las personas, sobre todo en los más jóvenes, todo lo relacionado con la tecnología y la “ciencia-ficción”.

La ciencia, por su parte, ha ido, progresivamente, reconociendo tanto su grandeza como su pequeñez. A la vez que la ciencia ha descubierto y transformado mucho del mundo, ha reconocido los límites de los instrumentos y la constitución propia de la indagación humana. La ciencia no pretende alcanzar la verdad última, las teorías científicas son explicaciones tentativas de los fenómenos a partir de lo que ahora se sabe. La ciencia no se acaba con la mejor teoría; la búsqueda siempre continúa. Esto ha resultado ser de enorme importancia para la humanidad. Sin embargo esto también ha menoscabado los sistemas religiosos que se fundaban en ciertos mitos cosmológicos. Las religiones se han debilitado al punto de que muchos ya no abrazan los principios de las religiones tradicionales. Para estas personas, que son muchas en la actualidad, el poder simbólico de los antiguos mitos ha perdido su fuerza. Sin embargo la historia muestra que el hombre no puede vivir sin plantearse ciertas preguntas sobre la trascendencia y contar con cierto apoyo espiritual. La función cosmológica de los mitos ha sido asumida, en buena medida, por la ciencia; no así la función mística, sociológica o pedagógica. Esto nos lleva a pensar que el vacío que ha dejado la progresiva retirada de las religiones tradicionales será llenado por otros nuevos mitos en constelación. Esta nueva mitología, planteaba Campbell, (1988/91) no podrá ser local; él especulaba con un mito planetario para la época moderna. Él pensaba que el nuevo mito debería traspasar las fronteras locales y permitir al individuo identificarse con el planeta. En cierto sentido las predicciones de Campbell han sido correctas y hemos visto como ha ido creciendo la preocupación ecológica en todo el mundo. Nuevos movimientos espirituales, como el New Age, han puesto el respeto y la armonía con la naturaleza como uno de los elementos centrales de su mitología. Similarmente, el Budismo con su propuesta de armonía con la naturaleza de la cual formamos parte, ha ganado adeptos en occidente.

Finalmente debemos reconocer que aunque muchos mitos han perdido su fuerza y otros están gestándose, ha habido ciertas historias que no han dejado de tener vigencia en nuestra época. Un tipo de mito, activo hasta el día de hoy, y de particular interés para la psicología, es el mito del héroe. Estos mitos nos presentan con el viaje al que se enfrenta todo ser humano: las transiciones en la vida, las vicisitudes, los problemas, las potencialidades de desarrollo y las relaciones con otros seres humanos. Las antiguas y nuevas historias del héroe tienen todavía resonancia en el mito personal.

Referencias

Campbell, J.; Moyers, B. (1988/91). The Power of Myth (e-book). E.E.U.U.: Anchor Books.

Jung, C.G. (1966). Psychoterapy Today. En M. Fordham and H. Read (Eds.), .), The Practice in Psicotherapy (Cap. VIII. pp. 94-110). USA: Princeton University Press.

LOS MITOS DE NUESTRA EPOCA

LOS MITOS DE NUESTRA EPOCA
Martes 16 de Octubre de 2007 17:06

Los mitos más importantes en la cultura occidental han estado marcados por la influencia de la religión católica. Sin embargo, desde la época del renacimiento empezó un movimiento que ha llevado a que ahora se haga difícil decir que el catolicismo es el mito principal del mundo occidental. El grupo de católicos en el mundo parece ser cada vez menor y su aceptación del dogma cristiano es más flexible e individualizada de lo que lo era antes. Junto con el retroceso del cristianismo ha habido distintos sistemas ideológicos que han propuesto su propia mitología para el mundo moderno.

A mediados del siglo pasado el comunismo se convirtió, en sus posturas más extremas, en una especie de mitología, donde el lugar central era ocupado por el Estado. Esta visión, que arranca de una postura materialista, postulaba que el sentido de la vida estaba en la búsqueda concertada del bien común y que la felicidad se debería buscar antes de morir. La idea de un paraíso después de la muerte no era, para los más radicales izquierdistas, sino un ardid de los poderosos para impedir al hombre pensar y rebelarse ante las injusticias sociales. La fuerza de esta ideología dio pie a varios movimientos revolucionarios, que se convirtieron en el mito de muchos. Hubo personas que incluso murieron en esa lucha y otros dedicaron décadas de su esfuerzo a la consolidación de la utopía. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones el comunismo falló estrepitosamente en sus objetivos debido a las ineficientes políticas económicas, administrativas y, sobre todo, debido a la preeminencia del colectivo a costa de lo individual. La sociedad es ciertamente, una de las condiciones necesarias para la existencia del hombre, sin embargo, no se puede llevar esta afirmación al extremo y decir que el individuo existe para la sociedad. “Sociedad” no es más que un concepto para la simbiosis de un grupo de seres humanos. La “Sociedad” o el “Estado” es una aglomeración de portadores de vida y, al mismo tiempo, como una forma organizada de estos, una importante condición para la vida. No es por lo tanto cierto, sostiene Jung (1966), que el individuo puede existir solamente como una partícula en la sociedad. Por el contrario, el individuo está empujado a buscar el desarrollo de su propia individualidad; no respetar esto fue uno de los grandes errores del comunismo. Esta visión pasó por alto que la libertad de cada sujeto para vivir su proceso de individuación lleva, no al individualismo, sino a lo que es común a la humanidad. El proceso de individuación trae la consciencia de la comunidad humana porque nos hace conscientes de lo inconsciente, que nos une y es común a toda la humanidad. Una vez que el individuo se encuentra seguro en sí mismo, hay cierta garantía que la organizada acumulación de individuos en el Estado resultará en la formación de, no una masa anónima, sino de una comunidad consciente (Jung, 1966, p. 108). La condición indispensable para esto es la libertad de elección y la decisión individual. Sin esta libertad y auto-determinación no hay una verdadera comunidad, y, debe decirse, sin tal comunidad incluso el hombre libre no puede, en el largo plazo, prosperar (1996). Todos ahora reconocemos la muerte temprana de la casi mítica propuesta del comunismo.

En buena medida muchos de los grandes mitos y de las religiones han perdido sus argumentos ante la fuerza de las evidencias y los logros científicos. La función cosmológica de los mitos, que se encargaba de explicar el universo, ha sido asumida por la ciencia. Son los científicos, no los profetas, los que nos intentan explicar el origen del hombre y de la creación, siendo capaces incluso de predecir el comportamiento de muchos fenómenos naturales. Los mitos antiguos ya no nos satisfacen para explicar los fenómenos que ocurren en la naturaleza. Para muchas personas la ciencia misma se ha convertido en un mito y solo aceptan como cierto los datos provistos por la ciencia. Es interesante reconocer, en las esperanzas puestas en la criogenia por algunas personas, la misma búsqueda de trascendencia e inmortalidad de los antiguos constructores de las pirámides egipcias.

Ciertamente una mirada superficial del quehacer científico puede llevar a la creencia que ha erradicado la posibilidad de la fantasía y los mitos. Los científicos siempre llegan aun límite y nos dejan frente a un panorama de una belleza, fuerza, complejidad y enormidad nunca antes conscientemente apreciadas en su dimensión real. El trabajo científico no hace sino llevarnos a plantearnos, aunque en otros términos, las mismas preguntas que hace miles de siglos se planteaba ya el hombre. Es interesante observar, por ejemplo, todas las fantasías montadas sobre la ciencia-ficción, así como la permanente preocupación por los orígenes del hombre y la vida extraterrestre. El cine está plagado de taquilleras películas que abordan preguntas sobre el origen del hombre, la vida en el universo y el creador universal. La ficción, en la “ciencia-ficción”, asume para algunos la función explicativa que la ciencia, según su método, ya no puede seguir. De ahí la enorme atracción que ejerce en las personas, sobre todo en los más jóvenes, todo lo relacionado con la tecnología y la “ciencia-ficción”.

La ciencia, por su parte, ha ido, progresivamente, reconociendo tanto su grandeza como su pequeñez. A la vez que la ciencia ha descubierto y transformado mucho del mundo, ha reconocido los límites de los instrumentos y la constitución propia de la indagación humana. La ciencia no pretende alcanzar la verdad última, las teorías científicas son explicaciones tentativas de los fenómenos a partir de lo que ahora se sabe. La ciencia no se acaba con la mejor teoría; la búsqueda siempre continúa. Esto ha resultado ser de enorme importancia para la humanidad. Sin embargo esto también ha menoscabado los sistemas religiosos que se fundaban en ciertos mitos cosmológicos. Las religiones se han debilitado al punto de que muchos ya no abrazan los principios de las religiones tradicionales. Para estas personas, que son muchas en la actualidad, el poder simbólico de los antiguos mitos ha perdido su fuerza. Sin embargo la historia muestra que el hombre no puede vivir sin plantearse ciertas preguntas sobre la trascendencia y contar con cierto apoyo espiritual. La función cosmológica de los mitos ha sido asumida, en buena medida, por la ciencia; no así la función mística, sociológica o pedagógica. Esto nos lleva a pensar que el vacío que ha dejado la progresiva retirada de las religiones tradicionales será llenado por otros nuevos mitos en constelación. Esta nueva mitología, planteaba Campbell, (1988/91) no podrá ser local; él especulaba con un mito planetario para la época moderna. Él pensaba que el nuevo mito debería traspasar las fronteras locales y permitir al individuo identificarse con el planeta. En cierto sentido las predicciones de Campbell han sido correctas y hemos visto como ha ido creciendo la preocupación ecológica en todo el mundo. Nuevos movimientos espirituales, como el New Age, han puesto el respeto y la armonía con la naturaleza como uno de los elementos centrales de su mitología. Similarmente, el Budismo con su propuesta de armonía con la naturaleza de la cual formamos parte, ha ganado adeptos en occidente.

Finalmente debemos reconocer que aunque muchos mitos han perdido su fuerza y otros están gestándose, ha habido ciertas historias que no han dejado de tener vigencia en nuestra época. Un tipo de mito, activo hasta el día de hoy, y de particular interés para la psicología, es el mito del héroe. Estos mitos nos presentan con el viaje al que se enfrenta todo ser humano: las transiciones en la vida, las vicisitudes, los problemas, las potencialidades de desarrollo y las relaciones con otros seres humanos. Las antiguas y nuevas historias del héroe tienen todavía resonancia en el mito personal.

Referencias

Campbell, J.; Moyers, B. (1988/91). The Power of Myth (e-book). E.E.U.U.: Anchor Books.

Jung, C.G. (1966). Psychoterapy Today. En M. Fordham and H. Read (Eds.), .), The Practice in Psicotherapy (Cap. VIII. pp. 94-110). USA: Princeton University Press.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Mito del Arbol de Navidad

Con las dos noches de Navidad y de la Epifanía, con el Niño y con Los Reyes Magos, se hallan relacionadas toda una serie de tradiciones folklóricas, dicho complejo festivo, que se apoya a un tiempo en el nacimiento del Dios-Hombre en el solsticio invernal (debe recordarse que todas estas tradiciones son originarias del hemisferio norte) y el comienzo del nuevo año con arreglo al calendario Juliano- Gregoriano.

Y a la cabeza de las demás tradiciones convendría hablar en primera instancia del ARBOL DE NAVIDAD, dicho árbol en los últimos decenios se ha "laicizado" pasando a formar parte del conjunto de usos navideños, ligados al consumismo y como imitación del AMERICAN WAY OF LIFE. Sus origenes son germánicos y tiene un significado DE RETORNO, está vinculado a la imagen de seguridad y opulencia de América vista a través de los ojos de los inmigrantes o a través de filmes ligeros, que USA vertió en kilómetros de celuloide sobre EUROPA, durante la post-guerra, junto con los paquetes-donativo del Plan Marshall (algo semejante a las cajas de PAN que hace unos años se repartieron en la Argentina; PAN: Plan de Asistencia Nacional). Incluso en la Plaza Roja de Moscú, durante el periodo Soviético, se adornaba con inocuos arboles de Navidad y nadie pensaba entonces que ello podría constituir propaganda "reaccionaria" del nacimiento del Sol-Niño, en la fría noche solsticial. Obviamente ahora con el capitalismo- consumismo se ha acentuado en la plaza que se sigue llamando igual (KRASNAIA significa Rojo o Hermoso).

En el plano histórico, no se remonta a demasiado tiempo atrás, aunque la leyenda alemana quiera relacionarlo con Martín Lutero, quien regresando a Wittenberg, una silenciosa y fría noche de vigilia, quiso recrear, adornando con pequeñas velas un abeto domestico, la impresión fabulosa que tuvo al observar los arboles helados del bosque que resplandecían bajo la luz de las estrellas... quizá haya sido un intento de la iglesia alemana reformada por conservar una costumbre pagana, viva en el pueblo, atribuyendole un carácter cristiano.

La costumbre se arraigo en Alemania y los paises escandinavos en los siglos XVI y XVII, de allí paso a Inglaterra: primero fueron los soberanos de la casa de Hannóver, Jorge III (y sobre todo su esposa Carlota), y más tarde el Principe Consorte Alberto de Sajonia-Coburgo, celebre marido de la reina Victoria. Cabe pensar que el abeto decorado en los hogares, podría considerarse, en cierto sentido, como una prueba de fidelidad monárquica.

En USA es mas antiguo, data de la época de la Guerra de la Independencia y se relaciona con los mercenarios asiáticos que militaban en las filas de los ingleses, pero el dato mas preciso lo tenemos con la existencia de la costumbre entre los colonos alemanes de Pensilvania. En general, con respecto al Arbol de Navidad se evoca un indiferenciado trasfondo dentrolatico europeo y en ello se pone de manifiesto que otras especies vegetales comparten el honor de ser consideradas de buen augurio: el abeto (siempre verde) es símbolo de inmortalidad, pero junto con este, se sigue usando el MUERDAGO, la antigua planta de los druidas y de la tradición nórdica y en las zonas rurales italianas se quema el "RAIGON" un tronco grueso, relacionado con la idea de consumirse el sol solsticial, pero cuya ceniza, conservada, se le atribuye virtudes arcanas (considerese que las cenizas son "fertilizantes") En Inglaterra abeto, muérdago, madreselva, o en su sustitución el laurel o el enebro.

Todo apunta a la sacralización de la vegetación por lo que debemos relacionar el Arbol de Navidad con los cultos paganos de adoración Arboreo-Vegetal y se presenta también sobre todo en Europa en otras épocas del año como por ejemplo al comienzo de la primavera, en Mayo, ha sido por otra parte la respuesta cristiano-tradicionalista a los ritos Jacobinos del Arbol de la Libertad, a su vez implantados a imitación del folklórico Arbol de Mayo.

Se puede plantear la pregunta hasta que punto el árbol del solsticio sea un símbolo puramente vegetal o también COSMICO: EL ARBOL DEL MUNDO, sobre todo en la forma que viene representado en el FRESNO YGGDRASIL, senda y escalera entre las tres regiones cósmicas del cielo, la tierra y la ultratumba, el fresno del cual estuvo suspendido ODIN durante sus nueve días iniciaticos y a través de su muerte y resurrección consiguió alcanzar la sabiduría contenida en la RUNAS mágicas.

En cuestión de arquetipos, nadie podría decirnos que sea casual, que un símbolo como el árbol se haya impuesto tan profundamente en el seno del cristianismo. En el GENESIS (BERESHIT) se menciona el ARBOL DE LA SABIDURIA situado en el centro de Edén, símbolo central del pacto entre Dios y el hombre; El Arbol de Acvattaha (c con cedilla) de los Hindues; el árbol paradisiaco HAOMA de los Persas; El árbol de las manzanas áureas de Jardín de la Hespérides; El árbol del Vellocino de Oro de Jason; en el Nuevo Testamento se da un correlativo del árbol del Edén y es el Arbol de la Cruz, según la medieval Legenda Crucis, esta habría sido hecha con la madera del primero. Desde un plano propiamente mitologico-religioso no puede decirse que sea un azar que un árbol sea el protagonista de la fiesta de Navidad.

En la Tradición de la Kabalá (esto es una redundancia necesaria, Kabalá en hebreo significa tradición) en el Arbol de los Shefirot residen los valores de la sabiduría y el poder (Tanto en la tradición Védica el árbol de Açvatta el árbol esta invertido, como en el del Purgatorio de Dante, lo que simboliza que en el Cielo esta su alimento)

Con la colaboración del Dr. Joaquin A. Barrio, del Centro de Informaciones Documentarias de la Fundación Médica de Bahía Blanca. E-MAIL: rbambb@criba.edu.ar

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA

El Arbol de Navidad

es un árbol decorativo, típico de la fiesta de Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, destacando entre ellas las especies abies nordmanniana y picea excelsa.[1] En la actualidad también está muy popularizado el uso de árboles artificiales de plástico y otros materiales sintéticos. Se decora con elementos navideños como bolas, luces, estrellas, lazos, espumillones y otros elementos decorativos.


Historia
Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil, en cuya copa se hallaba Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla (el palacio de Odín; y en las raíces más profundas estaba Helheim (el reino de los muertos). Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil (aunque también pudo ser un árbol consagrado a Thor), y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por los Reyes Magos, Olentzero o Papá Noel dependiendo la leyenda de la región donde se encuentre.

El Árbol de Navidad en Europa

Es posible que el primer árbol de Navidad, como le conocemos en la actualidad, se registre en Alemania, donde se implantó por primera vez en 1605 para ambientar el frío de la Navidad, comenzando así su difusión. A Finlandia llegó en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Windsor se vio por primera vez en 1841, de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria.[2]

La costumbre de adornar el árbol navideño en los hogares españoles fue traida en el año 1870 por una mujer de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, que después de enviudar del duque de Morny, hermano de Napoleón Bonaparte, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar. Por ello, parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las Navidades del año 1870, en el palacio de dichos nobles, edificio que ocupaba el lugar donde actualmente se contempla el Banco de España, en el Paseo del Prado, esquina con la Calle de Alcalá.[3]

Elementos decorativos del Árbol de Navidad
Bolas o esferas de motivo navideño.

La tradición de adornar el árbol navideño parece que se inició en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos.[4] Para su decoración se emplea en la actualidad una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más tradicionales:

* Estrella: colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella de Belén.
* Bolas: al parecer en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas, respresentando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas, que simbolizan los dones de Dios a los hombres.
* Lazos: Siempre se ha pensado que los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.
* Espumillones:
* Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.

Significado religioso
Decoración de un árbol de Navidad.

El árbol de Navidad recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa al árbol de la Vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne.

La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera), representa a la Santísima Trinidad. Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:

* El azul las oraciones de reconciliación.
* El plata las de agradecimiento.
* El oro las de alabanza.
* El rojo las de petición.

Origen alternativo según algunas Iglesias Cristianas

Según la Iglesia Evangelista y otras Iglesias Cristianas, el 25 de diciembre es la fecha observada por los paganos de la antigüedad como el día del nacimiento del hijo de la Madre de los Cielos, asociado con Nimrod y el dios del sol. Semiramis y sus seguidores sostenían que en el 25 de diciembre, un árbol siempre verde brotó durante la noche de un tocón seco en Babilonia, y que Nimrod volvería secretamente todos los años a la misma hora para dejar presentes en el árbol. Estas Iglesias consideran que ese fue el comienzo de lo que ahora se celebra como Navidad.

La navidad

Navidad
véase Navidad (desambiguación).
La navidad (latín: nativitas, 'nacimiento' )? es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, junto con la Pascua y Pentecostés, que celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta fiesta se celebra el 25 de diciembre por la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana; y el 7 de enero en otras Iglesias Ortodoxas, ya que no aceptaron la reforma hecha al calendario juliano, para pasar a nuestro calendario actual, llamado gregoriano, del nombre de su reformador, el Sumo pontífice Gregorio XIII.

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, cuyo significado es ‘misa (mass) de Cristo’. En algunas lenguas germánicas, como el alemán, la fiesta se denomina Weihnachten, que significa ‘noche de bendición’. Las fiestas de la Navidad se proponen, como su nombre indica, celebrar la natividad (o sea, el nacimiento) de Jesús de Nazaret en este Mundo.

Historia

Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el invierno (hemisferio norte), la Iglesia cristiana mantiene el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra la Pascua.

Formación de la Navidad como fiesta de diciembre
Según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas de Ireneo ni en la lista de Tertuliano acerca del mismo tema, las cuales son las listas más antiguas que se conocen. La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae.

El papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data de 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta fue introducida en Antioquía hacia 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, el 15 de febrero,que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

Adopción de la fecha de Navidad como 25 de diciembre Un árbol de Navidad.

En Antioquía, probablemente en 386, Juan Crisóstomo impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo con el del 25 de diciembre,[1] aunque parte de la comunidad ya guardaba ese día por lo menos desde diez años antes.

En el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio, que eran el acontecimiento social principal, llegaban a su apogeo el 25 de diciembre. Para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertir al cristianismo sin abandonar sus festividades, el papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha.

Algunos mantienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo cuarto como día de fiesta cristiano después de que el emperador romano Constantino I el Grande se convirtió al cristianismo para animar un festival religioso común y convertir a los paganos en cristianos. La lectura atenta de expedientes históricos indica que la primera mención de tal banquete en Constantinopla no sucedió sino hasta 379, bajo San Gregorio Nacianceno. En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la sanción por el emperador Constantino.

Los primeros cristianos celebraban principalmente la Epifanía, cuando los Reyes Magos visitaron al Niño Jesús. (Esto todavía se celebra en Argentina, Armenia, España, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia, Uruguay, Venezuela y Chile). Para las Iglesias Orientales la Epifanía es más importante que la Natividad, ya que es ese día cuando se da a conocer al mundo, en la persona de los extranjeros.

Algunas tradiciones de la Navidad, particularmente las de Escandinavia, tienen su origen en la celebración germánica de Yule, como son el árbol de Navidad. Allí la Navidad se conoce como Yule (o jul).

Prohibición de la Navidad

Durante la Reforma protestante, la celebración del nacimiento de Cristo fue prohibida por algunas iglesias protestantes, llamándola "trampas de los papistas" y hasta "garras de la bestia", debido a su relación con el catolicismo y el paganismo antiguo. Después de la victoria parlamentaria contra el Rey Carlos I durante la Guerra civil inglesa en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló realizando varios motines hasta tomar ciudades importantes como Canterbury, donde decoraban las puertas con eslóganes que hablaban de la santidad de la fiesta. La Restauración de 1660 puso fin a la prohibición, pero muchos de los miembros del clero reformista, no conformes, rechazaban las Celebraciones Navidadeñas, utilizando argumentos puritanos.

En la América colonial, los Puritanos de Nueva Inglaterra rechazaron la Navidad, y su celebración fue declarada ilegal en Boston de 1659 a 1681. Al mismo tiempo, los cristianos residentes de Virginia y Nueva York siguieron las celebraciones libremente. La Navidad cayó en desagrado de los Estados Unidos después de la Revolución Americana, cuando se estimó que era una costumbre inglesa.

En la década de 1820, las tensiones sectarias en Inglaterra se habían aliviado y algunos escritores británicos comenzaron a preocuparse, pues la Navidad estaba en vías de desaparición. Dado que imaginaban la Navidad como un tiempo de celebración sincero, hicieron esfuerzos para revivir la fiesta. El libro de Charles Dickens Un cuento de Navidad, publicado en 1843, desempeñó un importante papel en la reinvención de la fiesta de Navidad, haciendo hincapié en la familia, la buena voluntad, la compasión y la celebración familiar.

La Navidad fue declarada día feriado federal de los Estados Unidos en 1870, en ley firmada por el Presidente Ulysses S. Grant, pero aún es una fiesta muy discutida por los distintos líderes puritanos de la nación.

Fiestas no cristianas del 25 de diciembre

La verdadera fecha de nacimiento de Jesús no se encuentra registrada en la Biblia. Por ésta razón, no todas las denominaciones cristianas coinciden en la misma fecha. Los orígenes de ésta celebración, el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo.
Alegoría de Cristo en forma del dios solar Helios o Sol Invicto Conduciendo su carroza. Mosaico del siglo III d. C. de las grutas vaticanas en la Basílica de San Pedro en el techo de la tumba del Papa Julio I.

* Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del "Natalis Solis Invicti" o "Nacimiento del Sol invicto", asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, los primeros cristianos tomaron la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo. Otro festival romano llamado Saturnalia, en honor a Saturno, duraba cerca de siete días e incluía el solsticio de invierno. Por esta celebración los romanos posponían todos los negocios y guerras, había intercambio de regalos, y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones se asemejan a las actuales tradiciones de Navidad y se utilizaron para establecer un acoplamiento entre los dos días de fiesta.

Celebración del Capac Raymi, era liderada por el Emperador Inca. Alusión hecha por Guamán Poma.

* Los germanos y escandinavos celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Freya, diosa nórdica del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. En esas fiestas adornaban un árbol perenne, que representaba al Yggdrasil o árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad, cuando llegó el Cristianismo al Norte de Europa.

* Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas."

* Los incas celebraban el renacimiento de Inti o el dios Sol, la fiesta era llamada Cápac Raymi o Fiesta del sol poderoso que por su extensión también abarcaba y daba nombre al mes, por ende este era el primer mes del calendario inca. Esta fiesta era la contraparte del Inti Raymi de junio, pues el 23 de diciembre es el solsticio de verano austral y el Inti Raymi sucede en el solsticio de invierno austral. En el solsticio de verano austral el Sol alcanza su mayor poder (es viejo) y muere, pero vuelve a nacer para alcanzar su madurez en junio, luego declina hasta diciembre, y así se completa el ciclo de vida del Sol. Esta fiesta tenía una connotación de nacimiento, pues se realizaba una ceremonia de iniciación en la vida adulta de los varones jóvenes del imperio, dicha iniciación era conocida como Warachikuy. Días antes de la fiesta los sacerdotes realizaban holocaustos en honor a Viracocha, dios creador, para que haga renacer a Inti y así garantizar la vida del su majestad el Emperador Inca y la del Tawantinsuyo.

Los aztecas también celebraban el nacimiento de uno de sus dioses en invierno: Huitzilopochtli.

Cálculo de la fecha de Navidad según los Evangelios

Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando la Biblia como fuente, pues en Lucas 1:5-8 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1:24-36 Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. 1Cronicas 24:7-19 indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de Lucas 2:8, según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los rollos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío).[2] Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así, algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirmo que "Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió". Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre.[3]

Celebración litúrgica

En la Iglesia Católica
Para el catolicismo la Navidad no solo es un día de fiesta, sino una temporada de fiestas, y de la misma forma que la Pascua, contiene un tiempo de preparación, llamado Adviento, que inicia cuatro domingos antes del 25 de diciembre. Por esto la liturgia católica llama a esta fiesta La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Es costumbre que se celebren varias misas en Navidad, con distinto contenido según su horario. Así, la noche anterior (Nochebuena) aunque sea domingo, se reza la famosa Misa de Gallo o Misa de Medianoche; en algunos lugares hay incluso una Misa de la Aurora que se celebra precisamente al amanecer del 25 de diciembre; y la Misa de Mediodía, en la que es costumbre que antes o después de ella, el Papa dé un mensaje de Navidad a todos los fieles del mundo, este mensaje es conocido como Urbi et Orbi (en latín: a la Ciudad de Roma y al Mundo).
Algunos ortodoxos celebran la Navidad junto con la Epifanía. Adoración de los Magos de Oriente y los pastores.

Posterior a la celebración del 25 de diciembre de Navidad, tienen lugar las fiestas de san Esteban, protomártir (26 de dic.), san Juan Evangelista (27 de dic.), los Santos Inocentes (28 de dic.), la Sagrada Familia (domingo siguiente a la Navidad o 29 de dic. si Navidad cae en domingo), María Madre de Dios (1 de enero) y la Epifanía (2° domingo después de Navidad).

En las Iglesias Ortodoxas
Las Iglesias Orientales por no aceptar el calendario propuesto por el papa Gregorio XIII, aun usan el calendario juliano y por lo tanto la Navidad la celebran el 25 de diciembre pero que, según el calendario gregoriano, es 7 de enero. Aunque la Iglesia Armenia la celebra el 6 de enero, junto con la Epifanía.

Se exceptúan las Iglesias de Alejandría, Rumania, Bulgaria, Albania, Finlandia, Grecia y Chipre; que sí festejan Navidad el día 25 de diciembre.

Cabe señalar que en Belén, ciudad de nacimiento de Jesucristo, la Navidad se celebra dos veces. Pues la Basílica de la Natividad es administrada por la Iglesia Católica que celebra Navidad el 25 de diciembre; y la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén que la celebra el 6 de enero.

En esa iglesia hay una caverna subterránea con un altar sobre el lugar en el que según la tradición nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeada por lámparas de plata.

En el Protestantismo
Aunque hasta el siglo XIX algunas Iglesias protestantes dejaron de celebrar Navidad, para desligarse del Catolicismo,[4] la mayoría, comenzando por Lutero, continuaron celebrándola el 25 de diciembre. En Estados Unidos compartieron la Navidad católicos y protestantes desde 1607, año en que se celebró por primera vez esa fiesta en Norteamérica.[5]

La Navidad es celebrada por la mayoría de los cristianos, aunque algunos consideran que, al no indicar en la Biblia la fecha del nacimiento de Jesucristo ni ordenar celebrarla, no hay razón para celebrar o crear una fiesta por ese motivo.

Tradiciones navideñas

La Navidad es la fiesta cristiana más popularizada, pese a que la Iglesia considera que es más importante la Pascua. Y por tal motivo es la que contiene más tradiciones:
Las tres figuras básicas del belén tradicional forman el llamado Misterio de Navidad (de izquierda a derecha, San José Obrero, el Niño Jesús y la Vírgen María).

* La Cena de Navidad, consiste en un banquete a medianoche, en honor del nacimiento de Cristo que tuvo lugar a esa hora; de manera parecida al banquete judío del Pésaj. Tradicionalmente se come pavo, bacalao y otros platillos, dependiendo del lugar en que se celebre o las tradiciones de la familia.

* Los Belenes, Pesebres o Nacimiento navideño consisten en la representación del nacimiento de Jesús, mediante una maqueta de Belén y sus alrededores, en la la que las figuras principales son el establo en donde nació Jesús, la Sagrada Familia, los animales y los pastores, también los 3 reyes magos y una estrella con una estela que también suele colocarse en lo alto del árbol de Navidad. Según la tradición san Francisco de Asís fue su inventor. En México, Guatemala, Colombia, Venezuela, Perú y Chile, la figura del Niño no se coloca hasta la llegada de la Navidad, fecha en que se celebra su nacimiento, y luego de ser «arrullado» es colocado entre José y María.

* La Corona de Adviento, corona hecha a base de ramas de ciprés o pino atada con un listón rojo en la cual se colocan cuatro velas por lo general de color rojo las cuales marcan los cuatro domingos de adviento anteriores al día de Navidad, las familias se reunen a su alrededor cada domingo, se enciende una vela y se recitan oraciones y villancicos como preparación al Nacimiento de Jesús. Esta tradición es más recurrente en la Iglesia Católica ya que la corona debe ser bendecida en la Iglesia.

* Los Villancicos canciones o cantos alusivos al nacimiento de Cristo o a la Sagrada Familia. Algunos como Noche de Paz tienen versiones en varios idiomas o ritmos, con el mismo o distinto nombre.

* Las Posadas son una serie de fiestas populares, que recuerdan el trayecto de san José y la Virgen María para llegar a Belén. Estas celebraciones tienen lugar del 16 al 24 de diciembre en México y sus paises vecinos.

* Novena de Aguinaldos costumbre católica de Colombia, donde las familias por lo general se reunen de a 20 o 30 personas a rezar un novenario, consumir platos típicas de Navidad, como buñuelos o la natilla y cantar villancicos, además de divertirse, y hacer juegos motivo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Esta costumbre fue creada por el londinense John Callcott Horsley en 1843.

* Las Piñatas consiste en una olla de barro adornada con picos y papel picado o figuras de cartón adornadas con papel picado de colores, ambas rellenas de dulces, fruta y en ocasiones juguetes y confetti, que se rompen en cada uno de los días de las Posadas.

* Las Chocolatadas son celebraciones para niños durante las semanas previas al 24 de diciembre en el Perú. Consiste en espectaculos infantiles con payasos, bailes, y entrega de regalos para todos. Se le denomina así pues es infaltable el chocolate caliente y el paneton, o pan de dulce con frutas confitadas

Alumbrados Navideños
También se han convertido en una muestra de la época de Navideña, en donde las calles, avenidas, plazas, parques, ríos, lagos o montañas se transforman en hermosos escenarios para el disfrute de los habitantes del lugar o visitantes. Es lamentable que en algunos sitios sólo se le da importancia a la calles comerciales, mientras que algunos sitios está pensado en la ciudad como un todo, con ejercicios no tan comerciales. Todas las capitales de Iberoamérica se destacan en convertir la navidad y sus alumbrados para la gente por encima de calles comerciales, así como Rio de Janeiro en donde se colocó en la Navidad de 2007 un gigantesco árbol en la mitad del Lago Rodrigo de Freitas. Los alumbrados navideños son instalados fuera de las casas para alumbrar las noches oscuras.

Personajes míticos de la Navidad cristiana
Dedek Mraz, la versión del Papá Noel en Eslovenia

Es frecuente en algunas regiones o países esté la tradición de que algún personaje o personajes, visita a los niños para dejarles regalos bajo el árbol de Navidad. Los más conocidos son:

* Carbonilla es el encargado de dar carbón en vez de un regalo a los niños que se portaron mal. Para algunos es acompañante de los Reyes Magos, y para otros, de Santa Claus.
* Los Duendes navideños de la mitología popular navideña.

Regalos navideños bajo el árbol

* Olentzero en el País Vasco
* Los Reyes Magos en España, Portugal y gran parte de Latinoamérica son los encargados de darles regalos a los niños el 6 de enero (Fiesta de la Epifanía).
* Santa Claus o Papá Noel en EE.UU. y el Norte de Europa, aunque la expansión comercial de Estados Unidos, ha convertido a Santa Claus en el personaje central de la Navidad en todo el mundo, y ha desplazado el sentido religioso de esta fiesta por el sentido más comercial actual.
* Tió de Nadal en Cataluña.
* El Niño Jesús o Niño Dios en Colombia y Venezuela. El Niño Jesús también en la República Checa y Austria (Christkind).

La Navidad en la actualidad
La calles de Torà (Lérida, Cataluña, España) durante las fiestas de Navidad.

Aparte del origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido mezclando su carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, debido en gran medida a la popularidad de esta celebración y a la mercadotecnia.

Es desde el siglo XIX cuando la Navidad empieza a afianzarse con el carácter que tiene hoy día, pues en ese siglo se popularizó la costumbre del intercambio de regalos; se creó a Santa Claus y regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) aprovecharía para expander la Navidad por el mundo dándole un carácter distinto al religioso, y con temas que poco o nada tienen que ver con la tradicional celebración navideña.

La Navidad es celebrada por los cristianos, pero también los no cristianos y algunos ateos utilizan la Navidad, como mero festejo de convivencia social y familiar. Hoy día el país que celebra más la navidad mundialmente es Puerto Rico: sus festividades navideñas comienzan desde el día después de el día de acción de gracias (noviembre) y culminan en febrero, en la celebración de la candelaria.[cita requerida]

La Navidad en las artes, la televisión y el cine
En el arte
Muchas historias ficticias navideñas se recrean con temas de esperanza o relatos milagrosos. Varios han llegado a ser parte de la tradición local navideña. Entre los más populares están el ballet de Tchaikovsky, El Cascanueces y la novela de Charles Dickens, Cuento de Navidad (en inglés: A Christmas Carol). Estos a su vez han sido llevados al cine o televisión, con adaptaciones a algún programa en especial o sin ellas.

Las representaciones de la Navidad varían, pues van desde las representaciones del nacimiento de Cristo, hasta imágenes de eventos navideños. Entre las pinturas del nacimiento de Cristo, se encuentran las que representan la adoración de los pastores o la de los Reyes Magos. Y entre alguno sus exponentes están: Fra Filippo Lippi, Fra Angelico, Sandro Botticelli, El Greco, entre muchos otros. Y Andrei Rubliov y Kiko Argüello en iconos. En cuanto a otras imágenes navideñas, se encuentran carteles, timbres postales, tarjetas, etc.

En la televisión

Desde la década de 1980 numerosas series de TV han sacado al aire en su momento capítulos especiales de Navidad. Las series animadas o caricaturas como Los Simpson, Winnie Pooh, Peanuts, Futurama, etc. Algunos incluso son parte de la historia misma, en lugar de solo ser un capítulo especial. Incluso algunos animes japoneses tienen algún capítulo navideño, como Love Hina, Ranma 1/2 y Shin Chan.

En España los días de Nochebuena y la madrugada de Año Nuevo suelen emitirse espacios musicales, especial importancia tiene el programa Noche de fiesta, emitido por TVE del año 1999 al 2004. El día de nochebuena Antena 3 emite varios capítulos de los simpsons desde el año 2001 mientra que TVE suele dejar la nochevieja a un programa de humor con alguna pareja de humoristas importantes: Cruz y raya, Los Morancos o Martes y Trece entre otros. En los últimos años las cadena privadas dejan la nochebuena o nochevieja a series con altas audiencias, como es el caso de Aqui no hay quien viva, Sé lo que hicisteis... o Escenas de matrimonio. El presentador vasco Ramón García, más conocido como Ramontxu es la imagen tipica de las campanadas con su capa, mientras que el resto de las cadenas cuenta con actores o presentadores famosos.

En México, Televisa sacó al aire tres telenovelas con temática navideña: Un Cuento de Navidad (1999), Rayito de Luz (2000) y Navidad sin fin (2001), ademas de que transmitio el especial de navidad de El Chavo del Ocho.

En Gran Bretaña y los países de la Commonwealth existe la tradición de que la Reina Isabel II dirija un mensaje de Navidad a las 3 de la tarde, transmitido por televisión; igualmente lo hace el rey Juan Carlos I en España a las 9 de la noche.

En Colombia desde el inicio de la televisión en 1954, las agencias gubernamentales como la desaparecida Inravisión y la acutal RTVC se han encargado de transmitir el rezo de la Novena de Aguinaldos, mientras que en la última década los canales privados Caracol y RCN producen sus propios especiales navideños. Desde hace más de 30 años, Caracol transmite un especial navideño de Sábados Felices y Jorge Barón Televisión produce la infaltable Fiesta de los Hogares Colombianos. El 24 de diciembre a las 8 P.M. se acostumbra emitir el saludo de navidad del Presidente de la República al pueblo y a las Fuerzas Armadas.

En el cine

En cine las películas con temática navideña pueden ser categorizadas en dos:

* Las relacionadas con la historia del nacimiento de Cristo, relatos navideños o Santa Claus:

*
o Natividad (2006)
o Home Alone (1990) y Home Alone 2: Lost in New York (1992), conocida como "Sólo en Casa" (España) o "Mi pobre Angelito" (Hispanoamérica)
o The Nightmare Before Christmas (1993), conocida como Pesadilla antes de Navidad (España) o El extraño mundo de Jack (Hispanoamérica)
o Milagro en la Calle 34 (1947)
o National Lampoon's Christmas Vacation (1989) con Chevy Chase, conocida como "¡S.O.S! ya es Navidad" (España) o "Vacaciones de Navidad" (Hispanoamérica).
o Santa Claus (1959), película mexicana con las actuaciones de José Elías Moreno (E.P.D) y Cesáreo Quezadas "Pulgarcito" (E.P.D. La historia trata de una Navidad cualquiera, excepto que el diablito Precio empieza sus maldades y Santa Claus no dejará que se salga con la suya.
o Navidad S.A. con actuacion del mexicano Pedro Armendariz como: Santa Claus
o Santa Cláusula y Santa Cláusula 2

* Las películas cuya historia se desenvuelve en época navideña:

*
o Batman Returns (1992)
o Gremlins (1984)
o ¡Qué bello es vivir! (1946)
o Hombre de Familia (2000)
o Love actually (2003)
o Duro de matar 1, 2 y 3 (1988, 1990 y 1995 respectivamente)

* Películas con historias relacionadas a la navidad

*
o El Grinch (2000)
o Pesadilla antes de Navidad 3D (2008)
o Eduardo manos tijeras (1990)
o Feliz navidad (2005)
o Una navidad de locos (2004)
o El expreso Polar (2004)
o Jack Frost, mi papa es un muñeco de nieve (1997)
o El Regalo Prometido (1996)
o 8 Noches de locura (2005)

Existen otras películas de producción religiosa que circulan en fechas de navidad distribuidas por asociaciones religiosas:

*
o El Cordero de Dios (** lds)
o La navidad de Nora (** lds)
o Sueño de Navidad (** lds)
o La última Hoja (** lds)
o Natividad (** lds)
o Yo, para esto he nacido(** lds)

En la música
Existen muchas canciones basadas en temas navideños:

* Un Villancico es una clara muestra de esto.
* Cantares de Navidad del puertoriqueño Benito de Jesús.
* La soprano Finlandesa Tarja Turunen lanzo el disco Henkäys Ikuisuudesta con varias canciones Navideñas, incluso un cover de John Lennon
* La canción de John Lennon Happy Xmas (War Is Over).
* La canción de The Ramones Merry Christams (I Don't Want to Fight Tonight).
* El cantante mexicano Luis Miguel tiene un disco especial de sólo villancicos y canciones acordes a la fecha de navidad.
* La soprano inglesa Sarah Brightman sacó un disco con temática navideña llamado "A Winter Symphony".

la banda de jazz conchali big band grabo un disco con versiones swing de canciones navideñas llamado swinging cristmas.

* Jingle Bells es una canción tradicional de Navidad. La canción fue escrita por el norteamericano James Pierpont en 1857. Existe una versión de este tema, al ritmo de la letra, Jingle Bells Rock.
* The Beatles tienen la canción Christmas Time (is Here Again)

El mito del Viejo Pascuero o papa Noel


Papá Noel


Papá Noel, Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás son los nombres con los cuales se conoce en el mundo hispano al personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad. Es un personaje inspirado en un obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Era una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media, del que aún hoy se conservan sus reliquias en la basílica de Bari (Italia).

Historia de Nicolás de Bari
Artículo principal: Nicolás de Bari

Se estima que Nicolás de Bari nació cerca del año 280 en Patara, una ciudad del distrito de Licia, en la actual Turquía.

Era hijo de una familia acomodada y creció bajo los tirantes deseos de sus padres. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira (antigua ciudad griega de la Anatolia Egea, actualmente Turquía).

Lamentablemente, la peste solucionó su dilema, al llevarse a sus padres, mientras trataban de ayudar a los enfermos de su ciudad. El muchacho, conmovido con la desgraciada situación de su gente ante semejante enfermedad, repartió sus bienes entre los necesitados y partió hacia Mira para vivir con su tío y ordenarse como sacerdote, cosa que logró a los 19 años. Más tarde, al morir su tío fue elegido para reemplazarlo.

De él, se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con la gente pobre. Tal fue la admiración que sintieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y la Lorena.

Se estima su fallecimiento el 6 de diciembre del año 345.

Leyenda de Nicolás de Bari

Su relación con los niños nace de una historia que indica que un criminal acuchilló a varios niños, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación casi inmediata. Pero además, Nicolás tenía especial inclinación por ayudar a los niños.

Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser "solteronas". Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

También fue nombrado Patrono de los marineros, porque, cuenta otra historia, que estando algunos de ellos en medio de una terrible tempestad en alta mar y viéndose perdidos comenzaron a rezar y a pedir a Dios con oraciones tales como Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos. En ese momento la figura de San Nicolás se hizo presente y calmó las aguas. En oriente se lo conoce como San Nicolás de Mira, pero en occidente como San Nicolás de Bari, ya que, cuando los musulmanes invadieron Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias (1087) y las llevaron a la ciudad de Bari en Italia. En esta ciudad se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.

Papá Noel y la Navidad

El nombre que hoy en día recibimos de Papá Noel, procede de Finlandia como San Nicolás y ha llegado hasta nosotros como "Papa Nöel" que ha derivado en "Papá Noel" ya que ha adoptado la ortografía hispánica, además que Noel significa "Navidad" en francés.

Pero ¿cómo se relaciona con los regalos de Navidad? En la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas – a mediados de diciembre- en honor a Saturno (Cronos para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios de todos los mayores.

En otra época posterior, cuando el mito de San Nicolás aún no se había corporizado, igualmente existían otras tradiciones, como la de los niños italianos que recibían regalos de un "hada" llamada Befana. En España, en Aragón y algunas zonas de Cataluña es un tronco "mágico" el que expulsa los regalos y dulces tras golpearlo con unas varas de madera y entonar diferentes canciones tradicionales. Mientras que los pueblos de algunos valles vascos y navarros, los regalos los traía el carbonero Olentzero y también duendes de barba blanca, botas altas y gorro de armiño. Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue remplazando a algunos de estos personajes paganos.

La transformación en Santa Claus

Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos el de Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre).

En 1809 el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement Clarke Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving. En ese poema se hace mención de una versión de Santa Claus, enano y delgado, como un duende; pero que regala juguetes a los niños en víspera de Navidad y que se transporta en un trineo tirado por nueve renos, incluyendo a Rudolph (Rodolfo).

Posteriormente, hacia 1863, adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce. Esto fue gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper's Weekly. Allí adquirió su vestimenta y se cree que su creador se basó en las vestimentas de los obispos de viejas épocas para crear este «San Nicolás», que en ese momento ya nada tenía que ver con San Nicolás de Mira.

A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió con Bonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados. Igualmente a fines del siglo XIX, a partir de un anuncio estadounidense de la Lomen Company, se crearía la tradición de que Papá Noel procedería del Polo Norte; y se popularizarían completamente los renos navideños como medio de trasporte de Santa Claus.

Luego, a comienzos del siglo XX en 1902, el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum's, se origina la historia de cómo Claus se ganó la inmortalidad, al igual que su título de santo.

Igualmente, ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931. En este punto, sin embargo hay que aclarar que es solo una leyenda urbana la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los spots que la marca Coca-Cola empezó a hacer a partir de 1931, aunque sí es cierto que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo. Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al spot como la de Thomas Nast [1] (1869) o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa, si bien es cierto que desde mediados de 1800 hasta principios de 1900 no hubo una asignación concreta al color de Santa Claus, siendo el verde uno de los más usados. Por lo tanto, se considera que la campaña masiva de Coca-Cola fue una de las principales razones por las cuales Santa Claus terminó vestído de color rojo y blanco, pero estos publicistas no fueron los primeros en representarlo con estos colores.

En cuanto a la morada de Papá Noel, como la leyenda se originó en el Hemisferio Norte, a principios del siglo XX se esparció la idea de que viviría en el Polo Norte; sin embargo igualmente hay que recordar que existen otros lugares cercanos postulados como su hogar, los cuales son: Laponia sueca, Laponia finlandesa y Groenlandia; puesto que el Polo Norte está en medio del Océano Ártico.

Leyenda actual

Así, el mito actual cuenta que Santa Claus viviría en el Polo Norte junto a la Señora Claus y una gran cantidad de Duendes navideños, que le ayudan en la fabricación de los juguetes y otros regalos que le piden los niños a través de cartas.

Para poder transportar los regalos, Santa Claus los guardaría en un saco mágico de Santa Claus y los repartiría a las 00:00h del día 25 de diciembre, en un trineo mágico volador, tirado por «renos navideños», liderados por Rodolfo (Rudolph); un reno que ilumina el camino con su nariz roja y brillante, siendo el último en agregarse a la historia.

Santa Claus podría entrar a los hogares de los niños, al transformarse en una especie de humo mágico; y así entrar por la chimenea u otro orificio de las casas; si éstas no disponen de una.

Para saber que niños merecen regalos, Santa Claus dispondría de un telescopio capaz de ver a todos los niños del mundo; además de la ayuda de otros seres mágicos que vigilarían el comportamiento de los niños. Así, si un niño se ha comportado mal, se dice que quien lo vendría visitar sería la carbonilla, y no Santa Claus; y como castigo carbonilla le regalaría a los niños solo carbón.

Variantes

En Holanda, Sinterklaas viene en barco desde Madrid (España), por el río Manzanares y desembocando en el Mar Cantábrico.

En Alemania solía o suele verse como un hombre alto, flaco y que usa ropa azul.

En Emden (Niedersachen), viene en trineo desde Gijón (Asturias) regalando botellas de sidra y frixuelos a los niños buenos. Si se han portado mal, les regala salchichas alemanas y cerveza rancia.

Nombre de Santa Claus en varios países

* Habla hispana
o Argentina, Colombia, Ecuador, España, Paraguay, Bolivia, Perú y Uruguay: Papá Noel
o España: Papá Noel
+ Cataluña: Santa Claus o Pare Noel (en catalán)
o Chile: Viejito Pascuero
o Venezuela: San Nicolás o Santa Claus (pronunciado como «Santa Clos»)
o Costa Rica: Colacho
o Cuba y Republica Dominicana: Santa Claus, pronunciado como Santi Clo.
o El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y México: Santa Claus o santa (en México se pronuncia Santaclós)
o Panamá: Santa Claus.

Escultura de nieve de Ded Moroz en Samara, Rusia.

* Alemania: Nikolaus o Weihnachtsmann (literalmente, «hombre de navidad»)
* Brasil: Papai Noel
* Dinamarca: Julemanden (literalmente «hombre de navidad», como en Alemán)
* Estados Unidos: Santa Claus
* Finlandia: Joulupukki
* Francia: Père Noël
* Hungría: Télapó
* Inglaterra: Father Christmas
* Islandia: Jólasveinn
* Italia: Babbo Natale
* Noruega: Julenissen (literalmente «Duende de Navidad»)
* Países Bajos: Sinterklaas
* Portugal: Pai Natal
* Puerto Rico: Santa Claus (pronunciado en Puerto Rico, «SantaClo» debido al spanglish)
* Rumanía:Moş Crăciun
* Rusia: Дед Мороз (Ded Moroz - literalmente, «Abuelo Frío» o «el abuelo de los fríos»)
* Serbia: Deda Mraz
* Suecia: Jultomten (literalmente «Duende de Navidad», como en Noruego)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

EL MITO DEL LABERINTO

El laberinto
Delia Steinberg Guzmán



Muchas veces se nos plantean las diferencias que existen entre lo que es Mito y lo que es Historia. Y aceptamos rápidamente como Historia todos aquellos hechos que tienen una fecha, que han sucedido en algún lugar determinado de la tierra, y se pueden referir a personajes conocidos; en fin, hechos fehacientes que se pueden creer por cuanto provienen de historiadores dignos de fe. En cambio, hablamos de Mitos como de relatos mucho más fantásticos, imprecisos en el tiempo, difíciles de definir y atribuidos, ya no a personajes históricos y reales, sino a personajes fabulosos que, generalmente, no se sabe siquiera si han existido.

En el caso del laberinto nos encontramos, justamente, con un Mito, con un relato de hechos y personajes, que son más que nada simbólicos o que, por lo menos, la Historia difícilmente acepta como reales, y si, en cambio, en un sentido figurado.

Pensamos que todo mito, todo hecho figurado, todo relato simbólico, en el fondo se apoya sobre alguna realidad, aunque a veces no podamos llamarla histórica. El Mito es verdadero como referencia a realidades psicológicas, a vivencias humanas, a procesos y formas que se reflejan cubiertos de símbolos, y echan a rodar a través del tiempo, entre los hombres, llegando a nosotros, que tenemos que tomarnos el trabajo de develarlos, esto es, quitar sus velos y volver a encontrarnos con el sentido oculto, con el sentido profundo de las cosas.

El Mito del laberinto es antiquísimo y, me atrevo a decir, es común a todas las antiguas civilizaciones en donde se explica que es un pasaje difícil de recorrer, confuso, que hace perderse al hombre por intrincados senderos. A veces se mezcla el relato de algún hombre fantástico, de algún héroe o personaje mítico que deshace el laberinto y encuentra la clave que, finalmente, lleva a la solución de este enigma que se le plantea en forma de camino.

Cuando hablamos de laberintos, el más conocido, el que más nos ha llegado a través de la mitología griega, tan asequible, tan sencilla, en forma de relatos prácticamente infantiles, es el laberinto de Creta. No voy a referirme a este laberinto tal y como lo recoge la mitología más conocida, sino que nos remontaremos un poco más atrás en busca de aquellos elementos que pudieron encontrarse gracias a los últimos descubrimientos arqueológicos en Creta, para ver qué es aquello que los cretenses adoraban y en qué fundamentaron su laberinto. Veremos, entonces, que el relato ya no es tan aniñado y se torna cada vez más complejo y simbólico.

Para comenzar, un viejo símbolo cretense, referido a su máxima deidad, era el Hacha de Doble Filo, que también se podía simbolizar con un doble par de cuernos, un par hacia arriba y un par hacia abajo que, unidos, conformaban, precisamente, un Hacha de Doble Filo, viejo símbolo referido a una deidad con un culto muy fuerte en Creta: el Toro Sagrado. Este Hacha recibía el nombre de Labris, y, según una tradición muy antigua, fue el arma con que un Dios, que los griegos iIban a llamar Ares-Dionisos, abrió el Primer Laberinto.

He aquí el relato: se cuenta que este Ares-Dionisos, Dios muy antiguo de los primeros tiempos, desciende a la tierra. No hay nada creado, no hay nada plasmado; hay tan sólo oscuridad, tan sólo tinieblas. Pero desde las alturas, a este Ares-Dionisos se le otorga un arma, el Labris, y se le dice que con ella ha de forjar el mundo.

Ares-Dionisos, en medio de estas tinieblas, comienza a marchar en forma circular. Esto es muy curioso, por cuanto la ciencia actual ha descubierto que generalmente, cuando estamos a oscuras y no conocemos el recinto en el cual nos hallamos, o cuando queremos salir de un sitio grande sin luz, la primera tendencia que tenemos es a caminar en círculo; y cuando nos perdemos, la primera tendencia que tenemos es también a caminar en círculo.

Hacemos estas asociaciones por que querríamos, desde un comienzo, relacionar el sentido del Laberinto con ciertos atavismos que aún hoy guardamos como seres humanos. He aquí que Ares-Dionisos comienza a caminar en círculos y con su Hacha va tallando la oscuridad y abriendo un surco. A este camino que él abre y que se va iluminando paulatinamente, se le llama Laberinto; es decir, el sendero tallado con el Labris.

Cuando Ares-Dionisos, luego de tallar y tallar, llega al centro mismo de su Sendero, descubre que ya no tiene el Hacha del comienzo. Ahora su Hacha se ha tornado pura luz; lo que tiene en sus manos es una hoguera, una llama, una antorcha que ilumina pefectamente, porque él ha realizado un doble milagro: ha tallado la oscuridad hacia fuera con un filo del hacha y ha tallado su propia oscuridad interior con el otro filo del hacha. En la medida en que hizo luz afuera, hizo luz adentro; en la medida en que abrió paso por fuera, abrió paso por dentro.

Así, cuando llega al centro del laberinto, encuentra el centro del camino ha logrado luz y se ha logrado a sí mismo. Esta es la más vieja tradición que se puede recoger en Creta sobre el mito del Laberinto. A partir de ahí, las demás son mucho más conocidas.

Muy conocida por todos nosotros es la del fantástico laberinto elaborado por Dédalo, arquitecto e inventor prodigioso de la antigua Creta, cuyo nombre se suele utilizar como sinónimo de Laberinto, de pasaje confuso.

Recordando el viejo idioma de los griegos, Dédalo o Dáctil, como se le llama en otras oportunidades, es el que hace, el que trabaja con los dedos, el que construye. Su símbolo es el del constructor, no ya de un conjunto de palacios y jardines, como era el laberinto del Rey Minos, sino en un sentido aún más profundo y lejano, tal vez semejante a ese primer Dios que construye en las tinieblas un Laberinto de Luz.

Se dice que en realidad el laberinto de Dédalo, no era una casa subtérranea, ni oscura, ni tortuosa, sino un gran conjunto de casas, palacios y jardines trazados de tal forma que quien entraba en ellos no encontraba la salida. El problema no era que fuese horroroso el laberinto, el problema era que no se podía salir de allí.

Dédalo construyó este Laberinto para el Rey Minos de Creta, un personaje casi legendario cuyo nombre nos permite emparentarlo con muy antiguas tradiciones de todos los pueblos de estas épocas.

Este Minos habita un fantástico Palacio, y tiene una esposa, Pasifae, que va a ser la gestadora de todo el drama relativo al Laberinto.

Para llegar a Rey, Minos contó con la ayuda de otro poderoso Dios, el Dios de los Océanos y de las aguas, Poseidón. Para que Minos se sintiese seguro de su trono entre los hombres, Poseidón obra un prodigio: de entre las aguas y entre las espumas de las aguas, hace surgir fantásticamente un toro blanco, como un presente que otorga a este Rey de las islas de Creta. Ello significa que Minos es efectivamente el Rey.

Pero he aquí que, como la mitología griega nos suele relatar, la esposa de Minos se enamora perdidamente de este toro blanco que es lo único que anhela y desea y, como no encuentra cómo acercarse a él, pide a Dédalo, el gran constructor, otro favor: que fabrique una enorme vaca de bronce lo suficientemente bella y atractiva como para que el toro se sintiese inclinado por la vaca y Pasifae quedase escondida en ésta.

La tragedia es enorme: Dédalo construye la vaca, Pasifae se esconde, el toro se acerca a ella y de esta extrañísima unión entre una mujer y un toro blanco, va a surgir una bestia mitad hombre, mitad toro: eli Minotauro. Este monstruo, este engendro, va a residir en el centro del laberinto que a partir de ahora se va a transformar, y no será ya un conjunto de jardines y palacios, sino un lugar tétrico, aterrador y doloroso: el recuerdo perpetuo del drama del Rey de Creta.

En otras antiguas tradiciones, además de la de Creta, encontramos una explicación un poco menos simplista para el drama de Pasifae y el Toro Blanco.

Descubrimos, por ejemplo, en los relatos de la antigua América precolombina y en la India, alusiones a que en un determinado momento de la evolución humana, hace millones de años, según nos dicen, hubo un instante en que los hombres se confundieron y mezclaron con los animales y, de esa aberración y ruptura de las leyes de la Naturaleza, surgieron verdaderos monstruos, seres híbridos, extrañísimos de definir. No era solamente que guarda en en sí la maldad, como en el caso del Minotauro, sino que guardaban la vergüenza de una unión que jamás tuvo que haberse realizado, y la vergüenza del secreto que no debería revelarse jamás después que pudo borrarse esta cuestión de la memoria de los hombres.

Así, la relación de Pasifae y el Toro, y el nacimiento del Minotauro, hace en cierto modo referencia a estas antiguas razas y a estos viejos procesos que se ocultaron del recuerdo en un determinado instante.

Por otra parte, el monstruo, el Minotauro, representa la materia ciega e informe, sin inteligencia ni dirección, encerrada en el centro del Laberinto esperando las víctimas propiciatorias.

Continúa la leyenda y he aquí que, con el correr de los años, el Minotauro, dentro de su laberinto, se convierte en un verdadero elemento de terror. El Rey de Creta, por cuestiones de guerra, cobra a los atenienses un espantoso tributo: cada 9 años tienen que enviar 7 jóvenes y 7 doncellas vírgenes como sacrificio para el Minotauro. En la tercera oportunidad se levanta un Héroe en Atenas, el ateniense por excelencia, Teseo. Teseo se propone a sí mismo no asumir el reino de su ciudad hasta tanto no la pueda liberar de semejante castigo, hasta tanto no pueda matar al Minotauro.

Teseo se apunta él mismo para ir entre los jóvenes que van a ser sacrificados, llega a Creta, y con la clásica estratagema de enamorar a la hija de Minos, Ariadna, logra que ésta le entregue un ovillo de hilo para penetrar en el Laberinto y, tras matar al Minotauro, encontrar la salida. Efectivamente, el ovillo es tundamental. Entra y lo va desenrollando a medida que penetra por los intrincados pasillos. Cuando llega al centro, con su fuerza descomunal y su voluntad, mata al Minotauro y logra salir.

Si leemos historias simples y sencillas, Teseo mata al Minotauro con una espada, a veces con un puñal. Pero si nos vamos a los más viejos relatos y a las figuras que encontramos en antiguos vasos áticos, Teseo mata al Minotauro con un hacha de doble filo. Una vez más, el héroe, que se abrió camino dentro del Laberinto, cuando llega al centro realiza el prodigio con un Labris, con un hacha doble.

Hay un misterio más que dilucidar todavía: lo que Ariadna entrega a Teseo no es exactamente un ovillo, sino que es un huso alargado con hilo. Y este huso es el que Teseo irá desenvolviendo a medida que penetre en el interior del Laberinto. Pero cuando Teseo sale y comienza a recoger su hilo y enrollarlo nuevamente, lo va a sacar pertectamente circular. Ahora sí es una esfera, un ovillo. Este símbolo tampoco es nuevo. El huso alargado con que Teseo penetra es Ia imperfección de su propio ser interior que necesita desenvolverse, pasar una serie de pruebas. La esfera que construye al recoger el hilo es la perfección lograda al haber dado muerte al Minotauro, tras haber pasado la prueba y salido nuevamente al exterior.

Laberintos hubo muchos y Teseos también. No faltan tampoco en España. En toda la zona del Camino de Santiago de Compostela y en toda Galicia, existen infinidad de grabados en piedras, antiquísimos, de laberintos dibujados, repetidos sistemáticamente como si fuesen una señal, una marca que atrae también al peregrino del Camino de Santiago y le induce a recorrer este sendero que, si bien a nosotros se nos presenta como recto, en cuanto al sentido simbólico y de realización espiritual es también un laberinto.

Laberintos encontramos en Inglaterra, en el famoso castillo de Tintagel, donde se dice que nació el Rey Arturo.

También los encontramos en la India, donde fueron tomados como símbolo de meditación, de reconcentración, de retorno sobre el propio eje.

Y en el Antiguo Egipto, en la ciudad de Abydos, tan antigua que casi se entronca con la historia predinástica de Egipto, es donde existía un laberinto que se llamaba Caracol; era el Caracol de Abydos, y precisamente un templo circular en cuyos pasillos se celebraban ceremonias relativas al tiempo, a la evolución, a los muchos caminos que tenía que recorrer el hombre hasta encontrarse con el centro, que es en realidad el mismo hombre.

Incluso, y refiriéndonos a Egipto, este Caracol de Abydos parece haber sido nada más que la parte infinitesimal de otro enorme laberinto, al cual hace referencia Herodoto, diciendo que el laberinto egipcio era tan grande, tan tremendo, tan maravilloso y tan fantástico, que la Gran Pirámide quedaba oscurecida a su lado.

Hoy no lo encontramos y sólo nos quedan los datos de Herodoto. Como de costumbre, los hombres, después de haber llamado a Herodoto durante muchos años "El Padre de la Historia", "Herodoto el Veraz", y otras cosas por el estilo, como no todo lo que menciona se encontró, afirmamos que no estaba muy seguro de lo que decía. La cuestión es que tantas cosas han aparecido, que quizás valga la pena tener paciencia y ver si no aparece también aquel Laberinto que mencionaba el historiador griego.

En el Medioevo, en las catedrales góticas, tampoco faltaban laberintos. Uno de los más famosos, y que suele representarse en casi todas las ilustraciones, es el laberinto de Chartres, dibujado en las losas del pavimento de la gran catedral. Laberinto que no es para perderse sino para recorrer, en una especie de Camino Iniciático, de Camino de Realización y de logros, que el candidato, el discípulo, aquel que pretende acceder a los Misterios, debe recorrer.

Es dificilísimo perderse en el laberinto de Chartres; los caminos están perfectamente señalados, las curvas y los trayectos están a la vista, pero lo importante es llegar al centro, a la piedra cuadrada donde los clavos marcan las distintas constelaciones y donde el hombre, de una manera alegórica, ha llegado al Cielo, se ha incrustado entre las deidades.

Probablemente todos estos Mitos de la Antigüedad, y aun los laberintos simbólicos que se trazaban en las catedrales, obedecían, no tanto a una realidad histórica, sino tal vez a una realidad psicológica. Y la realidad psicológica del laberinto está tan viva hoy como siempre. Si en la antigüedad hablábamos de un laberinto de Iniciación que es el camino para que el hombre pueda realizarse a medida que lo recorre, así también hoy debemos hablar de un laberinto que se traduce en forma material y en forma psicológica.

En forma material no hay que buscar mucho: todo el mundo que nos rodea, todo aquello en lo que estamos inmersos, en donde vivimos y nos desenvolvemos, constituye un laberinto. Lo que pasa es que ni los que penetraban en los jardines de Creta se daban cuenta de que entraban en el laberinto, ni nosotros cuando estamos en nuestro mundo circundante somos conscientes de estar en un laberinto.

Sin embargo, los jardines cretenses lo eran, como nuestro mundo circundante es un laberinto que suele atrapar.

Psicológicamente, la angustia de un Teseo que buscaba al Minotauro para matarle, es también la angustia del hombre que teme y que está desconcertado.

Tenemos miedo porque no sabemos; miedo porque desconocemos cosas y en ese desconocimiento nos sentimos inseguros. Temor que se manifiesta muchas veces en no saber qué elegir, no saber qué hacer, hacia dónde dirigirse, y dejar correr los años de la vida en una medianía perpetua, agotadora y tristísima: todo a cambio de no tomar una decisión y no ser, ni una sola vez, firmes.

Desconcierto es la otra enfermedad que nos aqueja psicológicamente en el laberinto actual. Desconcierto porque, obviamente, es muy difícil poder decir de nosotros mismos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Estas tres postulaciones tan simples, tan sencillas, que casi ni parecen preguntas, sino cosa de niños, son las que crean sin embargo nuesto desconcierto fundamental. ¿Qué sentido darle a nuestra vida sino un puro desconcierto? ¿Para qué trabajamos o para qué estudiamos? ¿Para qué vivimos y qué es la felicidad? ¿Qué perseguimos? ¿Qué es la tristeza y cómo la adivinamos?

Psicológicamente, seguimos inmersos en un laberinto; psicológicamente, aunque no haya monstruos, aunque no haya pasadizos, estamos perpetuamente atrapados.

Claro está que el Mito nos ofrece una solución. Teseo no entra con las manos vacías al laberinto; tampoco es lógico que nosotros resolvamos el problema de nuestro laberinto con las manos vacías. Teseo lleva dos cosas: un hacha (o una espada, como se quiera) para matar al monstruo, y un huso de hilo, su ovillo para encontrar el camino.

Traduzcamos un poco esto a nuestro lenguaje.

El hacha o la espada ha sido siempre un símbolo de voluntad. ¡Cuántas tradiciones medievales recogen todavía aquello de la espada clavada en la piedra que sólo el hombre de fuerte voluntad va a poder extraer! ¿Qué es eso de extraer la espada de la piedra? Es la voluntad que extrae lo vertical de la materia que es horizontal; es decir, que una de las fundamentales armas que necesitamos para abrir los caminos en el laberinto es Voluntad, fuerza de voluntad.

Otra arma importantísima es el hilo, la astucia del hilo que se va a desenvolver por los caminos para encontrar el regreso. Ese hilo es perseverancia y, diríamos más, es memoria. ¿Por qué se echa el hilo por los caminos del laberinto? Porque nosotros estamos imposibilitados para recordar por dónde caminamos, por dónde vamos, con qué escollos tropezamos y por dónde podemos salir. No pudiendo recordarlo, utilizamos el sortilegio del hilo que volver mos a encontrar y nos va a indicar el camino del regreso. Es la posibilidad laberíntica de no repetir los mismos errores, de reconocer aquellos sitios que hemos ido hollando con nuestra propia evolución y de saber cuáles son los caminos que nos quedan por recorrer y cómo debemos hacerlo.

Para los griegos Ariadna es el alma que, en el momento justo, cuando Teseo está más desesperado, le entrega una respuesta y una salida, una llave, una solución. Eso que vibra, eso que vive, eso que nos proporciona las soluciones en el momento justo, eso es Ariadna, el Alma, la salvadora que aparece oportunamente y nos da la solución para resolver nuestro problema.

El Minotauro es exceso de materia, es la materia que crece, que atrapa y todo lo traga para sí. Es a ese exceso de materia al que hay que destruir, antes de que él destruya al Teseo que entra en el laberinto.

Cuando se toma conciencia del laberinto, cuando se penetra en él, tanto hoy nosotros como Teseo en la mitología griega, hay que concienciar también la importancia de encontrar la salida. El que halla la salida, destruye el laberinto.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la salida del laberinto no está fuera; la salida del laberinto está exactamente en el centro, en el corazón del laberinto. El que penetra en el laberinto y advirtiendo sus recovecos y tortuosidades, siente miedo y huye, el que pretende escapar hacia los laterales o quedarse fuera, o tan sólo husmear apenas la superficie, ése no resuelve el laberinto. Hay que hacer verdaderamente como Teseo: introducirse, caminar, llegar al centro mismo. En el centro está la salida, no hacia fuera. Hay que tener la valentía de un Teseo y enfrentar los monstruos.

Ciertamente, es muy difícil que se nos aparezca a nosotros este elemento pre-histórico mitad hombre, mitad toro. Pero nosotros tenemos monstruos diarios que se nos enfrentan y con los que debemos batallar, si es que nos atrevemos. Dudas, preocupaciones, rencores, temores, inseguridades que, aunque no tomen cuerpo físico, viven en nosotros y tienen tentáculos tan poderosos como el Minotauro de Creta. A éstos hay que saber enfrentarlos con las armas de la Voluntad, de la Inteligencla, de la Memoria.

Dicen los antiguos que el laberinto no se recorría de cualquier forma, que la manera ideal de recorrer el laberinto era danzando o realizando pasos de tal forma que todos estos pasos describiesen figuras; figuras en el suelo, figuras en el espacio, figuras rituales y mágicas. Nosotros, de alguna forma, deberíamos danzar a lo largo de la vida, llamando así al proceso de evolución.

Si logramos que cada uno de nuestros pasos no se resuelva tan sólo en su laberinto horizontal, sino que, por el contrario, esté en un escalón superior, un punto más arriba, habrenos realizado esa extraña y misteriosa danza que es la Evoluclón y aprendido a dar pasos justos y medidos, esos que no se dan de cualquier manera y en cualquier sitio, si no que son "los pasos del camino".

En todos nosotros está también el trabajo de despertar a Teseo, darle vida, sacar ese héroe a la luz. En todos nosotros existe un segundo nacimiento que no es el de haber aparecido a la vida físicamente, sino ese otro en el cual nuestro héroe interior se manifiesta con sus mejores armas, con sus mejores galas, con sus mejores fuerzas y cualidades.

Indudablemente, no somos todos iguales; no somos todos igualmente heroicos, ni a la hora de practicar la heroicidad nuestros actos coincidirán. Hay quienes van a ser heroicos en un sentido, y quienes lo van a ser en otro: unos se volcarán hacia el estudio, hacia las ciencias, hacia el arte, hacia la religión, hacia la política; otros se volcarán hacia la meditación interior; los hay que "volcarán hacia su familia, hacia sus seres queridos, hacia, simplemente, adornar la vida de los que tienen alrededor.

Más todo eso es un acto heroico si nace del verdadero ser interior. Por eso hemos escogido el tema de un héroe griego que penetra en el laberinto, que mata a un monstruo y que se encuentra con su alma que le ayuda para salir. Viejo tema que nos permite comprobar una vez más que los años han pasado y que las civilizaciones sólo aparentemente han cambiado mucho.

El problema de recorrer el laberinto y salir de él sigue siendo nuestro. Las armas de Teseo pueden ser nuestras armas, y ese héroe que adorna las páginas legendarias, que nos maravilla con sus vestiduras, con sus cabellos de oro, ¡también está en nosotros!